Diabate persigue un balón en el partido ante el conjunto gibraltareño (Foto: Manu Gómez)
Diabate persigue un balón en el partido ante el conjunto gibraltareño (Foto: Manu Gómez)

Sevilla Atlético – Balompédica Linense (1-1): Álex Robles salva un punto muy grato sobre la bocina

El filial de Paco Gallardo jugó con diez futbolistas casi toda la segunda mitad tras la expulsión de Juanpe por doble amarilla

Por  20:39 h.

Tablas que saben a triunfo en el Jesús Navas entre el Sevilla Atlético y la Real Balompédica Linense. El filial sevillista, gracias a un gran gol de Álex Robles en el tiempo añadido que empató el que marcó Fabrizio en la primera mitad, logró sumar un punto en casa en el partido correspondiente a la decimocuarta jornada del Grupo IV de Segunda división B.

Gallardo movió poco en el once inicial respecto a Sanlúcar de Barrameda. Entraron Álex Robles y Lara, este último cumpliendo su primera titularidad tras la lesión que le ha mantenido lejos de los terrenos de juego casi todo el arranque liguero, y salieron Kibamba -quizá algo tuvo que ver el claro penalti cometido en Cádiz que detuvo Alfonso- y Javi Pérez, ambos titulares ante el Sanluqueño. Hoy ni se vestirían de corto por razones técnicas en una nueva edición de ese afán de rotaciones semanales “made in” Gallardo.

Hoy hacía 16 años -un número que no necesita explicación en el Sevilla- desde que Paco Gallardo saliera, como futbolista, del campo para darle entrada al que hoy es símbolo de toda una institución: Jesús Navas, que hoy da razón y nombre al estadio del segundo equipo, podría haber sido uno de los niños, hoy también, por qué no, de este Sevilla Atlético, que esta noche defendió con pundonor el escudo del filial sevillista.

Por eso, y por mil razones más que competen a lo estrictamente competitivo, el Sevilla Atlético salió con ganas de aprovechar, al fin, una oportunidad mil y una veces presentada en esta temporada. Sería Lara, el recuperado canterano con ganas de demostrar y de mostrarse, el primero que avisaría sobre la puerta de Javi Montoya, pero su intento no llegaría a buen puerto. El filial, que se plantó en los primeros minutos ante la histórica Balona con temple, fue decayendo a medida que fue anocheciendo en el Jesús Navas de camino al fin de la primera mitad.

Al menos Juanpe, que sería uno de los protagonistas del partido y no por un buen motivo, buscaba el chut que Montoya sacaría para alivio de la escuadra de Roger. A la fiesta del ataque se sumaban Pejiño y su moto, con más velocidad y ganas que eficacia en sus quiebros, un Diabate que no consiguió encontrarse con la portería durante todo el envite y un Mena que sigue necesitando un compañero defensivo que le deje bailar al son de la melodía que suele tocar el utrerano sobre el área contraria.

Mena cae ante un rival en una pugna en el Sevilla Atlético - Balona (Foto: Manu Gómez)

Mena cae ante un rival en una pugna en el Sevilla Atlético – Balona (Foto: Manu Gómez)

La Balona, consciente de que una victoria hoy le podía dejar durmiendo en puestos de playoff, abrió el marcador regalándole un gran disgusto al filial sevillista. Fabrizio se escapaba por la banda de Lara y a falta de diez minutos para terminar la primera parte del envite, colocaba el primer gol en el Jesús Navas. Hacía más frío ahora que antes en la ciudad deportiva. Ni un jugadón de Juanpe, ni otros intentos tímidos del filial en ataque consiguieron regalarle una sonrisa a la afición blanquirroja llegado el pitido del tiempo parcial.

Ya en la segunda función, uno de los actores principales cometería un error destacado en pocos minutos. Juanpe, que recibió la quinta amarilla que acarreaba sanción, se autoexpulsaba en una segunda jugada aislada, sacando el codo a pasear en vez de ofrecer su brazo en la medular en un momento tan necesario para la remontada de su equipo. Le tocará reflexionar durante la sanción al gaditano, porque no es la primera vez que le ocurre.

Gallardo apostaba a doble o nada. Por eso metía al eléctrico Simo y al ingenioso Carlos Álvarez para darle la vuelta a la situación en un partido carente de claras ocasiones y con cierta falta de fluidez en el juego. Y la primera genialidad del que era cadete antes de ayer, Álvarez, llegaba sin apenas tocar el balón. El niño de 16 años, que bien podría ser la sombra de lo que fue aquel día de su debut Navas, al menos por esa analogía temporal, salió para revolucionar el partido. El goleador Fabrizio caía en la línea de tres cuartos para cazar a la joven promesa hispalense, en una jugada digna de ser discutiblemente naranja. Se quedó en amarilla.

Entre interrupciones, expulsiones y jugadas rigurosas, el Sevilla Atlético no encontraba su sello futbolístico y se dejó llevar por un juego que le convenía más al equipo albinegro que al franjirrojo, que comenzaba a despedirse de una nueva ocasión para alzarse en la tabla, rompiendo el billete de pasajero en el tren de la ilusión rumbo a metas más esperanzadoras en liga.

Juanpe, del Sevilla Atlético, mira el balón ante un jugador rival (Foto: Manu Gómez)

Juanpe, del Sevilla Atlético, mira el balón ante un jugador rival (Foto: Manu Gómez)

En los últimos instantes de partido, el Sevilla Atlético, con diez futbolistas, probó fortuna desde lejos -con dos intentos de Pedro Ortiz-, con el balón parado que siempre botaba el insistente Carlos Álvarez, y con otros intentos de menor calado, sin desfallecer. Y la grada lo valoró apoyando a cada momento y confiando en que no hay rendiciones de camino a Utrera. La gran esperanza pasaba por las botas de ese niño bajito, de edad juvenil, y con clase de senior que parece que lleva diez años jugando a esto al más alto nivel, para llevar en volandas al equipo. 16 años de puro talento. Qué número. No hay sueños imposibles para los que no dejan de creer. Y Carlos Álvarez no dejó de creer.

Y cuando todo hacía presagiar la derrota en casa del Sevilla Atlético, que parecía dejar escapar los tres puntos que hubiesen hecho muy buenos los conseguidos ante el Atlético Sanluqueño, y que sigue viendo su casa como un escollo importante para ganar… llegaba Álex Robles, que recogía un balón caído desde la frontal para ponerla al final de las mallas del equipo gibraltareño en un final de infarto con la expulsión de Kaya, que duró 15 segundos sobre el tapete. Empate que sabe a miel forjada por la dinámica de un equipo que sigue teniendo, él y sólo él, el final de la historia de esta liga en sus manos. Capaz de ganar a los mejores, perder contra los peor clasificados, pero compitiendo siempre hasta el final. Por eso, y por otras cosas que seguirá demostrando cada semana este Sevilla Atlético, el punto de hoy es grato. Muy grato.

Ficha técnica

Sevilla Atlético: Alfonso; Álex Robles, Genaro, Berrocal, Chacartegui; Pedro Ortiz, Juanpe, Lara (Simo, m. 74), Pejiño (Juanlu, m. 64), Mena (Carlos Álvarez, m. 74) y Diabate.

Real Balompédica Linense: Javi Montoya; Fabrizio, Carrasco, Álvaro, Jordán; Tomás, Abdoul, Manu Molina (Kaya, m. 89), Musa (Sergio Rodríguez, m. 73); Dopi y Tito Malagón (Albisua, m. 81).

Goles: 0-1 (m. 37): Fabrizio. 1-1 (m. 91): Álex Robles.

Árbitro: Guzmán Mansilla (Comité Andaluz). Amonestó con tarjeta amarilla a Abdoul, Manu Molina, Dopi, Pedro Ortiz, Fabrizio, Albisua, Carrasco, Montoya y a Paco Gallardo. Expulsó a Juanpe por doble amarilla (m. 57) y a Kaya (m. 90).

Estadio: Jesús Navas. Ante 770 espectadores.