Los fantasmas de Unai Emery

Por  16:49 h.
Unai Emery

No ha empezado con buen pie el revolucionario proyecto del Sevilla, que sólo ha podido sumar dos puntos en la tres primeras jornadas. Pese a que la lógica obliga a darle tiempo al ambicioso plan nervionense, las primeras miradas críticas ya se han enfocado en Unai Emery. Más por las sensaciones que por los resultados en sí. El técnico vasco, que no pudo reconducir al equipo en la temporada pasada, está siendo cuestionado por un sistema ultraofensivo con el que el Sevilla se muestra bastante vulnerable atrás, sobre todo en casa. Pero la situación no es nueva para el de Fuenterrabía, perseguido por los dos mismos fantasmas desde que entrena en la élite: las feroces críticas más allá de los resultados y la continua estampida de estrellas en sus equipos. La historia parece repetirse en Sevilla.

Le pasó en el Valencia, con un goteo progresivo de ventas de jugadores clave y una relación tirante con la afición. En sus cuatro años allí fueron enfilando la puerta de salida Albiol (2009), Silva (2010), Villa (2010) y Mata (2011). En Mestalla, a Emery le dio tiempo a ir reconstruyendo el castillo de naipes poco a poco. Ahora en Sevilla lo tiene que hacer de golpe. Pese a resultados exitosos, el valencianismo le dedicó más de una pañolada e incluso se le llegó a cantar "burro, burro", mientras desde fuera de Valencia pocos lo entendían. Sin Albiol, clasificó al equipo tercero. Cuando se fueron Silva y Villa, repitió en el pódium de la Liga. Tras hacer Mata las maletas, tercero de nuevo. Lo de las críticas persiguiendo a Emery se radicalizó en Moscú. En el Spartak no había estrellas que vender, pero Emery nunca conectó con una plantilla que le acabó haciendo la cama de forma descarada. Uno de sus delanteros dudó en público de su condición de entrenador y parte de la prensa aplaudió cuando se comunicó su destitución.

Ahora en el Sevilla, en sólo un verano, se le han marchado Jesús Navas, Álvaro Negredo, Gary Medel y Geoffrey Kondogbia. Las primeras voces críticas se centran en el sistema. No en lo ofensivo del dibujo, sino en la debilidad defensiva y, sobre todo, en la colocación de Ivan Rakitic, la estrella del equipo. Hubo, aunque de forma residual, tímidos pitos en algunos cambios efectuados por Emery en el Sevilla-Málaga. "Prefiero no decir mi opinión sobre el sistema. Imaginaos la que podría formar…", dejó caer como desde un B-52 el presidente Del Nido. La vida sigue igual, pensará Emery, al que le siguen persiguiendo los mismos fantasmas de siempre: la venta forzosa de jugadores importantes y las críticas encendidas. Eso sí, el técnico firmaría seguir lidiando con todo ello siempre que repita en Nervión las clasificaciones ligueras que alcanzó en Mestalla.