La sorprendente evolución física de Raul Rusescu

Por  2:00 h.

Cualquiera que fuera a ver los entrenamientos del Sevilla nada más arrancar la pretemporada percibiría que en uno de sus fichajes había algo extraño. Rusescu, delantero rumano máximo goleador en la liga de su país, y contratado este verano para reforzar la línea de vanguardia del nuevo proyecto sevillista, estaba asfixiado. Se le notaba en sus movimientos, en su carrera y veía como agua caída del cielo cualquier respiro que se le otorgara durante las exigentes sesiones físicas de la pretemporada.

Al ariete, algo picado con la prensa por los comentarios vertidos sobre él en relación a sus aptitudes y a su peso, se le puso entonces un plan específico de trabajo físico para mejorar una deficiente preparación. El hecho de que la Liga rumana terminase bastante antes que la española, unido a su tempranero fichaje por el Sevilla, le otorgaron más días de vacaciones de lo normal, lo que ha acabado afectándole en este inicio de campeonato.

Unai Emery no ha contado prácticamente con él en ningún momento de la temporada, esperando a que sus preparadores físicos le confirmasen que el ariete estaba al mismo nivel que sus compañeros. Además, la competencia que tiene en su demarcación con Bacca y Gameiro no ha ayudado a hacerse un hueco en las listas de convocados. Ayer, el presidente del Sevilla ofrecía algo de luz sobre el asunto. «Rusescu está recuperando la condición física. Se hizo pruebas el viernes y demuestran que ha evolucionado mucho. Cuando llegó estaba al 20 por ciento de su nivel físico», afirmó el dirigente.

Sólo hay que echar un ojo a las fotos de su primer día y las de esta semana para comprobar que esa «evolución» también se ha producido en su peso corporal. No es que llegase gordo, pero sí que podía ajustar más su peso para ganar en agilidad y ritmo de partido. Un punto que le impedía mostrar sus facultades más allá de un buen disparo desde cualquier zona del campo.

Calma y silencio

En el club han preferido optar por tratar el asunto con la cautela y la prudencia oportunas para no crear un debate en torno al futbolista, vistos ejemplos anteriores más graves que el de Rusescu como el de Romaric, y esperar a que el terreno de juego hable sobre el ariete rumano.

Su técnico poco a poco ve que puede tirar de él para competir con sus compañeros, algo que antes no podía hacer, ya que «no ha jugado antes por una cuestión competitiva». Y es que el delantero «está haciendo un trabajo extra físico». No todo es correr en el fútbol, pero está claro que un poco más de velocidad, agilidad y resistencia, pueden hacer que Rusescu acredite el por qué de su fichaje.