El Rayo que nunca cae en el Sánchez-Pizjuán

Por  9:15 h.

El 19 de mayo de 2000 se produjo la única victoria hasta la fecha del Rayo Vallecano visitando al Sevilla. Se da la circunstancia de que aquel viernes de mayo de hace 13 años y medio fue la última ocasión en la que el conjunto nervionense se había situado como el farolillo rojo de la Primera División. Hasta ahora, a las puertas de una nueva visita del club madrileño. Mal asunto, en principio. Pero lo cierto es que nunca en toda la historia el Rayo Vallecano ha sido capaz de ganar en el Ramón Sánchez Pizjuán. Y es que los sevillistas, en aquella infame temporada 1999-00 jugaron su último partido, ante el Rayo, en el Francisco de la Hera de Almendralejo, al estar el Pizjuán clausurado por incidentes de una afición harta de los arbitrajes.

Aquél 19 de mayo de 2000, el Sevilla estuvo dirigido por Antonio Álvarez (Juan Carlos Álvarez, sustituto de Marcos Alonso, tenía licencia del club para ausentarse por un compromiso familiar) y ya estaba descendido a la Segunda. Se despidió con derrota en tierras extremeñas de un curso para el olvido, donde empezó despertando ilusión por un juego de ataque vistoso pero que no daba resultados, unas veces por errores arbitrales flagrantes y otras por la tremenda debilidad defensiva. Dos conceptos que persiguen, curiosamente, al Sevilla de Emery de esta temporada. El 2-3 de hace 13 años fue la única ocasión en la que el Rayo pudo sonreir visitando al Sevilla. Lo hizo de la mano de Juande Ramos, el gran entrenador exitoso de los nervionenses en la última década. El resto de las comparecencias rayistas se saldaron con 16 derrotas y sólo dosempates. Tremendo bagage. Todas ellas en el Sánchez Pizjuán.

Será, el de esta tarde, un duelo por todo lo bajo: el último, angustiado y con el entrenador en el ojo de huracán, recibe al penúltimo, goleado sin piedad en sus tres últimos partidos y habiendo perdido por 5-0 las dos veces en las que ha salido este año de Vallecas. Contra lo que pueda dictar la lógica, se prevé un encuentro interesante, marcado por los nervios de una y otra escuadra y los sistemas ultra ofensivos de los dos técnicos. Eso sí, el que más tiene que perder se llama Unai Emery y dirige a un Sevilla colista, como el único que perdió con el Rayo jugando como local hace 13 años… aunque a 170 kilómetros del Pizjuán.