José Antonio Reyes, en rueda de prensa (foto: Jesús Spinola)
José Antonio Reyes, en rueda de prensa (foto: Jesús Spinola)

Reyes: un genio irrepetible con prisa en el fútbol y en la vida

Semblanza del utrerano, genio y figura dentro y fuera del campo

Por  5:40 h.

Era único. Siempre unido a su familia. La «troupe» le acompañó en todo su periplo futbolístico. Jugador del Arsenal, vivió tres años en Londres y nunca aprendió inglés. Su idioma era «Good bye», «good night», «thank you», «Coca Cola» y poco más. Un compañero suyo del Real Madrid, relataba ayer. «Le gustaban los coches, se compró muchísimos ¿Recuerdas el Ferrari amarillo? Una vez fue a ver un coche a un concesionario en Londres y preguntó: «¿How much? (¿Cuánto vale?). El vendedor le dijo que costaba 93.000 libras o una cifra similar y José no entendía. El vendedor le preguntó si lo compraba y José, que no comprendía tanta verborrea, le contestó: “José Antonio Reyes, player of Arsenal”, como si fuera a obtenerlo más barato por ser futbolista».

Siempre habló claro, con una sinceridad que le traicionó en ocasiones. Era anárquico, no se atenía a controles, ni a horarios, ni a órdenes, ni a tácticas. Ha muerto un talento del fútbol que dejó clase dentro de su cabeza. Un mago que no sacó todo su talento en el césped porque los avatares de las ofertas le llevaron a jugar a lugares extraños donde no se sintió a gusto.

Por eso se llevaba a la familia, para sentirse como en Utrera. Le costaba vivir en otros ambientes. Luis Aragonés le quiso inyectar más ambición. El 6 de noviembre de 2004 se grabó, en pleno entrenamiento, una conversación privada entre ambos que dio la vuelta al mundo: «Debe ver las cosas con más luz, tener claridad. Dígale al negro (Henry) que usted es mejor, dígaselo de mi parte, usted es mejor». Reyes sonreía.

Se ha ido a toda velocidad, como era él. Siempre con prisas, en el campo de fútbol y en la vida.