Paulista y Koundé luchan por un balón en el área sevillista (Foto: EP)
Paulista y Koundé luchan por un balón en el área sevillista (Foto: EP)

De más a menos en una historia conocida en Mestalla (1-1)

El Sevilla no sentenció ante el Valencia y perdió dos puntos en un partido que tenía controlado hasta el minuto 81

Por  9:40 h.

Pudo ganar. Debió ganar. Porque hasta el minuto 81, en el instante que sopló el viento a favor del Valencia en Mestalla, el Sevilla hizo un ejercicio muy positivo en el césped del estadio valencianista. El orden, hasta entonces, llegaba de Nervión con la pizarra de un equipo trabajado y con la clara consigna de Lopetegui de atacar con ahínco, tomar el balón y replegarse con facilidad. Todo parte de una idea. Y el Sevilla, este Sevilla, el de Lopetegui, la tiene. Luego, como ayer, y en jugadas aisladas, como ayer, el equipo puede perder puntos. Como ayer, sí, como dijo un cariacontecido Jordán nada más acabar el partido: «Nos llevamos un punto agridulce», dijo. Sólo en una acción de una falta que no había sido, Sobrino empató el duelo con un buen cabezazo a centro de Parejo.

Antes, el Valencia no estuvo. Las razones de tener el orden. Fernando, una vez más, fue el termómetro del equipo sevillista. El brasileño, fiel amigo de los centrales y centrocampistas, el hombre que hace mejor a los que tiene al lado, le cogió pronto la medida al partido y apenas tuvo problemas para destruir lo destructible. Todo. El Valencia se agotó, física y mentalmente, y terminó por sucumbir ante un mejor Sevilla. Ocampos, muy suelto y con su habitual fútbol eléctrico, fue el primero en avisar con un disparo en el minuto 20 que se fue fuera por muy poco. Sólo la lesión de Escudero, tras un fuerte golpe con Diego Carlos, rompió el esquema del Sevilla. Lopetegui metió a Gudelj como central, desplazó a Koundé a la izquierda, y pidió lo mismo: intensidad con el balón y sin él. Pintaba bien el duelo. Con la estructura y colocación de equipo grande, la consistencia de los sevillistas era patente. El tiempo lo marcaba el Sevilla. Y el partido lo ganaba Ocampos con un buen disparo tras una jugada de estrategia en la que participó Fernando para asistir al argentino en el minuto 48, justo antes de que el colegiado pitara el final de la primera parte. Uno a cero.

Cuando más dolía, el Valencia se fue noqueado al vestuario y el Sevilla, confiado en su idea, con la clara sensación de que había merecido la pena tanto correr. Sin embargo, y nada más empezar la segunda mitad, el cuadro local, jaleado por su afición, puso por primera vez en apuros a Vaclik con un disparo de Maxi Gómez al que respondió con brillantez el meta checo.

El Sevilla se despertó pronto del golpe. Y Fernando, de nuevo, volvió a ejercer de cerrojo en Mestalla. El partido volvió a ser dominio de los de Nervión. Con Navas apuntalando y mostrando que se entiende a las mil maravillas con Ocampos, el conjunto sevillista parecía tener a tiro el segundo gol, el de la sentencia. Pero los minutos pasaron y nadie, ni locales, y tampoco los sevillistas, eran capaces de llegar con claridad a la meta rival. Bajo este escenario, y en la recta final del encuentro, la inquietud se apoderó de los dos conjuntos. El Sevilla, en ese déficit que ha aparecido a menudo en la primera parte de la temporada, adoleció de ataques frescos y matadores para poner patas arriba Mestalla. La hinchada local estaba nerviosa. Un poco harta. La situación del club, tras la destitución de Marcelino y las extravagantes decisiones de su dueño, Peter Lim, comenzó a pesar en los jugadores de Celades. La situación no podía ser más favorables para los sevillistas. Lopetegui metió al Mudo Vázquez y a Munir por Banega y Chicharito, respectivamente, para tratar de darle empaque y más velocidad al juego de los suyos. Seguramente, el preparador vasco se había imaginado una cabalgada de Munir a pase al hueco del Mudo Vázquez… El Valencia acometía cada vez más riesgos y todas las llamadas marcaban al Sevilla para que sentenciara de una vez. Pero nada. Tampoco. El Valencia pasó de estar tocado a casi hundido… hasta que Del Cerro Grande decidió pitar falta a favor de los locales. Ahí se acabó lo que se daba. Pero en contra del Sevilla. Parejo puso el balón en el área y Sobrino se adelantó a la defensa sevilista para marcar y empatar el partido. Otra vez, como casi siempre. En Mestalla o donde sea. Cosas que pasan cuando no sentencias.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (Jefe de Sección de ABC Sevilla). Profesor/Doctor en Comunicación (Universidad Loyola). #ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
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