Y, de repente, bajo de defensas

Por  20:03 h.
La suerte es como el viento para el corredor: cuando es favorable apenas se nota, pero cuando se pone en contra hace que todo cueste más. Quizá no sea un factor determinante, pero siempre está ahí y su influencia en momentos determinados puede llegar a ser importante. Sin duda, el lado malo de la suerte se está cebando con el Sevilla en este arranque de temporada, pues no es normal que en menos de una semana se hayan lesionado los dos fichajes que llegaron para reforzar el centro de la defensa, demarcación que ha sido el punto más débil del equipo sevillista en los últimos años. Si el pasado viernes se conocía que Daniel Carriço va a estar un mínimo de seis semanas de baja por una delicada rotura muscular en su cuádriceps izquierdo, ayer se conocía que Nico Pareja estará apartado de la competición durante dos meses, después de que se confirmara que sufre una fractura en el hombro derecho, lesión que se produjo de manera fortuita en un lance con el atlético Diego Costa poco antes de llegar al descanso. Mientras que las ausencias, también por lesión, de Cicinho y Reyes podían ser consideradas como males menores, en el sentido de que sus respectivas demarcaciones están bien cubiertas, las bajas conjuntas de Carriço y Pareja sí suponen un serio contratiempo para este Sevilla, que, con estos percances y con la derrota en el estreno liguero ante el Atlético de Madrid, vuelve a poner los pies sobre la tierra tras una pretemporada en la que todo parecía salir tan bien que, inevitablemente, las expectativas se dispararon.
A los problemas, soluciones y no lamentos. Ahora le toca a Monchi y a Unai Emery reajustar el centro de la zaga, posición en la que a día de hoy están disponibles Fazio, Cala, Fernando Navarro y el canterano Israel Puerto. Hay dos opciones muy claras: firmar a un nuevo zaguero —dinero en la caja hay y centrales asequibles en el mercado, también— o resistir con los efectivos actuales este tramo de la temporada, en la que el Sevilla, de clasificarse para la fase de grupos de la Liga Europa, disputará más de una docena de encuentros oficiales.
Lo cierto es que los centrales que se mantienen sanos en el Sevilla transmiten ciertas dudas, motivo que invita a pensar que la dirección deportiva, aunque no lo reconozca públicamente, se moverá en busca de un refuerzo que pueda aportar en esta situación de relativa urgencia y que, de paso, pueda permanecer en el club más tiempo. Tras la derrota ante el Atlético, Fazio vuelve a estar en el punto de mira. No es la primera vez y seguramente tampoco sea la última ocasión en la que el argentino es discutido, situación que parece consustancial a su prolongada etapa en el Sevilla. La altura y la buena salida del balón que posee pasan a un segundo plano cuando queda en evidencia su lentitud a la hora de desplazarse. El domingo, en el segundo y decisivo tanto del cuadro rojiblanco, volvió a quedar de manifiesto esta carencia, quizá inevitable por su altura y corpulencia pero imperdonable para un amplio sector de la afición, que no entiende de atenuantes —ser defensa en este Sevilla que se expone tanto no es fácil, argumentó una vez el entrenador— y ve cómo pasan las campañas y cómo Fazio no termina de convertirse en ese imponente defensa que podía presumirse cuando dio el salto al primer equipo.
Fazio y otro más
Aun así, Fazio seguirá siendo titular. Sus virtudes siguen pesando más que sus defectos y tampoco hay alternativas que lo manden al banquillo. Ante el Slask y el Levante, por citar los dos compromisos más inmediatos que ha de afrontar el conjunto sevillista, Emery tendrá que buscarle un nuevo acompañante, que a buen seguro saldrá de la terna formada por Cala o Fernando Navarro, pues Israel Puerto —«un melón que hay que ir calando», dijo de él Emery el domingo—, parte en estos momentos como la última opción.
Aunque Cala terminó jugando y rindiendo a un buen nivel al final de la pasada temporada, es Fernando Navarro el que, a priori, se perfila como la primera opción para formar pareja en la retaguardia con Fazio. Mediado el curso anterior, y coincidiendo con la extraordinaria irrupción de Alberto Moreno, el catalán, que hasta entonces había sido uno de los indiscutibles en las alineaciones del Sevilla, se vio obligado a abandonar el lateral izquierdo y reciclarse como central, puesto en el que disputó varios partidos de la segunda vuelta, en los que, por su gen competitivo y sus aptitudes defensivas, cumplió sobradamente.
Además, la presencia de Fernando Navarro en el centro de la zaga permite una variante táctica muy interesante que ya puso en práctica Emery en la temporada pasada. Cuando el Sevilla defiende, el internacional sevillista actúa como central, mientras que cuando el conjunto blanquirrojo tiene el balón y empieza su ataque, el pivote defensivo (ahora sería Iborra) retrasa su posición y Navarro se abre a la izquierda para actuar como falso lateral zurdo, permitiendo que Alberto gane metros por la banda y que, por tanto, el equipo cuente con un atacante más.
Juan Morilla

Juan Morilla