«El Sevilla es favorito ante el Friburgo, pero no debe perderle el respeto»

Por  2:30 h.

Tras ocho temporadas en el Sevilla, Andrés Palop, cercano a cumplir la cuarentena de edad, afronta ilusionado una nueva etapa en el fútbol alemán, en las filas del Bayer Leverkusen. Desde su casa en Dusseldorf, atiende la llamada de ABC para hablar de sus nuevas sensaciones en el extranjero, del Friburgo, rival del Sevilla en la Liga Europa, y del que conjunto sevillista, al que capitaneara hasta la temporada pasada.

-Ante todo, ¿cómo se encuentra?

-Bien, contento. Disfrutando de esta nueva experiencia para mí y mi familia, descubriendo un fútbol diferente al español, una cultura diferente… Todo es una experiencia enriquecedora para el futuro. Sólo me falta tener algunos minutos, pero con trabajo y confianza en mis posibilidades vendrán. Estoy contento con el día a día que estoy viviendo.

-¿La adaptación más difícil es la del idioma?

-Sí es lo más difícil. Los jugadores de fútbol tenemos la suerte de que el club siempre está pendiente de facilitarnos las cosas, de tenernos atendidos, tanto a nosotros como a la familia. Siempre que tenemos un problema o nos falta algo están ahí para echarnos un cable. La adaptación está siendo buena, nuestros esfuerzos están centrados en el idioma, para poder disfrutar más de nuestro país.

-Hablaba de las diferencias entre el fútbol alemán y el español, ¿a cuáles se refiere?

-El fútbol alemán es de calidad, como el español, pero más físico. Aquí se entrena muchísimo, los equipos están físicamente muy preparados, los jugadores son fuertes… Ese esfuerzo constante los hace siempre muy competitivos. En lo negativo diría que el fútbol español es más dinámico, con más sorpresas tácticas o de estrategia que el que se practica aquí. Son, entendiendo bien la expresión, más previsibles.

-¿Nos queda mucho por aprender de allí?

-Cada país tiene sus particularidades. Alemania es un país serio, responsable y que cuida mucho el fútbol. En su momento pasaron una etapa delicada y supieron transformarse para ser un ejemplo de funcionamiento, con estadios llenos y una parafernalia que hace que cada partido esté preparado hasta el último detalle. En las dos últimas finales de la Liga de Campeones ha habido equipos alemanes, y eso es un síntoma del buen trabajo de aquí.

-Aún no ha podido debutar oficialmente, ¿le preocupa?

-No voy a mentir, a mí me gustaría jugar algunos partidos, para eso trabajamos. Pero está claro que las cosas van bien en el equipo, vamos terceros, sólo hemos perdido dos partidos y cuando todo va tan bien es normal que no haya cambios. Aun así, sigo trabajando para cuando me llegue el momento.

-¿Echa de menos Sevilla?

-Claro que sí. Estoy muy a gusto aquí, pero Sevilla la tengo muy marcada en mi vida. Tengo unos amigos espectaculares allí a los que no puedo ver con la frecuencia que querría, el sol que siempre brilla allí cada día, los sitios donde solía ir a comer con mi mujer y mis hijos… Esto es diferente, tengo que ir descubriendo la ciudad y poco a poco adaptarme a ella. Ayer estuve escuchando canciones de Sevilla y del Rocío para rememorar viejos tiempos.

-Y al Sevilla, ¿lo sigue?

-Por supuesto, el Sevilla forma parte de mí, me ha dado todo y le tengo un grandísimo cariño. Veo casi todos los partidos.

-¿Qué le parece el rendimiento que han mostrado hasta el momento?

-En pretemporada despertaron mucho entusiasmo. En la Liga no han empezado muy bien pero es normal, recomponer un equipo, que es casi entero nuevo, lleva su tiempo de adaptación y el Sevilla lo ha pagado en este inicio de temporada. Pero seguro que, con el paso de las jornadas, estarán en la zona europea.

-¿Mantiene el contacto con excompañeros?

-Sí, por supuesto. Con Fernando Navarro habló muy a menudo. Estaba un poco cabizbajo porque la temporada no ha empezado lo bien que desearían, pero siempre acabamos coincidiendo en que hay un buen equipo para hacer cosas buenas este año. Él está muy ilusionado con aportar al equipo, lo han nombrado capitán, lo cual me alegra muchísimo porque aportará su experiencia al grupo.

-Este jueves se miden al Friburgo, un equipo al que ya se han enfrentado con el Leverkusen. ¿Qué puede contar de este conjunto?

-La verdad es que aquí la mayoría de equipos son muy similares. Salvo los dos grandes, el Bayern Munich y el Borussia Dortmund, el esquema táctico es similar. El Friburgo vino en la primera jornada a Leverkusen, jugó un partido serio, compacto, y nosotros les pudimos vencer. Es un poco atípico porque intentan sacar siempre el balón jugado desde atrás, lo hacen bien, no abusan de la segunda jugada o del balón largo para aprovechar la corpulencia de sus jugadores.

-¿Haría mal el Sevilla en fiarse del penúltimo puesto que ostentan en la Bundesliga?

-Sí claro, de los equipos alemanes, por mal que estén, nunca te puedes confiar. Son competitivos. Creo que el Sevilla es favorito, es superior al Friburgo haciendo las cosas bien y compitiendo, pero no perdiéndoles el respeto. Si enfocan el partido centrados, lo dejan todo en el campo y pelean hasta el final, se llevaran los tres puntos.

-¿Aún le llega el cariño de la afición sevillista?

-Sí, sobre todo por las redes sociales, por Twitter. Los aficionados sevillistas me responden siempre a mis mensajes y muchos me dicen que ahora su equipo en Alemania es el Leverkusen. Le cuento una anécdota. El otro día en Maguncia, tras vencer al Mainz, iba para el autobús y escuché que cantaba un grupo de seguidores el himno del Sevilla y coreaban mi nombre, y me acerqué a hablar un poco con ellos. Eran trabajadores y estudiantes que residían en Maguncia. Siempre estaré agradecido por recibir ese cariño del sevillismo.

-¿Hablando de afición, cómo se vive el fútbol allí en Alemania?

-Hay un gran ambiente en los estadios. Cantan y animan, pero la verdad es que no es igual que la pasión que le pone la afición sevillista. No es que no animen aquí, pero es diferente. El otro día vi un tifo en nuestro estadio y recordé los que hacían los Biris allí en Sevilla, que eran impresionantes.

-Mande un mensaje a esa afición que aún le recuerda…

-Toda la vida les desearé lo mejor al club y a la afición. Ojalá consigan todos los éxitos a los que aspiren, triunfen en la Liga, la Copa y en Europa. Espero que se revaloricen todos sus jugadores y que les pase todo lo mejor.

-En unos días (el próximo 22 de octubre) cumple 40 años, ¿cuanta cuerda le queda a usted?

-La que el fútbol me dé (risas). Intento cuidarme, hacer las cosas lo mejor posible para seguir disfrutando del fútbol. Es cierto que 40 años es una edad avanzada para el fútbol profesional, pero ha habido caso de jugadores con más edad incluso que han rendido a buen nivel. Nunca se sabe. Voy a ser honesto con mi profesión y, el día que no esté al nivel, daré un paso al lado. Pero voy a intentar disfrutar de esta profesión hasta donde pueda.

-Cuando cuelge los guantes, ¿tocará ponerse el traje en la banda?

-Bueno, ya veremos lo que sucede. Me he formado ya algo y me queda todavía por formarme. Sin embargo, gente sabia me ha dicho en más de una ocasión que cuando piense como entrenador, estaré acabado como jugador. Mi mente está al cien por cien en seguir siendo jugador de fútbol, pero a nadie se le escapa que hay que ir preparándose para el futuro más o menos cercano. Pero insisto, por el momento no lo tengo en la cabeza, porque si sigo pensando como jugador eso me hará rendir mejor en el campo.