Defender mejor sin dejar de atacar

Por  18:58 h.
Sevilla: Fazio e Iborra, piezas clave en el trabajo defensivo
«Si me preguntas qué quiero, un Sevilla ofensivo o un Sevilla defensivo, te respondo, sin duda, que lo prefiero ofensivo, porque tenemos armas importantes para que así sea». La frase es de Unai Emery, el entrenador de un equipo que está brillando en ataque pero que, en cambio, transmite fragilidad atrás, debilidad que ni mucho menos es nueva. Son los daños colaterales a tanta exposición en territorio enemigo, aunque el técnico no parece estar dispuesto a cambiar su estilo de juego. «Tenemos que encontrar un equilibrio. Ahí está la clave. Hay que intentar que cuando seamos más fuertes defensivamente no nos volvamos más débiles en el plano ofensivo, pues éste es un equipo en el que, por ejemplo, los pivotes y los laterales hacen gol, virtud que hay que explotar aunque, en determinados momentos, provoque sufrimiento atrás».
Arriba, el Sevilla juega con la «polivalencia» de sus efectivos, cualidad que permite múltiples combinaciones a Emery a la hora de configurar las alineaciones. Por ejemplo, la de juntar a Bacca y Gameiro, como ocurrió en el tramo final del partido contra el Slask Wroclaw. «Es una situación que se va a dar mucho, incluso desde el inicio. Cualquiera de los dos puede caer a una banda», argumentó el entrenador, que, ante el aluvión de elogios que están cayendo sobre Marko Marin, prefiere no bajar el listón con él: «Él apostó por venir al Sevilla porque su carrera estaba yendo hacia abajo. Te da mucha capacidad ofensiva, por lo que hay que abrirle el juego para que la saque a relucir por completo. Lo más difícil es que sea constante, y ya he tenido alguna charla con él para dejar claro que el nivel de exigencia que se tiene que poner ha de ser alto».

El que de momento no tiene sitio en el ataque sevillista es Raul Rusescu, quien, según desveló el propio Emery, no está en la forma adecuada para competir: «Tiene una carencia física que le hace estar por debajo del resto, por eso estamos haciendo un trabajo específico con él. Lo dicen los datos de los estudios que les hacemos permanentemente a los jugadores. Es necesario que coja la forma porque para competir se necesitan unas cualidades físicas mínimas. Es un proceso que necesita un poco de paciencia por parte de todos».

Juan Morilla

Juan Morilla