Navas conduce el balón ante el exsevillista Alberto Moreno, durante el Vallirrael - Sevilla (Foto: EFE)
Navas conduce el balón ante el exsevillista Alberto Moreno, durante el Vallirrael - Sevilla (Foto: EFE)

Villarreal – Sevilla (2-2): Asenjo evita la reacción perfecta

Tras una mala primera parte lastrada por las rotaciones, el Sevilla creció exponencialmente y sólo el inspirado meta del Villarreal le impidió ganar

Por  9:32 h.

Buen punto del Sevilla en el feudo de un rival que venía lanzado tras el confinamiento, con tres victorias en tres partidos, y opositando a incordiar en las plazas de Champions. El cuadro de Lopetegui tuvo que trabajar una barbaridad para poder sumar después de una primera parte horrenda en la que se vio por detrás en el marcador. En la segunda, el técnico fue capaz de diagnosticar todos sus errores y los de su equipo para transformar al Sevilla en un bloque sumamente competitivo y henchido de fútbol para nivelar la contienda y acariciar un triunfo que mereció por oportunidades. Sumar así, a estas alturas, y en escenarios de la enorme exigencia del castellonense, es oro para este Sevilla que se asienta en su universo Champions, el gran y único objetivo del club en LaLiga.

Lopetegui sorprendió a todos introduciendo hasta seis cambios en su formación inicial. Una prueba que le sentó como un tiro al equipo y de la que salieron muy mal parados hombres como Sergi Gómez y Suso, pero sobre todo un decepcionante Rony Lopes que no estuvo y al que ya nadie espera. De arranque, Koundé jugó desplazado a la derecha, ocupando el lugar habitual de Jesús Navas, y el francés comenzó desplegando potencia y kilómetros por el carril, llegando arriba con peligro. Esas virtudes, en cambio, tienen un peaje para el equipo: el ex del Girondins pierde algo de concentración defensiva desde el lateral. Lopetegui lo devolvería a su sitio en la segunda parte y el central alcanzó entonces su nivel soberbio. Pronto se le vieron las costuras al Sevilla de las rotaciones. Iborra, Anguissa y compañía se hicieron fuertes con el paso de los minutos y le arrebataron la pelota al equipo hispalense… hasta hacer saltar por los aires el invento de Lopetegui. A los 18 minutos, Anguissa cabeceó con potencia un balón largo de Gerrad y Vaclik se lució en su intervención. Sin embargo, el rechace del portero le cayó a Paco Alcácer, que entró como un tren por segunda línea y no perdonó fusilando al checo por bajo. 1-0. El meta sevillista había quedado vendido. Demasiada pasividad de Koundé y Sergi Gómez en las marcas.

Cuando cayó el primer tanto, las fuerzas estaban más que igualadas. El partido elevó su ritmo en ambas direcciones, en fase de correcalles y con oportunidades en las dos áreas. Y en esa moneda al aire, salió cara para el Sevilla. Los de Lopetegui conseguirían empatar. Si en el primer gol había fallado la defensa blanquirroja (ayer azul), en el tanto de la igualada la zaga del Villarreal se durmió de forma pasmosa. Le dieron todo el tiempo del mundo a Escudero para pensar, levantar la mirada y enganchar un zapatazo a media distancia que resultó imparable para Asenjo. Golazo del capitán sevillista.

El tanto fue balsámico, pero no tapó las enormes carencias del equipo de Nervión, castigado otra vez antes del intermedio. Rony, horrible, concedió un córner absurdo. Lo botó magistralmente Santi Cazorla y Pau Torres se elevó totalmente solo para establecer de cabeza el 2-1. El central del Villarreal remató con una comodidad asombrosa, sin marcaje alguno. Segundo error atrás, segundo gol de Villarreal. Y descanso.

El enfado de Lopetegui era morrocotudo. Los cambios en el once inicial habían debilitado al Sevilla en defensa. En ataque, nulo. Los tres de arriba, Suso, Rony y En-Nesyri, anduvieron desaparecidos. Especialmente preocupante fue la aportación de Rony Lopes. Desesperante. Sin profundidad e incluso obstaculizando líneas de pase a sus compañeros. El problema con el portugués es gordo. A Lopetegui no le quedaba más remedio que reaccionar y vaya si lo hizo, con un triple cambio. Dejó en la caseta a Sergi Gómez, a Rony y a un gris Suso. Al campo, toda la pólvora: Navas, Munir y Ocampos. El lavado de cara le vino al Sevilla de perlas. Ya se vio a un equipo mucho más armado y determinante en ataque. Desde la reanudación, los sevillistas se volcaron en busca del empate. Escudero disfrutó de la primera ocasión y Asenjo tuvo que lucirse después para abortar el remate de cabeza de Joan Jordán. El portero del Villarreal tuvo una actuación destacadísima y acabó siendo decisivo para su equipo. Eso sí, no pudo evitar la igualada de un Sevilla que golpeó con una fe enorme. Pasada la hora de juego, Munir estableció el 2-2 con una volea espectacular desde el vértice izquierdo. Auténtica obra de arte del hispano-marroquí. En pleno arreón sevillista, Lopetegui tiró también de Luuk de Jong para quemar todas las naves. El holandés llegó a marcar, pero en fuera de juego. Y en el 85, picó de cabeza un balón ante el que Asenjo se lució haciendo la intervención del partido. Ahí estuvo la victoria. En el tramo final, hubo más paradas. A Munir, Ocampos, Escudero… Visto lo visto, el punto no es malo para un Sevilla que le corta las alas a un rival directo y que sirve para seguir sumando en el objetivo de la Champions.