Javi Vázquez presiona a Cristo en una jugada del partido (Foto: Mérida AD)
Javi Vázquez presiona a Cristo en una jugada del partido (Foto: Mérida AD)

Mérida – Sevilla Atlético (0-0): Sin triunfos no hay ilusiones

El filial sevillista no pudo doblegar al colista de la categoría, un Mérida que aún no ha vencido jugando como local esta temporada

Por  19:02 h.

El Sevilla Atlético comienza a entrar en una espiral sin salida. Los futbolistas de Paco Gallardo, que se midieron hoy al farolillo rojo de la categoría, un Mérida que no ha conseguido la victoria jugando en casa durante toda la temporada, tuvieron que conformarse con el reparto de puntos en un partido pintado con más sombras que luces por el filial sevillista.

La noticia llegó al estadio Romano una hora antes de comenzar el encuentro. Y es que Paco Gallardo, acostumbrado a cambiar de forma drástica la formación inicial de una jornada a otra, decidió optar por la continuidad. Repitieron los mismos hombres de la semana pasada con el ambicioso deseo de que saliera nuevamente la misma carta jugada ante el UCAM. Y ya sabemos cómo terminó aquello.

El guardameta Alfonso volvió a vestirse de corto, aunque Lucho aguantó su fortín bajo palos como titular; y Genaro entró en una lista en la que se estrenaba la inesperada ausencia de Juanpe, uno de los jugadores con más minutos de toda la plantilla. Y es que en el filial de la gallardía no existen los puestos asegurados. Que se lo digan, si no, al jovencísimo internacional Carlos Álvarez, que se quedó fuera de la convocatoria tras la vuelta del delantero Ibrahim Diabate, recién cumplida su sanción.

El Sevilla Atlético llegó al estadio Romano sabiendo que todos los caminos recorridos durante las diez primeras jornadas ofrecían una nueva oportunidad para dar un salto de calidad en la tabla. Y es que el camino de la ilusión sevillista pasaba por Roma. Por ello, la tarde temprana, y el estadio del rival colista, que aún no conocía la victoria local, era el mejor escenario posible para poder dar ese esperanzado brinco.

El Sevilla Atlético comenzó el partido con tintes importantes de equipo autoritario. Creador. Ambicioso. Diego García y Pedro Ortiz fueron los encargados de hilvanar la urdimbre de calidad que Mena y los bandas -véase Pau y Pejiño- tendrían que convertir en forma asistencias para que Pana volviera a ponerse las botas. Ese era el planteamiento. Pero, a pesar de ese influjo de poder en el centro del campo, no todas las luces se encendían en Mérida. El equipo liderado por Merino contaba con jugadores de calidad en el cuadro emeritense como Poley, Melchor o Cristo, que pusieron en serios apuros al filial hispalense con varias incursiones sobre el área visitante.

El equipo de Gallardo se arrancó para olvidar sus complejos. Por eso Diego García dejaba el mediocentro para entrar como un extremo izquierdo, tras la cesión de Pana, y hacer un quiebro que terminaba en un puntapié que se iba fuera, por poco, de la portería romana. Era la primera ocasión del primer tiempo. La segunda oportunidad llegaría a favor del lado extremeño. El cuadro emeritense replicaba con un gol anulado que ni el propio Cristo, su autor, pudo conseguir que el tanto subiera al marcador al haber estado situado en posición antirreglamentaria.
Pejiño siguió siendo, de forma intermitente, las dos piernas que necesitaba el filial para responder a los estímulos cerebrales creados por todo el equipo. Pero no terminaba de encontrar la sinapsis en forma de ocasiones. Sí hallaría Mario Gómez un buen centro para tener la segunda del Mérida. Pero no supondría demasiados problemas para Lucho. Un filial bien estructurado, pero sin mordiente arriba, necesitaba un acicate, un pellizco ilusionante, que le permitiera sacar algo más de un punto en casa del peor clasificado. Con esa minuciosa reflexión, los de Gallardo enfilaron el túnel de vestuarios.
Y salieron de él con una mentalidad ganadora que se iría desinflando con el paso de los minutos. Pejiño recibía un gran balón, tras una mala salida de Javi Sánchez, que dejaba solo al atacante barbateño y al portero cordobés. Era tan fácil esa ocasión que no era para él, amante de retos enrevesados y valiente por naturaleza. El gaditano erró la más favorable del Sevilla Atlético de todo el partido. No había forma de derribar la muralla romana.
Cristo volvía a aparecer para levantar nuevamente el imperio entre franjirrojos y blanquinegros, y nuevamente el Mérida, a través de Jesús Mena, avisaba sobre el área de Lucho. Javi Vázquez llegó rápido para tapar el remate tras un buen centro de Héctor que había dejado sólo al ariete emeritense.
Ni Amo ni Berrocal llegarían a encontrar a Cristo, que buscaba caer siempre entre ambos centrales, para rematar un balón que ofrecía murmullos en el coliseo de Augusta Emerita tras un gran pase de Melchor desde el flanco derecho. Gallardo metía a Diabate, ante tanto asedio del colista por reclamar lo que confiaba suyo, para intentar darle un respiro al filial pasada la hora de partido. Y el costamarfileño, con hambre de gol y oportunidades, firmaba a los pocos minutos una buena jugada cargada de velocidad que quiso culminar él mismo. El balón se marchaba por el lateral. No había forma de ilusionarse hoy.
A falta de quince minutos para el final, otro de los grandes problemas del Sevilla Atlético salía a relucir. Y es que en los incisivos ataques de ambos equipos, resonaba más el eco del Mena local que del Mena sevillista. El blanquinegro Mena creaba una nueva trastada, en forma de chut, en la que Lucho García tuvo que esforzarse para evitar la sorpresa en el Romano con un disparo fuerte que atajaba el cafetero. No sería hasta el 82 de partido cuando el máximo goleador del filial, ahora sí, Pepe Mena, probaba suerte con un disparo poco efectivo. Pagó caro el utrerano su soledad en la zona de tres cuartos en la segunda parte. Sólo Pedro Ortiz, de falta, desde lejos provocó una vez más el interés del meta emeritense, Javi Sánchez, para eliminar el poco peligro creado durante este segundo tiempo. La -muy clara- ocasión de Diabate en los últimos segundos de partido sería un espejismo de lo no visto durante la gran parte del envite. Pudo haber marcado. Pero no era el día. Y es que este camino no lleva a Roma.
Empate del Sevilla Atlético, que lamenta un día más el sobreesfuerzo de partidos ganados como el del UCAM, San Fernando o Cartagena, para acabar empatando ante un colista que no ha salido todavía por las puertas del estadio Romano con los tres puntos bajo el brazo. Hoy tampoco lo hizo. Pero el filial no consiguió dibujar el castillo de la ilusión que comenzó a esbozar durante los primeros minutos de partido y que terminó resultando un insuficiente garabato, de una obra maestra que podría haber dejado al filial durmiendo esta noche entre los cinco primeros clasificados del Grupo IV de la Segunda división B.
Ficha técnica

Sevilla Atlético: Lucho; Javi Pérez, Amo, Berrocal, Javi Vázquez; Diego García, Pedro Ortiz, Pau Miguélez (Diabate, m. 61), Pejiño, Mena (Juanlu, m. 85) y Pana (Simo, m. 71).

Mérida: Javi Sánchez; Mario Gómez, Álex Jiménez, Javi Chino, Héctor Martínez; Jesús Mena, Gonzalo Poley (Del Castillo, m. 90), Santi Villa; Melchor (Cubo, m. 78), Cristo (Obama, m. 69) y José Gaspar.

Goles:

Árbitro: Gonzalo Sánchez (Comité Castellano-Manchego). Amonestó con tarjeta amarilla a Gonzalo Poley, Santi Villa, Gaspar, Pedro Ortiz y Del Castillo.

Estadio: Romano, con unos 3.000 espectadores.