Otro paso más de Rakitic

Por  18:07 h.

En un vestuario que ha experimentado una profunda renovación en las últimas temporadas, Ivan Rakitic, pese a su juventud (25 años), es ya uno de los veteranos. No es sólo uno de los que lleva más tiempo en el club (llegó en enero de 2011, como Medel) sino que, además, por su carácter abierto e implicación, se han convertido en uno de los jugadores con más peso en el equipo, motivo por el cual sus compañeros lo han elegido como el primer capitán de plantel para esta campaña. Se trata de un paso más en la etapa de Rakitic en Nervión. Pronto hará tres años en Sevilla y, por lo que transmite el futbolista y por lo satisfechos que están con él, la sensación a día de hoy es que esta vinculación se puede prorrogar mucho más. Hay Rakitic para rato, aunque afirmaciones como ésta son sumamente atrevidas en un sector, el futbolístico, en continuo movimiento.

La irrupción de Rakitic en el Sevilla fue una sorpresa muy agradable. Procedente del Schalke 04, arribó siendo un desconocido para la mayoría de los aficionados. Aún era muy joven y Monchi, antes de que renovara con el conjunto alemán, apostó por él. Le gustaba y no era caro (su fichaje costó en torno a 1,5 millones). Sus primeros partidos como sevillista ya le dieron la razón al director deportivo. El croata exhibió una sensacional pegada llegando desde atrás, hasta el punto que marcó 5 goles en 13 encuentros ligueros. Su aportación, al igual que la de Medel, fue clave para que aquel Sevilla de Gregorio Manzano remontara en la segunda vuelta y terminara la 2010-2011 en puestos europeos.

Sin embargo, al final de aquella temporada, en un desafortunado lance en Almería, se produjo un hecho que frenaría considerablemente su progresión. A cinco jornadas del final se fracturó el quinto metatarsiano de su pie izquierdo. Decía adiós a lo que quedaba de temporada, aunque se le esperaba totalmente recuperado para cuando comenzara la siguiente pretemporada. Sin embargo, cuando Rakitic regresó de las vacaciones, los doctores comprobaron que aún no estaba recuperado de la lesión. El dolor no había desaparecido y el jugador tuvo que parar, contratiempo que no sólo retrasó su vuelta sino que, además, condicionó su rendimiento durante todo el año. Pese a que jugó con Marcelino y con Míchel, y a que en algunos partidos contados sí estuvo a la altura de lo esperado, el Rakitic de la 2011-2012 no tenía nada que ver con el que tanto había impresionado hasta antes de aquella desafortunada lesión. Había perdido el gol (no marcó en la Liga) y la alegría en su juego.

Entonces, aparecieron las dudas. En parte, era lógico. Su último año no había sido bueno y había quien empezaba a recordar que en el Schalke 04 mostró tanto calidad como irregularidad. Si hubiera llegado una buena oferta por él, no es descabellado pensar que hubiera sido traspasado. Al despacho de Del Nido no llegó ninguna propuesta suculenta y el Sevilla, una vez que la lesión había quedado atrás, le dio un voto de confianza. Y Rakitic lo aprovechó, cuajando, con Míchel y con Emery, una temporada muy buena. Jugando por detrás de Negredo, y con las espaldas bien cubiertas por Medel y Kondogbia, el croata ofreció lo mejor de su repertorio: pase, visión de juego y llegada.

Tanto subió su nivel que su nombre empezó a estar subrayado en las agendas de muchos directores deportivos. El que fue más en serio a por él fue el Spartak de Moscú. Bilic, su entrenador, quien lo conocía de la selección croata, lo llamó para que se fuera con él. Con el Sevilla necesitado de dinero, se habló de cantidades muy elevadas, pero Rakitic, con su vida ya hecha en la ciudad hispalense (casado con una sevillana y ya padre de un bebé), no puso de su parte. Al final, llegó la inesperada venta de Diego López al Real Madrid, con la que el Sevilla cubrió sus gastos más urgentes y pudo retener a un futbolista con un margen de crecimiento realmente grande.

Juan Morilla

Juan Morilla