Odisea americana del Sevilla

Por  11:06 h.

Esta semana el Sevilla F. C. se ha ido de gira por Suramérica para jugar en Chile, Colombia y Ecuador, 61 años después de la primera excursión por tierras hispanoamericanas del entonces Sevilla C. F., una aventura que resultó tremendamente accidentada. Comenzó el 10 de julio de 1952 en el aeropuerto de Barcelona y al frente de la expedición se hallaba el directivo Jesús Saiz, a quien acompañaba como alto responsable Ramón Encinas, secretario técnico. Guillermo Campanal, entrenador del equipo, había convocado para el desplazamiento transoceánico a los porteros Busto y Manolín; los defensas Guillamón, Herrera II, Campanal II; los centrocampistas Ramoní, Enrique, Riquelme, Alcázar; y los delanteros Mangui, Arza, Araujo, Herrera I, Campos, Ayala, Liz y Cabrera. Completaban el pasaje el doctor Antonio Leal Castaño y el masajista Manolo Pérez. Un agente llamado Retinoff había contratado al Sevilla, dado el prestigio del equipo, para cubrir una gira por varios países suramericanos. Nada hacía prever que se estaba en el inicio de una auténtica odisea jamás olvidada por los participantes.

Eran días en los que Fausto Coppi pedaleaba para ganar el Tour y en Helsinki iban a comenzar los Juegos Olímpicos que elevarían a mito a Emil Zatopek, la «Locomotora humana». En Sevilla, y en la tarde del 11 de julio, en un estanco junto a la Puerta de la Carne, frente a los Jardines de Murillo, dos mujeres morían acuchilladas. En la ciudad no se habló de otra cosa en cuanto se tuvo conocimiento del llamado crimen de las estanqueras, caso cerrado en abril de 1956 con la ejecución a garrote vil del Tarta y sus dos compañeros en la cárcel de Ranilla. América quedaba muy lejos. Pero…

En San José de Costa Rica, el avión que transportaba al Sevilla tuvo problemas de aterrizaje. Alcanzó la pista como pudo pero quedó inutilizado. Algunos jugadores resultaron magullados. No fue el único incidente aéreo, pues en Talara, Perú, el avión sevillista llegó a rozar unos árboles con sus alas y no ardió por poco. Lo de menos, pues, eran los resultados en los desafíos futboleros… En San José, el Sevilla perdió por 1-0 en el debut ante el Herediano, acusando los jugadores la altitud de 1.200 metros y… el susto en el avión. En Guayaquil le ganó al Patria por 1-2 en el primer partido de un club español en Ecuador. En Cali hubo empate a uno con el Boca Juniors, subcampeón colombiano. Busto se lesionó y hubo de suplirlo Manolín, portero que vivía en la calle Goles… En Cucutá le hicieron tres tantos frente al Deportivo local en la mayor derrota blanca: 3-0.

En Cali, donde el Sevilla se enfrentó también al América (4-4), el «pájaro» Retinoff, contrariado por no llegar a un acuerdo económico para llevar al equipo a Cuba, «voló» y dejó a la expedición a su suerte, sin un peso para alojamiento y manutención. No se jugó en Perú, pese a estar programado, ni en Bogotá, Colombia, por la altitud… Tras la «espantá», la solución de emergencia se halló en Chile, donde se disputaron otros tres partidos, que perdieron los blancos: Universidad Católica (3-2), Colo Colo (2-1) y Wanderers de Valparaíso (3-2). Perder era ya pura anécdota.

Hasta el 23 de agosto no pudo regresar la expedición a España, soñada Ítaca tras la odisea sufrida, y lo hizo en dos turnos desde Buenos Aires. La casi única satisfacción durante la gira se tuvo en Chile y a través de un telegrama remitido por el presidente, Ramón Sánchez-Pizjuán, comunicando la concesión de la Copa Marqués de Foronda como premio a la deportividad en la Liga anterior. Aunque para copas estaban los viajeros…