Aleix Vidal felicita a Nolito por su gol en el Akhisar-Sevilla (AFP)
Aleix Vidal felicita a Nolito por su gol en el Akhisar-Sevilla (AFP)

Akhisar-Sevilla: Mudo arregló el desaguisado (2-3)

El argentino se inventó una jugada que acabó en penalti en el minuto 87; desde el 55 jugó el Sevilla con uno menos

Por  20:51 h.
Akhisar
2
Sevilla
3
Lukac, Vrsajevic, Miguel Lopes, Osmanpasa (Keles, m. 46), Güray Vural; Ataseven (Ayik, m. 51), Çeviker, Sissoko; Hélder Barbosa (Kisa, m. 87), Josué y Manu.
Vaclik, Aleix Vidal, Gnagnon, Amadou, Sergi Gómez, Escudero, Banega, Mudo Vázquez, Nolito (Roque Mesa, m. 63), Promes (Carriço, m. 88) y Muriel (Sarabia, m. 73).
1-0, m. 11: Nolito. 0-2, m. 38: Muriel. 1-2, m. 51: Manu. 2-2, m. 78: Ayik. 2-3, m. 88: Banega, de penalti.
Benoit Millot (Francia). Amonestó a Güray, Josué, Mudo Vázquez, Promes. Expulsó por doble tarjeta amarilla a Sergi Gómez en el minuto 55.
Akhisar Arena

Surrealista. El Sevilla pasó de dominar en la primera parte a un equipo sin ideas y con muchos complejos a verse sometido en la segunda. No hay quien lo entienda. Es difícil comprenderlo. Sólo una genialidad al final de Mudo Vázquez, justo cuando el partido reflejaba un 2-2, le permitió al cuadro de Machín obtener los tres puntos en un duelo que tenía absolutamente controlado. Menos mal que el argentino, sin complejos y cuando el Sevilla venía jugando con uno menos desde el minuto 55, se inventó una jugada que acabó en penalti. Banega, como acostumbra, no perdonó. Tres puntos y un paso clave en la lucha por entrar en los dieciseisavos de final.

El partido comenzó con mucho ritmo, el impuesto por un Sevilla que se fue a la carga desde el principio. No quiso cambiar nada Machín con respecto al duelo jugado hace dos semanas en el Sánchez-Pizjuán e insistió en el máximo aporte de intensidad y triangulaciones rápidas. Sin embargo, sería a balón parado cómo llegarían las primeras ocasiones. En dos córners, primero con Aleix Vidal y luego con Nolito, el Sevilla avisaría. En sólo cinco minutos. Era sólo cuestión de tiempo. Apenas unos minutos después, y con los locales perdidos y corriendo detrás del balón, los de Machín, ahora sí, se adelantarían en el marcador con un tanto de Nolito tras un gran pase de Muriel desde la derecha. Llegó el gol, la ventaja en el marcador, y la consigna de seguir con la misma idea: atacar. Las ocasiones se multiplicaban y las diferencias se percibían. Machín apremiaba a los suyos y los atacantes trataban de sacar provecho de las constantes dudas de los turcos. Así, de esta manera, y tras firmar Promes una gran jugada dentro del área, Muriel haría el segundo tanto de una tarde que parecía placentera… y que terminó complicándose de manera sorprendente tras el descanso.

Y es que el fútbol, tan imprevisible como emocionante, dio un vuelco y el Sevilla, en apenas unos minutos, pasó a sufrir una auténtica barbaridad. Parecía que había dos equipos distintos a los de la primera parte. Manu, como gran protagonista, marcó en el minuto 51 tras desnudar las carencias de Gnagnon y Amadou. Pero aún habría más en una tarde loca. Otra vez Manu, y otra vez cogiéndole las espaldas a los defensas sevillistas, se marchó hacia Vaclik y sería derribado por Sergi Gómez. El catalán vio la segunda amarilla, fue expulsado y el colegiado señaló el punto de penalti. Parecía que la tragedia estaba servida. Pero llegaría el oxígeno cuando el encargado de tirar el penalti, Güray, dispararía al palo. Faltaba un mundo para acabar el encuentro y Machín metió a Roque Mesa por Nolito. Tocaba sufrir.

El Sevilla trató de frenar las embestidas de los locales, venidos arriba con la nueva situación y tirando del calor de su afición. Entró al terreno de juego Sarabia por Muriel y los de Nervión comenzaron a llevarse el balón hacia el área del Akhispor. Era lo más sensato después de los agobios. Pero la maldición no había terminado. El equipo turco comenzó de nuevo a adelantar sus líneas y las ocasiones a su favor comenzarían a llegar. Otra vez, a sufrir. En una jugada llevada por la izquierda, Ayik, que había entrado unos minutos antes, remató de cabeza un centro medido y puso el 2-2. Demasiados nervios. Había que encontrar a un líder, a un jugador que se llevara el balón y que se olvidara del miedo. A un hombre de casta. Y que fuera capaz de buscar soluciones. Al que fuera… A Mudo Vázquez, protagonista en un momento clave y en el que el Sevilla estaba moribundo, para inventarse una jugada y ser “sometido” a un penalti, la única forma que tenía el defensa para pararlo. Minuto 87. Con casi todo el pescado vendido. Y con Banega marcando el 3-2 en una tarde surrealista, pero con los tres puntos en el bolsillo, una victoria con la que da un paso importantísimo para clasificarse a los dieciseisavos de final.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (ABC) Profesor/Doctor en Comunicación (Univ. Loyola Andalucía). ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
Mucho ánimo @MaxGonalons - 14 horas ago