Diego Carlos protesta en un lance del Sevilla-Cluj (Raúl Doblado)
Diego Carlos protesta en un lance del Sevilla-Cluj (Raúl Doblado)

Sevilla – Cluj: ¡Vaya manera de sufrir en el Sánchez-Pizjuán!

Un Sevilla muy nervioso y sin puntería se clasificó a los octavos de la Liga Europa tras anular el VAR un gol del Cluj en el minuto 87

Por  9:29 h.

A las 22.54, apenas unos segundos después de que el colegiado lituano Andris Treinanis pitara el final del partido, había sevillistas saliendo del estadio Sánchez-Pizjuán con las pulsaciones más altas que muchos de los maratonianos que el pasado domingo optaron por recorrer 42,195 kilómetros de la ciudad hispalense. ¡Qué manera de sufrir! Seguro que hoy, con la noche de por medio, habrá quien al leer estas líneas retome los picos de agobio de una jornada que no acabó en tragedia porque el VAR estaba de por medio. Lo recordamos: corría el minuto 87. El Sevilla estaba echando balones fuera y buscaba con más espacios la sentencia. Lopetegui había metido instantes antes a En-Nesyri para que hiciera como en la ida con la ayuda de De Jong. La afición animaba, como siempre. Pero se levantó la histeria. En una jugada de Traoré, con un error estrepitoso de Bono, un tal Paun reventó los corazones del Sánchez-Pizjuán con un gol que pareció (por el momento y por lo que significaba) entrar muy despacio, lentísimo, en la meta sevillista. 0-1, o, lo que era lo mismo, el equipo sevillista caía eliminado. La perplejidad y el recuerdo de una noche en Miranda de Ebro marcaban el 27 de febrero de 2020 para los sevilistas. Hasta que apareció el VAR y recuperó los latidos de los aficionados. El colegiado se puso el dedo índice de su mano izquierda en la oreja derecha y mandó a callar a todos. Silencio. Nolito, que poco inglés debe saber, se acercó y le dijo «es mano, es mano». El lituano volvió a pedir silencio. Pasaron 30 segundos, quizás, un poco más, y Treimanis miró a la meta de Bono. Gol anulado por llevarse Traoré la pelota con la mano.

El portero marroquí, que debía tener ya una peña en Cluj, suspiró y se tragó todo el oxígeno que había en Sevilla. El VAR lo acababa de salvar de una acción que lo hubiera marcado de por vida. Ningún guión con peor final hubiera tenido mejor argumento y protagonistas. ¡Qué manera de sufrir! El Sevilla abrió el canal de las dificultades desde el momento en el que se estiró en la primera parte y no encontró de ninguna manera el empuje final para abrir el marcador. Los que han visto mucho fútbol saben que hay una ciencia no escrita que te avisa que el que mucho perdona… termina perdiendo. Reguilón, por dos veces, De Jong, o Suso, que luego acabaría tocado, pudieron (debieron) haber dejado pronto a los aficionados tranquilos. El encuentro, con noche plácida y tras el reconfortante 0-3 de Getafe, estaba para vivirlo en paz. La afición llegó contenta y se fue asustadita. Es lo que pasa cuando, por las razones que sea, en el caso del Sevilla por una evidente falta de puntería, no matas el encuentro.

El Cluj fue ese clásico equipo que llega al barrio y pide jugar contra otros, aún conocedor de que lo más normal es que pierda. Empezaron escondidos atrás, al más puro estilo catenaccio, y quitándose el balón, sabedores también de que los dueños de la pelota eran los otros. Pero, poquito a poco, mientras los llamados buenos, el Sevilla ayer, perdían tiempo y energía, ellos, con muy poquito, comenzaron a dar pasitos al frente. El final de la primera parte fue el inicio. El aviso. En sólo dos minutos, el equipo de Petrescu tendría hasta tres ocasiones para marcar, la más clara, en un remate de cabeza de Boli que se fue fuera por muy poco.

En la segunda, con las motivaciones de Petrescu en el vestuario a los suyos, el camino sería el mismo: más confianza para el Cluj y más miedo para los sevillistas. El equipo de Lopetegui no terminaba de encontrar la tecla. El técnico vasco metió a Banega para buscar más chispa arriba, a Nolito, por un lesionado Suso, y a En-Nesyri, destrozador de sueños rumanos, para encontrar soluciones. Pidió celeridad. El equipo se estaba metiendo en la boca del lobo y los últimos minutos no podían traer nada bueno. La noche, que había empezado bonita y con palmas, empezó a torcerse. Cada vez que los de Nervión llegaban a la meta del Cluj, el único caminito que se hacía era el de vuelta para atrás. Los rumanos sabían que así llegaría su gran ocasión, La tuvieron. Acertaron. Remataron al corazón de Nervión. Hasta que llegó el VAR y dijo que no, que la mejor puntería la tenía el vídeo arbitraje El equipo respiró mucho, y la afición, con el aliento entrecortado, aguanto un poco… hasta despedir a sus jugadores y entrenadores con una sonora pitada. ¡Qué manera de sufrir!

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (Jefe de Sección de ABC Sevilla). Profesor/Doctor en Comunicación (Universidad Loyola). #ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
@fcarmona_ @ErPali_ @kitkatspain @HuesitosEs Totalmente. 👍🏼👏🏻☺️ - 2 horas ago