Ben Yedder, a la conclusión del Sevilla-Barcelona de la Supercopa (foto: EFE//José Manuel Vidal)
Ben Yedder, a la conclusión del Sevilla-Barcelona de la Supercopa (foto: EFE//José Manuel Vidal)

Sevilla FC: Urge recuperar el gen de campeón

El equipo compitió y no se pareció al de la final de la Copa, pero se echa en falta que muerda, que sea el de antes

Por  9:41 h.

El Sevilla compitió. Por ahí, todos tranquilos, que lo cierto es que había cierto nerviosismo por si se repetía lo de la final de la Copa. No hubo ni rastro de ello, afortunadamente. Nada de bochornos. Todo lo contrario, los de Nervión salieron bien plantados, con un guion muy claro y, además, se pusieron por delante en el marcador. Es decir, a pesar del dominio de la posesión por parte del Barcelona, la Supercopa se le ponía de cara al equipo de Pablo Machín. Pero este conjunto que antes ganaba y ganaba, que mordía al rival y que, por supuesto, hacía sangre si podía, es otro desde hace tiempo. Uno muy distinto a ese campeón con mayúsculas en el que se convirtió. Ahora, desde hace un par de temporadas, no se lo cree. No confía en sí mismo. Y eso es lo que ocurrió ayer en Tánger durante 90 minutos.

El ejemplo más claro de ello llegó al final, con el penalti de Ben Yedder, pero se fue alimentando a lo largo del encuentro. Porque el Sevilla, que iba por delante y veía que enfrente tenía a un Barcelona que todavía estaba casi de vacaciones, no supo rematar la faena. O más bien, no lo quiso intentar. Al marcar, en vez de ir a por el segundo, los de Nervión dieron varios pasos hacia atrás. Con orden, sí, pero sin ambición. Jugaron a verlas venir, y eso es muy peligroso cuando enfrente hay gente de la calidad de Messi. Pero, aun así, no le salió mal al cuadro de Pablo Machín, ya que el Barcelona estuvo espeso, lento y con varios jugadores muy lejos de su mejor forma.

Pero querer aguantar un 1-0 ante los culés durante 82 minutos resulta casi imposible, como el Sevilla comprobó anoche. Al final, la calidad aparece en algún momento, y eso es lo ocurrió antes del descanso cuando Messi, desaparecido hasta entonces, lanzó al palo una falta para que Piqué recogiera el rechazo y pusiera el 1-1. Entonces sí apareció el Sevilla de las grandes citas, ese equipo al que le da igual quién tenga enfrente porque va a las finales a ganarlas. Dio un arreón importante y estuvo a punto, en los cinco minutos que tuvo antes del descanso, de ponerse otra vez por delante.

El problema fue que, inexplicablemente, esa reacción fue efímera. De esos cinco minutos. El paso por los vestuario devolvió la misma película que con anterioridad. Un Barcelona dominador, ante un Sevilla agazapado. Y, aunque de nuevo aguantó bien las pocas acometidas de los azulgranas, volvió a ver cómo la calidad apareció para desnivelar el marcador. En esta ocasión fue a través de un gran gol de Dembelé, pero antes pudo ser en una doble ocasión que desbarató Vaclik.

Y de nuevo se repitió lo de antes. El cuadro nervionense reaccionó y buscó el empate antes de que llegara el final del partido. Entonces sí estiró líneas, sí buscó las cosquillas del Barcelona. Y lo más importante, las encontró. El peligro fue real porque dio varios pasos hacia adelante, y así es más fácil tener opciones para marcar. De hecho, merodeó el empate e, incluso, consiguió un penalti para lograrlo justo en el minuto 90. Cuando los catalanes ya estaban celebrando el título, apareció ese Sevilla al que nunca hay que dar por muerto, el que nunca termina de hincar la rodilla en el suelo. O el que nunca lo hacía, porque Ben Yedder ejemplificó el «miedo» a ganar de todo el partido. Tiró de la peor forma posible la pena máxima, provocando que Ter Stegen apenas tuviera problemas para detenerla. Ahí sí que se esfumó la opción de levantar un título, algo que los de Nervión habían convertido en habitual y que ahora les cuesta. Y lo más preocupante es que, viendo cómo se están reforzando los rivales, la lógica dice que volver a pelear por levantar copas se va a complicar. Aunque, eso sí, a este club siempre hay que esperarlo.

Planteamiento y cambios
Lo que sí está claro es que estamos ante una nueva versión del Sevilla, más allá de ese espíritu ganador. Pablo Machín ha cambiado por completo lo de las dos últimas temporadas. Se había vislumbrado algo durante el verano, pero faltaba tener enfrente a un equipo de verdad. Y ayer se confirmó que el toque sin profundidad y las circulaciones eternas son historia. Al nuevo equipo de Nervión le va el juego directo, aunque ayer la defensa no pudiera estar tan adelantada por estar enfrente Messi y compañía. Zaga de tres, carrileros con profundidad y a acabar las jugadas cuando se llega al área rival. Eso tiene la parte positiva de que nadie se va a desesperar viendo cómo los suyos soban la pelota sin mirar hacia adelante, pero también el sevillista debe ir asumiendo que en esta temporada tocará ver cómo el protagonismo es para la mayoría de los oponentes. El plan está claro: estar bien replegado para hacer daño saliendo a la contra.
Y otro aspecto a analizar es el de los cambios, el de las sustituciones, donde Machín ayer no estuvo del todo acertado. Porque si Muriel y Sarabia estaban siendo los mejores no se entiende muy bien que sean los primeros en salir del terreno de juego. Sí, el físico influye, pero cuando uno ve que Franco Vázquez juega todo el encuentro a medio gas no entiende muy bien lo que se buscaba. Aparte, y en eso sí que ha sido claro el técnico soriano en sus últimas comparecencias, falta el nueve referencia. A André Silva es pronto para juzgarlo, seríamos injustos. Pero lo que es evidente es que Muriel y Franco Vázquez no son el tipo de atacantes que necesita el Sevilla que quiere Machín, y eso que el colombiano fue de los más destacados. Ahora toca centrarse en la vuelta de la Liga Europa, donde sí que no se puede fallar. Y en el comienzo de LaLiga, donde los nervionenses, en teoría, quieren volver a recuperar su hueco entre los equipos que disputarían la próxima temporada la Liga de Campeones. Hay trabajo por delante, aunque Machín va dejando claras algunas pinceladas.

Ramón Román

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Redactor Jefe de Deportes en ABC de Sevilla
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Ya tengo (y casi terminado) 'Joaquín, la finta y el esprint', el libro que ha escrito @samuelsonsilva con la… https://t.co/beaKGauJoD - 2 horas ago