Monchi responde a Del Nido

Por  0:09 h.

Sevilla: Monchi, director deportivo del club de Nervión.Nada más concluir la pasada temporada, a José María del Nido no le quedó más remedio que comparecer públicamente para pedir disculpas a la afición por lo que había vuelto a ver y sufrir en los últimos meses. La palabra «fracaso» salió de su boca. Era inevitable. Lo contrario habría sido negar una evidencia y casi una falta de respeto al sevillista de a pie, que por entonces ya empezaba a hacerse a la idea de que Jesús Navas y Negredo, los dos pilares que más hicieron por mantener en pie un edificio peligrosamente frágil en el ejercicio anterior, se marcharían más pronto que tarde durante este verano en busca de ambientes más motivantes y estimulantes.

El presidente, con la contundencia que caracteriza su discurso hasta en los momentos más difíciles, aseguró que él personalmente se encargaría de apretarle las clavijas a todo aquel trabajador del club que había caído en la relajación y que, por tanto, había dejado de rendir y producir al mismo nivel que lo hubiera hecho en la época en la que la entidad funcionaba como una máquina envidiablemente bien engrasada. De forma implícita, ese comentario iba dirigido a Monchi, quien, como máximo responsable de la parcela deportiva, tenía buena culpa de la progresiva decadencia experimentada por el equipo. Pese a que el crédito de Monchi seguía siendo muy amplio por el máximo dirigente, aquello fue un toque de atención en toda regla. Esto no se puede volver a repetir, vino a decirle. Y Monchi, ya sin Víctor Orta, que había sido su mano derecha, al lado, ha reaccionado confeccionando una plantilla que, aun sin estar contrastada debidamente, al menos ha devuelto inicialmente la ilusión con una serie de contrataciones interesantes. Al director deportivo, que de fútbol a demostrado saber a lo largo de su carrera, no le gusta hablar de fichajes buenos o malos, sino de futbolistas que rinden o no en un equipo y en unas circunstancias determinadas. Para rematar la faena sólo falta que los nuevos rindan como se espera de ellos, y eso no depende enteramente de él. El tiempo, con su carrusel de partidos, será el mejor juez de su trabajo y el que le devuelva (o no) el crédito que había perdido.
El ataque es la línea que más se ha reforzado -también es donde ha habido más bajas- y que expectativas más altas está creando. No es para menos. Los responsables de esta reacción entre la crítica y el público se llaman Marko Marin, Carlos Bacca y, sobre todo, Kevin Gameiro, esa vieja aspiración de Monchi que, por fin, se ha podido hacer realidad este año. En su currículum, como en el de Bacca y Marin, figuran datos, números y consideraciones, que invitan al optimismo. Ni Bacca ni Gameiro han salido baratos y a Marin sólo ha podido conseguirlo a través de una cesión. Ahora es Unai Emery, el entrenador, el que tiene que ingeniárselas para sacar el máximo provecho de estos futbolistas que, con la lógica e inestimable ayuda de sus compañeros, tendrán que hacerlo francamente bien para cubrir la sombra tan alargada que Jesús Navas, con sus innumerables incursiones por la derecha, y Negredo, con sus goles, han dejado en el Ramón Sánchez-Pizjuán tras su incorporación al todopoderoso Manchester City.
Los más de 60 millones ingresados con las ventas de los dos últimos grandes referentes; de los prescindibles Luna, Campaña y Spahic; y de esa incógnita por despejar que era Luis Alberto, han servido para cumplir con las cuentas que había pendientes y para invertir en una serie de futbolistas con los que, sobre el papel, existe la obligación de aspirar a algo más que a la mitad de la tabla de una Primera división que, por su mediocridad general, cada vez engaña a menos gente.
Gameiro, internacional francés que viene al Sevilla para brillar y ganarse un puesto en el próximo Mundial, es el colofón, la mayor alegría para todos los que ondean la bandera del Sevilla, pero ni mucho menos es el final del trabajo. Sería de ilusos pensarlo. Queda más de un mes para que se cierre el mercado de fichajes, tiempo más que suficiente para que se produzcan movimientos de todo tipo. Son ya nueve los fichajes firmados, pero a buen seguro habrá alguno más. El mediocentro tiene los efectivos contados -Medel, Kondogbia y Guarente, pues Maduro tiene abierta la puerta de salida-, por lo que no habría que descartar hubiera novedades en ese puesto, como tampoco habría que descartar que llegara alguna oferta irrechazable por algún jugador y conveniera venderlo y buscarle un sustituto.
Juan Morilla

Juan Morilla