Monchi, en 1999 defendiendo la portería del Sevilla;a la derecha, el día de su presentación tras su vuelta de Roma
Monchi, en 1999 defendiendo la portería del Sevilla;a la derecha, el día de su presentación tras su vuelta de Roma

Monchi: 1999-2019

Este mes se cumplen 20 años del último duelo del de San Fernando; Carrión, Gil  Marín y Casquero recuerdan cómo se empezó a gestar el «fenómeno Monchi»

Por  4:05 h.

De junio de 1999 a junio de 2019. Veinte años y el acierto continuado de un portero que se vistió de director deportivo para liderar al mejor Sevilla de la historia contemporánea. Es Monchi. Dicen que es en momento de crisis, en muchos casos, cuando se puede apreciar la capacidad de una persona para reinventarse y dar pasos al frente. Las necesidades lo curtieron. El dolor continuado en el hombro, y la llegada de Valencia y Rabajda para la portería, apenas unos días después de ser titular en la eliminatoria frente al Villarreal para ascender a Primera, le enseñaron otro camino. Apenas tuvo tiempo de celebrar el éxito. Unos abrazos y confidencias con su hijo Alejandro en el vestuario le bastaron. Quedaba pensar, mucho. Junio de 1999. El final de una carrera como portero y el inicio de la gestación de un referente y precursor en la dirección deportiva, antes llamada secretaría técnica. Hubo dolor y, como acostumbra, en silencio, solo. Las cosas de Monchi. Pocos saben que lo primero que hizo, ya en agosto y cuando la decisión estaba tomada pero no se había hecho pública (llegó a dirigirse como capitán a los aficionados en el partido amistosos de presentación ante el Nacional de Montevideo), fue irse a cenar solo al restaurante Vips de la avenida República Argentina. Su mujer, Ana, embarazada, estaba en Chiclana, y el de San Fernando decidió reflexionar sobre su adiós (sólo tenía 30 años) mientras cenaba en solitario. Al poco tiempo llegó un empleado del club, Enrique Sevilla, y se sentó junto a él. Hablaron del equipo, de la temporada que comenzaría unas semanas después…, pero Monchi no fue capaz de decirle nada. En silencio. Le tocaba digerir que ya no sería más un futbolista profesional. «Yo le comenté lo que pensaba, la verdad. Monchi sabía que habían llegado dos porteros y le hablé de la dificultad que podía tener. Recuerdo bien esa eliminatoria de junio de 1999… Monchi era un hombre de club y le dije que, si él lo veía bien, que siguiera con nosotros. Así empezó como delegado». Quien así se expresa es el presidente de entonces, Rafael Carrión.

Monchi apenas estaría un año como delegado. Con el equipo prácticamente descendido a principios de abril de 2000, y con Roberto Alés como presidente en sustitución de Rafael Carrión, sucedió el milagro. Alés, agobiado por la penuria económica, llamó a Monchi y delante de José María Cruz, padre del hoy director general del Sevilla, y Augusto Lahore, le dijo que la situación era muy complicada y que él debía encargarse de fichar. No había dinero para firmar jugadores y tampoco para contratar a un secretario técnico. «Necesito que te encargues tú», le dijo Alés a Monchi. El de San Fernando, cariacontecido, comenzó a organizarse para recorrer media España y ver partidos en directo. El primero que vio como secretario técnico del Sevilla fue un Levante-Atlético de Madrid B para observar a Casquero y al defensa camerunés Dica. Al primero lo fichó unas semanas más tarde. “Cuando llegué al Sevilla me enteré de todos los informes que habían hecho sobre mí. Lo querían tener todo controlado. Al llegar, y antes de la presentación, fuimos a comer al restaurante San Marco. Me transmitió mucha ilusión. Lo escuchabas y te convencía», recuerda Casquero.

La vida del Sevilla estaba cambiando. Y también la de un Monchi que protagonizó divertidas anécdotas antes de ser el referente que hoy se conoce. Una de las más llamativas ocurrió al año siguiente, cuando el de San Fernando se presentó en Madrid para negociar con Miguel Ángel Gil Marín y Paolo Futre por Zoran Njegus. Monchi entró en el despacho con cara seria, concentrado, y con las ideas muy claras para tratar de convencer a los dirigentes del Atlético de la idoneidad del que el balcánico jugara en el Sevilla, pero al entrar en el despacho de Gil Marín vio como se le rompía el asa de su maletín provocando una escena cómica. Bromeó y siguió a lo suyo para traerse finalmente al lateral. Lo recuerda bien Gil Marín: «Desde que lo vi me pareció un director deportivo diferente. En aquellos momentos no había nadie como él. Estaba involucrado en la planificación deportiva del equipo, claro, pero también tenía conocimientos que te sorprendían: de contabilidad, de auditoría, del impacto que sus decisiones tendrían en las amortizaciones anuales, banda salarial…». Gil Marín habla de Monchi como un precursor. «Como consecuencia de crear un equipo de scouting grande, y con ello tener más información de lo que sus competidores tenían del fútbol modesto, creo que nunca ha tenido miedo a hacer muchas operaciones de no grandes importes, lo que le ha permitido obtener a su club grandes plusvalías por algunos de ellos».

Monchi se hizo Monchi. Poco a poco, desde aquel junio de 1999, y en el momento que dejó los terrenos de juego, el director deportivo fue trazando unas ideas que han acabado en los ya conocidos éxitos en forma de títulos. Veinte años han pasado, y el de San Fernando quiere más. De junio de 1999 a junio de 2019.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (Jefe de Deportes de ABC Sevilla). Profesor/Doctor en Comunicación (Univ. Loyola Andalucía). #ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
@Alex_Pozo9 me alegro mucho por ti... Sigue igual. Abrazo - 2 días ago