Kranevitter y Kovacic pugnan por el balón en el Real Madrid-Sevilla FC
Kranevitter y Kovacic pugnan por el balón en el Real Madrid-Sevilla FC

Real Madrid-Sevilla FC: La Champions llegó desde Castellón

El conjunto sevillista consiguió su objetivo con el empate del Villarreal ante el Deportivo

Por  10:05 h.

Ayer hubo dos partidos para los sevillistas. El que jugó y perdió el Sevilla en el Santiago Bernabéu (hubo de todo, pero quizás el resultado fue demasiado abultado) y el que empató un Villarreal incapaz de superar a un buen Deportivo, resultado que a la postre le sirvió al equipo de Sampaoli para celebrar la clasificación a la Liga de Campeones como cuarto clasificado. El Sevilla necesitaba un punto o que el Villarreal no ganara en Castellón. Fue, de alguna manera, el punto final y el fiel reflejo de una temporada que empezó con los hinchas sevillistas cautivados con el amateurismo y que terminó con el hastío de quien en las últimas semanas ha mirado más a Argentina (concretamente a la AFA) que a la carretera de Utrera. Y así, de esa manera, no se puede seguir, razón de más para celebrar que todo ello haya ya acabado. Menos mal que la primera vuelta fue excepcional, de récord, porque con el ambiente enrarecido por los llamados de Buenos Aires y la marcha de Monchi a Roma queda saber qué hubiera pasado si el equipo no hubiera tenido tan buen colchón sobre el resto.

El Sevilla de ayer fue el de las últimas semanas, un equipo que salió perdiendo el partido desde el túnel de vestuario. La ilusión no contrasta con los resultados. Eche un ojo a la primera vuelta: trece partidos ganados, tres empatados y sólo tres perdidos. Ahora, con la mareada de rumores que azotan Nervión desde marzo, analice lo que ha venido después. El Sevilla de ayer fue todo eso. Pudo por momentos, pero no supo; y cuando el rival dio el pasito adelante, se acabó, entre otras razones, por la forma cada vez más habitual de mostrarse atrás con errores infantiles y que demuestran que le falta mucho trabajo a este equipo en situaciones puntuales y realmente claves. Una acción así terminó desnivelando la balanza a favor de los locales en el minuto 22, y tras cometer Carriço una falta al borde del área, cuando cada uno de los sevillistas que se encontraba por la zona empezó a mirar a todos lados menos al balón. Unos se ponían bien las medias, otros miraban a Sergio Rico, otros hablaban con los rivales… y el madridista Nacho, el más listo, aprovechó para chutar tranquilamente sin pedir la barrera para poner el 1-0. Fue surrealista ver a los de Sampaoli corriendo décimas de segundo después detrás del colegiado y a los locales festejando el gol mientras Zidane bromeaba con algunos de sus ayudantes en el banquillo. Pero era lo que había. El Sevilla se desnudaba en pleno Madrid con un error de bulto que para nada, y eso era lo peor, reflejaba lo que se estaba viendo en el terreno de juego.

Porque, sinceramente, el Sevilla no estaba mal. Triangulaba y se llegaba a poner de cara a Keylor Navas como suma facilidad. De hecho, mucho más de lo que cualquier sevillista optimista pudiera pensar. Hasta tres ocasiones clarísimas tendría Jovetic para al menos haber inaugurado el casillero del conjunto nervionense. Uno de sus disparos se fue a la cruceta; otro, al larguero; y el último, lo desviaría con muchas dificultades el meta madridista. Era lo que faltaba en una noche aciaga. Tampoco Correa, sólo delante de Navas, era capaz de apuntillar a un Madrid con extrañas pájaras ante su afición. Pero el cuadro de Zidane, con muy poquito y a pesar de sus lagunas atrás, con sólo dos latigazos terminaba dañando. Mientras que los de Nervión se desgañitaban sin éxito arriba, los locales sin apenas esfuerzos terminaron aumentando la ventaja con un tanto de Ronaldo tras aprovechar el portugués un balón suelto dentro del área. Hacía falta un formateo, un paso por el vestuario para buscar reacciones de alguna medida

En la segunda mitad, cuando apenas se llevaban unos segundos y con Montoya en el terreno de juego por Pareja, el Sevilla hizo más, al menos de manera efectiva, que en toda la primera mirad. De nuevo con Jovetic como protagonista, y tras una genial jugada en la que también participó Vitolo, el de Montenegro puso, ahora sí, el balón imposible para Keylor Navas. Premio merecido.

Zidane reaccionó haciendo un doble cambio y metió a Casemiro y Lucas Vázquez por James y Morata, respectivamente. No le gustaba lo que veía y siguió insistiendo con más variaciones al meter unos minutos después a Modric por Kovacic. Quería sentenciar cuanto antes y así fue a partir del minuto 77. Primero con Cristiano Ronaldo y después con Kroos, en dos jugadas aisladas, el resultado se fue hasta el 4-1, y dejó a los aficionados del Sevilla pendientes de que el objetivo llegara desde Castellón. Objetivo cumplido.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (Jefe de Deportes de ABC Sevilla). Profesor/Doctor en Comunicación (Univ. Loyola Andalucía). #ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
@antonio60slopez Mucho ánimo, Antonio. Abrazo - 5 horas ago