Lucho observa cómo el Murcia consigue el primer gol tras el error defensivo sevillista (Foto: Real Murcia)
Lucho observa cómo el Murcia consigue el primer gol tras el error defensivo sevillista (Foto: Real Murcia)

Real Murcia – Sevilla Atlético (2-2): El fantasma del error se ceba con un filial sin fortuna

Un gol en propia puerta de Berrocal, tras un grave error de Lucho en un final infausto, dejó sin los tres primeros puntos de 2020 al filial sevillista de Paco Gallardo

Por  20:33 h.

Al andar se hace el camino / y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca / se ha de volver a pisar. Que escribiría Antonio Machado. El Sevilla Atlético quería empezar a hacer un nuevo camino ganando hoy, olvidando los crasos errores del arranque liguero, pero todo quedó en un vano intento tras empatar ante el Real Murcia en el primer partido de los de Paco Gallardo en 2020, en un duelo en el que el filial sevillista se puso por delante por medio de un cabezazo de Kibamba, y luego con un gran gol de Diabate, pero pagó muy caro el empate de Toril y la condena de Berrocal, que marcó en su propia portería, tras una mala salida de Lucho al borde de un final trágico.

Respecto al último empate rubricado ante el Villarrubia, hubo dos rotaciones en la alineación: el congoleño Baron Kibamba volvía a tener una esperada oportunidad en la zaga inicial que sentaba a Amo en el banqullo, mientras que Ibrahim Diabate se convertía en el solitario buscador de gol tras la baja de Juanpe. Pau y Juanlu se quedaban fuera de la lista por decisión técnica.

El Sevilla Atlético, como si fuera el hermano pequeño de los Machado, fue soñando caminos de la tarde. Fue cantando, viajero, a lo largo del sendero, que diría el poeta sevillano. Y hoy la prosa poética la tenía que poner sobre el césped el filial sevillista. Lo sabían en los Campos de Castilla y en Murcia, donde la necesidad de puntuar era el peor enemigo del espectáculo deportivo. Ambos conjuntos salieron cohibidos y apocados en los primeros minutos de juego sobre el renombrado tapete murciano, con más temor de perder dos puntos que les hiciera precipitarse en la zona crítica que de ganar tres valientes pasos que les hicieran escalar en la tabla. Con el pulso forzado y trabado de un ritmo irregular, la parroquia grana fue la primera en celebrar algunos acercamientos no demasiado peligrosos sobre el área de Lucho. Sin mordiente, pero con muchas ganas de incidir sobre las bandas franjirrojas, hoy vestidas de azul y negro en contraste con el nutrido rojo de la equipación local.

Chacartegui, del Sevilla Atlético, pelea un balón ante el Murcia (Foto: Real Murcia)

Chacartegui, del Sevilla Atlético, pelea un balón en el choque ante la mirada de Simo (Foto: Real Murcia)

El filial buscaba al rápido de Simo para salir con velocidad, y al bueno de Lara para crear ocasiones arriba hasta que apareciese Mena. A falta de oportunidades, la buena noticia de los primeros minutos competitivos del año era que el Sevilla Atlético había trabajado y bien para lograr una presunta solidez defensiva invisible en otros partidos, al menos durante gran parte del primer y segundo tiempo. El primer ejemplo claro fue la aparición del guardameta Tanis para despejar el primer susto patrocinado por Lara tras una falta directa. Respondía el cuadro murciano a través de Antonio López, que orquestó una buena jugada personal pisando el área, pero su control se iba lejos de los dominios del meta sevillista.

Yéndole en la sangre hervida en el caldero de Nervión, Kibamba cogía un avión y sobrevolaba Murcia en el primer palo recibiendo un preciso córner botado por Pedro Ortiz -que sigue puliendo su guante en estas lides- para marcar el primero. Era corto el centro, y larga, muy larga la estela del cabezazo del congolés, que mereció quitarse el gran peso de encima que tenía tras algunos errores puntuales de semanas casi olvidadas. Más aliviado que Kibamba sólo quedaba Gallardo, que veía cómo el filial construía, piedra a a piedra, la solidez de una muralla edificada a golpe de entrenamiento en la carretera de Utrera. Hasta que llegó el empate que desnudó todos los trucos y derrumbó el sendero.

Un córner que no debió producirse

En una falta lateral que salió casi de la nada, Armando sacaba ágil y taimado a su compañero más próximo en un error defensivo clamoroso, ya que nadie cubría la salida del futbolista que llegaba al borde del área para rascar un córner aparecido con su disparo desviado. Dicho saque de esquina posterior provocó el empate en un batiburrillo de rebotes sin dueño en el que Toril metía la pierna e igualaba el partido. Volvían los fantasmas del pasado para el Sevilla Atlético, y, rondando sus pensamientos, el filial enfilaba el túnel de vestuarios camino del descanso.

Aunque no hubo tiempo para reposos ni respiros. Rebelados ante las situaciones que atraviesan ambos equipos, las dos escuadras decidieron olvidar sus miedos y salir con todo el denuedo y la arrogancia que requería el partido. Y el caminante visitante quería seguir creando su camino en Murcia. En una jugada nacida en el mediocampo, Simo hilvanó los hilos que cosía Lara, que recibía el balón para darle toda la lana a Diabate, que plantado ante la efigie de Tanis, definía a las mil maravillas como un auténtico killer. Justo lo que necesitaba este Sevilla Atlético, efectividad y definición, poniendo el segundo en el marcador gracias a la acción finalizada de forma brillante por el delantero costamarfileño.

Lara persigue a Iván Pérez en el Real Murcia - Sevilla Atlético (Foto: Real Murcia)

Lara persigue a Iván Pérez en el Real Murcia – Sevilla Atlético (Foto: Real Murcia)

El filial nervionense se hacía dueño y señor del balón, y daba ese paso adelante en el campo que permitía ganar vitales minutos de oxígeno con posesiones muy lejos del arco de Lucho. El segundo goleador canterano, Diabate, se retiraba tocado y entraba el jovencísimo Iván de refresco. En el banquillo local, Adrián Hernández tiraba la casa y el patio por la ventana y hacía los tres cambios de una sola tacada, buscando a la desesperada evitar una nueva derrota delante de su público. Volvía la pared defensiva del filial nervionense, sin conceder ocasiones, y Gallardo empacaba el bloque defensivo aún más para que no se repitiera el error que costó el empate. El Murcia, que siguió percutiendo por ambas bandas, lo intentó por medio del balón parado, pero el cuadro sevillista siguió mostrándose serio en sus acciones defensivas.

Del 1-3 en las botas de Mena, al desabrido 2-2

También pudo profundizar en la herida. Mereció la pena esperar los 78 minutos que tardó el capitán sevillista, Pepe Mena, en hacer una sus genialidades en Murcia. El utrerano cavó un túnel asombroso ante su defensor, y se asistió a sí mismo para tener un cara a cara ante Tanis, pero su balón dio, de forma metafórica, en el muñeco central de la portería murciana, errando el 1-3 que hubiese sentenciado el envite.

Y como los guiones de este Sevilla Atlético no lo imaginan ni los poetas de su tierra, el filial tuvo que desandar lo andado, cuando más falta hacía falta atar el partido, para recibir el frío y desangelado gol del empate a través de una falta lateral botada por el Real Murcia, que Lucho no lograba medir, en un error garrafal del meta cafetero. El balón de Armando acuchillaba el viento del segundo palo y terminaba golpeando en la pierna de Berrocal, que involuntariamente introducía el balón en su propia portería para infortunio total de los sevillistas.

Insufrible empate hoy, que deja sin los tres merecidos puntos a un Sevilla Atlético que, quitando esos dos errores insalvables, que le siguen costando partidos, hizo sus deberes atrás, y estuvo mejor aún adelante, teniendo las que tuvo pero marcándolas sin reparos. Pero que ve, resignado, cómo en días como hoy, de todo el trabajo derrochado en Murcia sólo se obtiene un insuficiente botín de un punto camino de Sevilla. Porque el peor enemigo sigue siendo él mismo, y no sus rivales. Al filial sevillista sólo le queda seguir trabajando para que este fantasma del error desaparezca, y pueda competir en la próxima jornada levantándose y creando su camino. Caminante: y al volver la vista atrás, poder ver la senda que nunca se ha de volver a pisar. Aún quedan muchos versos por escribir.

Sevilla Atlético: Lucho; Álex Robles, Kibamba, Berrocal, Chacartegui; Genaro, Pedro Ortiz, Simo (Pejiño, m. 80), Lara (Jaime, m. 68), Mena y Diabate (Iván, m. 58).

Real Murcia: Tanis; Dorrio, Iván Pérez, Antonio López, Juanma; Armando, Josema (Peque, m. 62), Juanra (Chumbi, m. 62), Manolo, Toril (Víctor Curto, m. 62) y Álvaro.

Árbitro: Rodríguez Carpallo (Comité Valenciano). Amonestó con tarjeta amarilla a Diabate, Álvaro, Genaro, Lucho y Kibamba. Expulsó por doble tarjeta amarilla a Álex Robles (m. 95).

Goles: 0-1 (m. 24): Kibamba. 1-1 (m. 39): Toril. 1-2 (m. 54): Diabate. 2-2 (m. 84): Berrocal (p.p).

Estadio: Enrique Roca de Murcia, ante unos 5.090 espectadores.