Navas posa para ABC (Matías Nieto Koenig)
Navas posa para ABC (Matías Nieto Koenig)

Navas: «Como un montón, pero no paro quieto»

El sevillista atiende a ABC desde la concentración de la selección española

Por  3:01 h.

Según la ficha que uno mire, hay diferencias en el peso de Jesús Navas (Los Palacios, 21 de noviembre de 1985), pero ningún perfil dice que pesa más de 64 kilos. En realidad, los que más se repiten son los que dicen que pesa 60, finísimo y con un cuerpo más propio de maratoniano que de futbolista. Admite abiertamente que las entrevistas no le entusiasman, pero es correctísimo y se va sintiendo cómodo a medida que habla de Los Palacios, de sus hijos o de sus inquietudes. Navas, que heredó los ojos azules de su padre, es ahora mismo uno de los rostros más conocidos de esta selección en obras, inmensamente feliz con esta segunda etapa después de cinco años sin vestirse de rojo.

—¿Usted ya come estando tan fino?

—Como un montón, de verdad, pero no paro quieto, soy muy nervioso.

—¿Aún a estas alturas?

—Sí, lo vivo todo al máximo. Cada entrenamiento es algo muy grande, estar aquí, disfrutar…

—¿Fuera del fútbol, también?

—Bueno, con mis hijos juego y no paro con ellos. También hay momentos de paseo, de tranquilidad, de ir al cine, de cenar… Pero con los niños no paro, son ellos los que a veces me frenan, ja, ja.

—¿Qué es lo que le calma?

—Mi mujer.

—Cinco años sin aparecer por Las Rozas y vuelve a los 33 años, como lateral y teniendo protagonismo.

—Sí. Y estoy muy contento. Para mí es un orgullo poder disfrutar de la selección, es lo más grande que hay.

—Dicen que la selección le vuelve loco.

—Cada vez que hay una lista estoy esperando con ansias, con muchas ganas. He vivido tantos momentos aquí y tan buenos que quiero volver a repetirlos.

—¿Por qué aún vive en Los Palacios?

—Me da tranquilidad. La familia, la cercanía de mis seres queridos… Estar ahí hace que me sienta bien.

—¿Y qué hace ahí?

—Nada especial, una vida muy tranquila. Estoy con mis hijos, con mi mujer, un cine… Tengo mis amigos, pero soy mucho de estar con los niños y con mi mujer, con mis hermanos (son cinco)…

—Lleva ya una barbaridad de años y parece más asentado que antes.

—Vas cogiendo experiencia, sabes en cada momento qué es lo mejor para el equipo… Entiendes el fútbol de otra manera con el paso de los años.

—Los inicios son más complicados. ¿Le costó asumir ser famoso de golpe?

—Sí, va todo muy rápido. De golpe me vi ahí en el primer equipo, luego me fui a Mánchester, donde viví cuatro años increíbles en todos los aspectos, y ahora de vuelta a Sevilla. Ir a Mánchester me hizo crecer muchísimo y estuve muy a gusto ahí. Soy una persona muy tranquila. A mí lo que me gusta es estar con mi familia, soy sencillo. Pero hay que saber que el fútbol genera eso.

—¿Qué miedos tenía?

—Pues lo rápido que va todo. Pasas de estar con el juvenil y el Sevilla B al primer equipo, a debutar… Ahora lo miro y estoy muy feliz de cómo ha ido todo. Hay que tener los pies en el suelo y la humildad es lo más importante, saber de dónde vienes y en qué momento de tu vida estás. Y hay que saber que tan pronto estás arriba puedes estar abajo.

—Usted que es de pocas palabras de entrada, ¿después es de los que cuenta chistes?

—No mucho. Yo no soy de contarlos, prefiero que me los cuenten, ja, ja. Cuando tengo más confianza sí me suelto, ¿eh?

—Las entrevistas le siguen gustando poco. ¿Y cuándo se ve en una portada o en periódico, le da vergüenza?

—Ahora ya no. Al principio sí, verte ahí, en la prensa… Antes me daba vergüenza salir en una portada, es verdad. Eres un niño normal y, como insisto, en tan poco tiempo te colocan en lo más alto…

—Ha dejado de ser un niño y ahora, aunque ofensivo, es defensa.

—Estoy disfrutando mucho de esa posición. Me gusta, tengo mucho campo por delante, me gusta subir, soy un jugador al que le gusta atacar. Claro que es importante defender, pero siempre que tengo la oportunidad miro hacia adelante. Esas ganas son las que me han llevado a estar aquí.

—Y encima con hueco en esta selección. ¿Cómo se transformó?

—Si mira mis inicios, me ayudó mucho tener a Dani Alves. Era un jugador que subía mucho y cuando lo hacía yo le guardaba la espalda. Nos intercambiábamos la posición mucho. Guardiola me quiso poner de lateral porque ya me conocía de esos años y no lo dudó.

—¿Lo aceptó sin reparos?

—Sí, es una posición que me gusta y me veo bien, me siento cómodo. Es algo que vas aprendiendo en el día a día. Mi punta de velocidad me ayuda para bajar y cerrar posiciones. He estado arriba y me han defendido, así que se aprende.

—¿Cómo ve al Sevilla?

—Lo veo muy bien. Hemos empezado con muy buen pie. Ojalá y sigamos así porque tenemos objetivos muy bonitos.

—¿Qué tal con Julen Lopetegui?

—Muy bien. Es una persona muy cercana con el jugador. Es un gran entrenador, ha empezado genial y creo que va a hacerlo muy bien. Es un entrenador muy intenso que lo vive, eso es muy bueno para que salgamos con energía.