Sevilla-Athletic: Por si había alguna duda, victoria

Ben Yedder, al filo del descanso, y Munir, en el alargue, aseguran la sexta plaza para los de Caparrós, que no lograron la meta de la Champions

Por  9:48 h.

Los únicos biscotti ayer en Nervión fueron las galletas que repartió Raúl García en el centro del campo en la primera parte. Merecedor de, al menos, amarilla y media. Nada de pactos, nada de amaños, nada de resultados acordados. No fue el partido del siglo pero sí dejó un minuto final de infarto. Propio de estas jornadas. Suerte que el sevillista lo vio con el botín seguro y, además, se resolvió a su favor. La volea de Íñigo Martínez y el contragolpe para el 2-0 de Munir tras paseo de Herrerín lejos de su área en el minuto 93 cerraron un duelo que dejó en mal lugar las sospechas elevadas en las previas al ser convenientes para ambos el empate. El Sevilla, sin transistores o Twitter de por medio, hizo lo que debía para optar por el puesto de Liga de Campeones que acabó en manos del Valencia. El Getafe empató, pero fue quinto. Joaquín Caparrós deja al equipo como lo cogió. Sexto y con el camino directo, sin rodeos estivales, hacia Europa. Una temporada para Jano. La cara feliz de repetir cita en el Viejo Continente y la cara amarga de quedarse fuera de la Liga de Campeones por segundo año consecutivo cuando era la meta y la tuvo a mano. Mucho que analizar y corregir en el verano para quienes asumen esa responsabilidad.

No era como entrar con un chaquetón en una freiduría pero el calor y la hora en Nervión invitaban a pocos esfuerzos. Al menos en el arranque. Siesta de fútbol. Ritmo bajo. El Sevilla, con bajas conocidas y otras novedosas como la de Sarabia, afectado por un virus, intentaba conducir el balón ante un Athletic replegado a la contra. El esférico parecía enemigo de ambos, esquivo en los controles y desorientado en el vuelo. Quizás afectado por el viento de los abanicos de las gradas. La temperatura sólo subía en la medular, donde los Garcías del Athletic empezaron a calentar el ambiente con Jesús Navas y Rog como víctimas. Tan poco decía el partido que el primer aplauso del respetable, congregado en menor número de lo habitual, fue la amonestación al incómodo Raúl García. Merecida. El uy de estreno se lo llevó Escudero, a la media hora, con un cabezazo tras el que el balón salió cruzado cuando se cantaba gol. A falta de gol las discusiones siguieron en el centro del campo.

Como por ahí no había discurso sino tartamudez futbolística, la solución estaba en las alas. La agilidad de Jesús Navas tenía la llave. Internada por la derecha y centro al área pequeña. Zona poblada para que Herrerín salga. Dani García forcejea con Ben Yedder y, en su ímpetu por despejar, remata a su portería y abate a su guardameta. El balón sigue vivo y va al encuentro de quien mejor lo trata en esas latitudes. Ben Yedder canta gol por trigésima vez esta temporada.

El descanso engulle al lesionado Rog, que participa de la amplia nómina de afectados en la medular (Banega, Roque Mesa, Gonalons). Así, Caparrós tira de Gnagnon, que ya se movió ocasionalmente por la zona ancha en Rennes. Y no le salió mal. Al menos como apagafuegos. El Valencia solventaba su partido, el Getafe iba de camino y el Espanyol le metía prisa al Athletic, que pisaba más el campo sevillista. En el guion del supuesto pacto estaba un gol de los vascos que dejara a todos contentos y con el pasaporte sellado. En esa línea iba el penalti pitado por codo de Mercado. Pegado al cuerpo y en posición natural. En una sucesión de despropósitos, Sánchez Martínez vio otra cosa, amonestó al argentino por su lógica protesta, el VAR le corrigió y coronó su intervención con un bote nada neutral dándole la pelota a Vaclik cuando el balón había ido a córner.

El recurso del Athletic era colgar balones buscando… No se sabe qué, pero encontrando siempre la cabeza de Kjaer, agradecido. No hay nada que le venga mejor al danés, por eso fue el mejor. Bryan Gil, que siempre aporta algo, aparece en el campo y se sacrifica casi de lateral zurdo. Viendo que ahí el chico no cumplía su papel, Caparrós ordena a Gnagnon y Munir tapar el agujero por el que Capa asiste a Aduriz para remate horrible de este con la izquierda.

Se echa atrás el equipo de Nervión protegiendo su renta con su nutrida zaga, con dos líneas de contención y un ejército de velocistas preparados para sorprender a la contra. Sin embargo, la mejor defensa iba a ser la impericia de los atacantes del Athletic. Ya fuera Williams en un día para olvidar, y ya dentro Aduriz con más presencia pero mismo desatino. Las carreras de Aleix y compañía con metros limpios por delante dejan una ocasión al primer palo de Ben Yedder. Luego se produce el regreso al campo de Nolito, una de las mejores noticias del día. Sin embargo, el partido está en el área de Vaclik. Las radios y redes sociales ponen al Espanyol feliz en la fiesta que era del Athletic. No todo estaba dicho. Un córner lo remata Íñigo Martínez al larguero, bota fuera y mientras los vizcaínos maldicen su suerte corren como posesos los velocistas sevillistas buscando el segundo gol. Herrerín sale a por uvas, Bryan Gil rompe, Jesús Navas tiene temple, Ben Yedder intenta el doblete y la pelota llega a Munir para que haga el 2-0 y plante el suelo de jugadores del Athletic lamentando su suerte. Ganó el Sevilla porque gestionó mejor sus recursos y quiso darle una alegría como homenaje a los que fueron a ver el que pudo ser el último partido de Caparrós en el banquillo.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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