Mbia, camerunés como Lauren… y Eboue

Por  21:11 h.

Tan pronto como haga su debut en la Liga, Stéphane Mbia se convertirá en el primer futbolista camerunés que viste la camiseta del Sevilla en un encuentro oficial. Sin embargo, el centrocampista llegado del Queens Park Rangers inglés en calidad de cedido no es el primer jugador de este país africano que está enrolado al club de Nervión, pues en el pasado, en la segunda mitad de la década de los noventa, hubo dos casos muy peculiares.

Al igual que Mbia, también nacieron en Camerún el canterano Lauren y el presunto guardameta Eboue, quien tiene la deshonra de haber sido posiblemente el fichaje más sospechoso en la historia del Sevilla. Lauren (Laureano Bisan-Etame Mayer, nacido en Kribi en 1977) pasó por los escalafones inferiores club sevillista, llegando a militar en el otrora Sevilla B, aunque nunca debutó con el primer equipo. Lateral derecho de físico portentoso, Lauren se buscó la vida fuera de Nervión, y no le fue nada mal. Con 20 años lo fichó el Levante, equipo en el que militó en la temporada 1997-1998 y con el que descendería a Segunda división B. Dicho revés no supuso ningún traspie en su carrera, ya que a continuación se incorporó a las filas del Mallorca, que por entonces vivía una de las épocas más dulces que se le recuerdan al cuadro bermellón. En la 1998-1999, el Mallorca, entrenado por Héctor Cúper y con una plantilla extraordinaria (Roa, Sivieiro, Engonga, Stankovic, Ibagaza, Dani, el propio Lauren…) acabó tercero en la Liga y ganó la Supercopa de España (había sido finalista el año anterior), lo que le valió disputar el siguiente año la extinta Recopa de Europa, competición en la que fue finalista tras perder la final ante la Lazio por 2-1.

Tras su periplo en el Mallorca, en 2000 Lauren fue contratado por el Arsenal de Arsene Wenger, donde estuvo hasta 2007 (con los gunners ganó la Premier League de 2002 y 2004, así como tres ediciones de la FA Cup) y coincidió con José Antonio Reyes. Después, se marchó al Portsmouth, donde estuvo un par de campañas, antes de retirarse en el Córdoba en 2010.

Si su trayectoria a nivel de clubes fue notable, no menos fue su andadura con la selección de Camerún, con la que disputó dos Mundiales (Francia 98 y Korea y Japón 2002) y ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y la Copa de África en dos ocasiones (2000 y 2002).

El currículum de Lauren nada tiene que ver con el de Eboue, del que nunca más se supo. Curiosamente, André-Joel Eboue (Yaoundé, 1974) llegó al Sevilla en el verano de 1997, muy poco después de que se marchara Lauren. Aquel Sevilla, que militaba en Segunda división, llegó a tener en esa temporada hasta cuatro entrenadores (Julián Rubio, Vicente Miera, Juan Carlos Álvarez y Fernando Castro Santos) y más de una treintena de futbolistas de muy dudoso nivel en muchos casos, muestra inequívoca de la caótica situación institucional que vivía la entidad por aquel entonces y que la colocó al borde del abismo.

Fue una época en la que, bajo la presidencia de Rafael Carrión, se cometieron muchísimas barbaridades que dieron continuidad a las llevadas a cabo anteriormente por José María González de Caldas y Francisco Escobar. El mercado futbolístico se había abierto casi ilimitadamente y empezaron a ficharse jugadores tan desconocidos como Eboue, que llegó con el cartel de portero (debía pelear por el puesto con Casagrande y el propio Monchi) y de autodidacta. Duró muy poco en el Sevilla, el tiempo que se dieron cuenta de que este hombre quizá nunca se había puesto unos guantes antes de llegar al Ramón Sánchez-Pizjuán. Jamás defendió la camiseta del Sevilla y su breve paso por Nervión sirve para ilustrar perfectamente la cantidad de despropósitos que acontecieron en aquellos tiempos, los que sucedieron al fatídico verano del 95 y que tanto daño le hicerion a una entidad que no recuperó las constantes vitales hasta que Roberto Alés, con su señorío y sensatez, puso las cosas en su sitio y sentó las bases que había que sentar para que el Sevilla, a continuación, y ya con José María del Nido como presidente, viviera la etapa más laureada de su centenaria historia.

Juan Morilla

Juan Morilla