Platini, durante la semifinal del Mundial 86; a la derecha, el once del Barcelona antes de la final ante el Steaua, ambos partidos en el Sánchez-Pizjuán
Platini, durante la semifinal del Mundial 86; a la derecha, el once del Barcelona antes de la final ante el Steaua, ambos partidos en el Sánchez-Pizjuán

Sánchez-Pizjuán, una semifinal del Mundial y una final de la Copa de Europa como precedentes

Imborrable el recuerdo de aquel Francia-Alemania en el Mundial 82 y el triunfo del Steaua ante el Barcelona en 1986

Por  19:21 h.

El Ramón Sánchez-Pizjuán ha albergado desde su inauguración en septiembre de 1958 muchos eventos futbolísticos de primer orden. Una semifinal de un Campeonato del Mundo, una final de la Copa de Europa, unos cuartos de final de la Eurocopa, veinticinco partidos de la selección española y las muchas rondas que ha superado el Sevilla para alcanzar sus éxito continentales han tenido al coliseo de Nervión como escenario privilegiado. Ahora es el turno de la final de la Liga Europa 2021, un hito más en la historia sevillista como anfitrión de grandes acontecimientos.

El 11 de marzo de 1964 el Sánchez-Pizjuán albergaba el encuentro de ida de los cuartos de final de la Eurocopa. España se enfrentaba a Irlanda en busca de un lugar en la fase final, que se disputaría en nuestro país. La goleada por 5-1 en Nervión con tantos de Fusté y doblete de Amancio y Marcelino permitió a los de José Villalonga jugar en junio la semifinal ante Hungría y vencer en el partido decisivo a la Unión Soviética. El Sánchez-Pizjuán, lleno, dejó en aquel duelo ante los irlandeses muestras de ser especial. “El comportamiento del público ha sido insuperable durante todo el partido, tengo especial interés en que usted diga, en mi nombre, que así da gusto jugar”, señalaba Emilio Picó, presidente de la Federación Española de Fútbol. Lo corroboraba Rivilla, uno de los futbolistas, señalando que “si yo tuviera que elegir a un solo triunfador, no lo dudaba: el público”.

España albergó de nuevo un acontecimiento futbolístico internacional, en este caso el más importante de los posibles. El Mundial de 1982 puso a prueba la capacidad en infraestructuras y organización de la joven democracia española. Sevilla fue una de las catorce subsedes y el Sánchez-Pizjuán uno de los diecisiete escenarios en los que se jugaron encuentros. El estadio había visto reducida su capacidad a 66.000 espectadores, se retiraron vallas, se construyó el foso, se instaló la visera de Preferencia y se embelleció el campo con el mosaico de Santiago del Campo.

Con esta nueva cara, el Sánchez-Pizjuán acogió dos encuentros. En el Grupo 6 de la primera fase la Brasil de Zico, Sócrates, Junior o Falcao se medía a la Unión Soviética de Dassaev (años después sevillista) y Blokhin, entre otros. Marcó primero Bal para los soviéticos pero remontaron Sócrates y Eder en los minutos finales. “Seda, máquina y árbitro”, titulaba ABC de Sevilla la crónica de este encuentro, resaltando los dos grandes goles brasileños, la frialdad soviética y la mala actuación del colegiado Lamo Castillo.

 

Pero el choque más recordado en Nervión durante aquel Mundial sería la espectacular semifinal disputada el 8 de julio con lleno hasta la bandera para ver a la Francia de Platini contra la Alemania de Rummenigge. Fue un encuentro de malos y buenos. Francia gozaba del favor popular por la ascendencia española de jugadores como Amorós y Giresse o el seleccionador, Michel Hidalgo. Además, Alemania quedó marcada por el pacto de la vergüenza de El Molinón con Austria y su meta Schumacher era una de las caras menos amables del campeonato, algo que se confirmó con su salida a destiempo que acabó en un golpe tremendo sobre Battiston, que tuvo que ser hospitalizado con tres costillas rotas, dos dientes fuera y una vértebra dañada.

 

Iba 1-1 gracias a los goles de Libbarski y Platini (de penalti). Así se llegó a la prórroga. Francia se recompuso y llegó a estar 3-1 en el marcador con los tantos de Tresor y Giresse pero los de Jupp Derwall no se rindieron. Saltó Rummenigge, tocado, al campo y la revolución se produjo a dos minutos del final del primer tiempo del tiempo extra marcó el primer balón que tocó y Fischer empató a tres de chilena en el 108. Ambos equipos lo dieron todo hasta el final en una jornada de mucho calor en Sevilla.

 

Fue la primera ocasión en la que el acceso a la final de un Mundial se decidía por penaltis. Con 1-1, Stielike falló y se derrumbó sobre el césped. Schumacher, abucheado, detuvo el tiro de Six. Y repitió ante Bossis ya en la segunda ronda. El gigante Hrubesch marcó y Alemania ya estaba en la final para verse las caras con Italia. La gran Francia de Platini se quedó sin las mieles de la gloria en el Mundial, aunque sí las saborearon en la Eurocopa del 84 superando a España en el partido decisivo.

 

En 1986 se disputó el encuentro que más similitudes puede tener con la final de la Liga Europa 2021 que se le ha concedido al Sevilla en el día de hoy. El Sánchez-Pizjuán fue elegido como sede para la disputa el 21 de abril de 1986 de la final de la Copa de Europa, a la que llegaron el FC Bacelona y el Steaua de Bucarest. La UEFA estaba muy preocupada ya que era la primera gran final tras la tragedia de Heysel. El Barcelona se clasificó por los pelos tras derrotar al Göteborg con el triplete de Pichi Alonso y la tanda de penaltis, mientras que la gran sorpresa fue el Steaua, que se veía como una víctima propiciatoria para el equipo español. España estaba de moda en el fútbol del Viejo Continente dado que el Atlético llegó ese año a la final de la Recopa y el Real Madrid, a la de la UEFA.

Duckadam detiene uno de los penaltis de la tanda de la final de la Copa de Europa de 1986 en el Sánchez-Pizjuán

Duckadam detiene uno de los penaltis de la tanda de la final de la Copa de Europa de 1986 en el Sánchez-Pizjuán

El Barcelona no contaba aún con una Copa de Europa en sus vitrinas y quería romper de una vez esa sequía en una competición en la que el Real Madrid sí había gestado su leyenda. Pero el partido tuvo un ritmo que favoreció al conjunto rumano, compuesto por algunos futbolistas que después militarían en clubes españoles como Belodedici, Balint o Lacatus. Nadie movía el 0-0 y Terry Venables retiró del campo a Schuster, que se convirtió en protagonista por su enfado, ya que se marchó al aeropuerto antes de que finalizara el choque. Acabó siendo apartado del equipo. Nadie evita, pues, que el duelo se fuera a la tanda de penaltis.

 

El Steaua ve cómo Urruti detiene los dos primeros tiros pero es Duckadam quien se agiganta para detener los de Alexanco, Pedraza, Pichi Alonso y Marcos. Fueron Lacatus y Balint los únicos que acertaron y Carrasco se quedó sin tirar el suyo porque el Steaua ya se había proclamado campeón para gloria del régimen de Ceaucescu. El Barcelona tuvo que esperar seis años para proclamarse en Wembley campeón de Europa en 1992.

El once de España para enfrentarse a Holanda en el Sánchez-Pizjuán en 1983 de cara a la Eurocopa

El once de España para enfrentarse a Holanda en el Sánchez-Pizjuán en 1983 de cara a la Eurocopa

Por último, cabe recordar que en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán la selección española nunca ha perdido ningún partido. Desde el primero disputado en 1961 hasta el último jugado en 2015. En total han sido 25 encuentros, con un balance de 20 victorias y cinco empates para España.

 

Además, cabe recordar que es la segunda final de la UEFA o Liga Europa que acoge la ciudad de Sevilla, ya que en el año 2003 se disputó la que enfrentó al Oporto con el Celtic de Glasgow con victoria final para el conjunto portugués.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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