¿Es el Sevilla más grande que el Betis?

Por  9:28 h.
Para los sevillistas no hay lugar a la discusión: el Sevilla es el mejor club que tiene la ciudad. Faltaría más… Vitolo, reciente fichaje nervionense, lo tuvo claro cuando fue presentado, flanqueado por Del Nido y Monchi: "Vengo al club grande de Sevilla". A mucha gente parece importale bastante esta cuestión, a tenor de la polémica que renace cada vez que algún jugador del Sevilla o del Betis alude al tema. Pocos días después, Guillermo Sara ofrecía la visión opuesta. "El mejor es el Betis", aseveró el nuevo portero bético. Su proclama pasó más desapercibida que la anterior de Vitolo, quien sí obtuvo respuesta desde Heliópolis (el capitán Nacho le espetó que decirlo es una "tontería", que eso "hay que demostrarlo en el césped"). Algo así como lo que sucedió hace una década con Darío Silva y Lopera. Aunque aquello, anterior a lo bautizado como ‘El espíritu de Antonio Puerta’, fue mucho más agrio.
En 2002 y 2003, respectivamente, los delanteros Fernando (Betis) y Darío Silva (Sevilla) pronunciaron la frase mágica. Pero fue el uruguayo quien provocó más al rival, encolerizando a Lopera. Como ahora, el origen de todo está en el interés de ambos equipos en un mismo jugador. Pasó con Darío, quien sabía que sus palabras iban a molestar en el Betis, que había intentado ficharle. Y este año ha sucedido con Vitolo, relacionado con Heliópolis antes de recalar en Nervión. También hubo quien relacionó a Guillermo Sara con el Sevilla… Pero no a todos les va la marcha. El caso opuesto es el de Verdú, en la agenda de los blancos durante semanas pero ahora pupilo de Pepe Mel. No quiso usar esta manida fórmula de ganarse al personal.
Mirando hacia atrás, casos más motivados que los actuales hubo para alimentar esta clásica disputa de bar: Diego Rodríguez, Fernando Vega, Carvajal, Antonio Barrios, Conte, Juande Ramos o Edu (la venganza de Lopera contra el Sevilla, que tenía un acuerdo con el brasileño que éste rompió por ir al Betis). Pero el punto álgido fue el ‘Caso Antúnez’, cuyo regreso a Nervión desde el Villamarín levantó una polémica sin parangón. El centrocampista dejó el Betis para volver al Sevilla en 1945 y ganar la Liga. Tras un lío de firmas entre directivos verdiblancos que querían anular el traspaso, el jugador se decantó por Nervión y el Betis, en la Segunda, pidió a la Federación que le quitara el título al vecino y lo descendiera. Una rivalidad eterna, en eso no hay debate.