Messi condena a un Sevilla con pies de barro (2-4)

El argentino aprovechó el descenso de facultades en el equipo de Machín tras las lesiones de Mercado y Wöber para liderar la remontada de los de Valverde

Por  9:59 h.

El duelo entre el Sevilla FC y el Barcelona se puede analizar desde muchos puntos de vista. El recital de Messi, quien le dio la vuelta al partido él solito con tres goles y una asistencia; la muy buena primera parte del Sevilla, acosando al rival con su cambio de sistema efectivo; las dos nuevas lesiones del equipo de Pablo Machín, que está teniendo un serio problema para mantener a once jugadores sanos todos los partidos; o cualquier otro aspecto más puntual como el nivelazo de Ben Yedder o las buenas prestaciones de Wöber. Sin embargo, sobre todo para los más amantes del aspecto más práctico del fútbol, todo resume en una cifra que no deja de ser preocupante: nueve puntos sumados de los últimos 30 en juego. Una racha que ha apeado ya al conjunto de Nervión de los puestos de Liga de Campeones, dilapidando la ventaja que tenía hace un par de meses.

Es la conclusión más demoledora que ofrece esta nueva derrota del Sevilla en, quizás, uno de los mejores partidos de la última época. O, para especificar, una de las mejores primeras partes. Porque el Sevilla se convirtió en un gigante en Nervión, empequeñeciendo al Barcelona en fases del duelo. Navas adelantó a los de Machín en una contra perfecta, pero Messi ya avisó de que no iba a poner las cosas fáciles empatando poco después. Sin embargo, Mercado hizo justicia antes del descanso y todos se las prometían felices. Sin embargo, como gigante con pies de barro, dos lesiones nada más arrancar la segunda mitad y un desgaste físico evidente hicieron que el gigante se desplomara y propiciara que el auténtico titán del fútbol mundial, Lionel Messi, emergiera para guiar a los de Valverde a una victoria que se barruntaba desde la segunda mitad de la segunda parte. Hat-trick del argentino y asistencia a Luis Suárez para darle la puntilla a un Sevilla al que le sirven de poco ahora mismo las sensaciones si no van acompañadas de puntos. Porque de nada sirve relamerte cocinando el pastel si llega el mirón y se lo come en tres bocados.

Machín sorprendió con un cambio de sistema al introducir a cuatro centrales, con Mercado tirado a la derecha y Wöber de sorprendente carrilero izquierdo. Todo para dejar campo de acción a Navas y Promes y, de paso, protegerse de las subidas de Jordi Alba. Una internada del palaciego, cuyo centro no encontró rematador al darle muy fuerte, fue el primer intento de los sevillistas. El Sevilla apretaba con una presión asfixiante la salida del balón del Barça y eso provocaba muchos robos en zonas de peligro. Sin embargo, el 1-0 llegó en una contra de manual de los de Machín. Promes recuperaba un balón para ceder a Ben Yedder, que condujo hasta la frontal para servir a la incorporación de Navas, que batió a Ter Stegen con un disparo raso cruzado. Perfecta ejecución. Sin embargo, Messi ya avisó de que no le hace falta intervenir todo el tiempo para quitarle la ilusión hasta a un niño. En la primera que actuó con acierto, para dentro. Enganchó de volea un centro de Rakitic desde la izquierda para empatar el duelo. El Sevilla, aún así, no le perdió la cara al encuentro y encontró el premio en el minuto 42 cuando. Mercado definió como un delantero un centro atrás de Sarabia. El equipo sevillista se llevaba una sonora ovación al marcharse al túnel de vestuarios.

Pero un partido, y más ante el Barça, se hace muy largo. Ya en la caseta Valverde dio el paso adelante hacia la remontada quitando al infame Arturo Vidal y dudoso Semedo para meter en el campo a Sergi Roberto y Dembélé. Más exigencia en la defensa sevillista, que a las primeras de cambio ya había sufrido dos bajas por problemas musculares. Mercado tuvo que dejar su sitio a Franco Vázquez. Ahí se empezó a resquebrajar la línea de flotación sevillista. Dembélé erró un remate a placer ante Vaclik y un tiro de Messi tocaba en Navas para amortiguar su efecto hasta que muriese en manos del meta checo. Una nueva lesión, esta de Wöber para dejar su sitio a Amadou y el colapso físico de Rog hicieron que el Sevilla se quedase sin recursos y sin fuelle. Amadou no frenó lo que se venía encima y el desenlace se antojaba previsible.

Para colmo de males, una mala entrega de Vaclik, cuyo pase acabó en Rakitic y, después, en Dembélé, acabó en un pase del francés a Messi para que el argentino la clavara con la derecha en la escuadra. Ya no había solución. Todo lo que fuera aguantar el empate iba a considerarse un éxito. El argentino se había propuesto guisárselo y comérselo él solo. Y terminó lográndolo. Tras dos avisos previos por encima del larguero, en el tercero completó su triplete al aprovechar un disparo rebotado de Aleñá para, con toda la calma del mundo, picarla en la salida de Vaclik y subir el 2-3 al marcador.

Restaban cinco minutos y el descuento pero, como decíamos, el Sevilla no tenía ímpetu para intentar buscar un empate in extremis. De hecho, en la última acción del duelo, Messi coronó su festival con una asistencia a Luis Suárez para que el uruguayo hiciera más sangre con un resultado incluso injusto. 9 de 30, para reflexionar.

Jaime Parejo

Jaime Parejo

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Jaime Parejo

@Jaime_Parejo

Periodista deportivo del diario ABC de Sevilla, https://t.co/OKGmn3p4dA y https://t.co/2J9VfuERRI «El periodismo es la literatura con prisas» Mathew Arnold
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