Estadio del Apoel
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El cambio climático

Hoy hemos viajado hasta Nicosia para seguir constatando que el aire del Pizjuán es tan bueno y saludable como el que entra en la costa empujado por las mareas
Por  9:59 h.

Si Greta Thunberg hubiera nacido en Sevilla en los tiempos durísimos de la travesía del desierto blanco, hubiera podido proclamar, por derecho propio, que le habían robado su juventud, sus ilusiones y que, como el punk más furibundo, no tenía futuro. Como gretas y como gretos los hay en el actual sevillismo, en el más veterano, a miles, a manojitos, que siempre vivieron en la atmósfera imposible e irrespirable el CO2 de las derrotas y las frustraciones. Un hito allá en el Colombino; otro cerca de las barbacoas del Carranza, con aquel monumental trofeo que había que llamar a grúas Lozano para darle la vuelta al campo. Un Ciudad de Servilla ganado al equipo de las espinacas y las lechugas. Y alguna que otra bajada a los infiernos para hacernos cargo, en carnes propias, de que vivíamos el recalentamiento brutal de nuestra historia más desasosegante. Entre convulsión y convulsión, la época balsámica de Manolo Cardo y su escuela de niños de la cantera, con algún perla negra que nos llegó de Ipanema. El resto fue, querida Greta, un cataclismo de dimensiones atmosféricas que, solo con la gracia de ser sevillista, se pudo soportar. Luego el clima cambió. El CO2 se convirtió en puro aire fresco y limpio para revitalizar la pesada atmósfera de la frustración y comenzamos a ganarlo casi todo. No hace falta que lo desglose. Está en la mente de los más clásicos y de los más jóvenes.

Hoy hemos viajado hasta Nicosia para seguir constatando que el aire del Pizjuán es tan bueno y saludable como el que entra en la costa empujado por las mareas. En esta primera liguilla de clasificación europea, el equipo sigue dando muestras de determinación y eficacia. Como un número se entiende mejor que unas cuantas palabras, les resumo lo que ha sido esta fase clasificatoria para el Sevilla FC. Catorce goles a favor y segundo equipo más goleador de la serie; cuarenta disparos a puerta; cuatro tarjetas amarillas; cinco goles y ni una sola derrota. Me podrán aducir, con razón, que los rivales casi no eran de curso legal, sino excelentes sucedáneos de un equipo potente. Hoy el más tonto te hace un reloj. Y para enfrentarte con un lote como el que nos ha tocado, primero hay que hacer muy bien tus
deberes y esos deberes pocos lo hicieron como el Sevilla FC. Decía que hoy el equipo más feble te hace relojes atómicos. A veces les falta tan solo invocar a Maguregui y acordarse de la efectividad del autobús. También por esos recursos numantinos ha sabido pasar la legión nervionense con evidentes y satisfactorios resultados.

Mientras que el calentamiento global avanza según unos y, para otros, no deja de ser una patraña diabólica pactada entre Naciones Unidas y las empresas del loby energético, en el seno de nuestro club no ha nacido ninguna Greta Thunberg que pueda llorar sobre su juventud perdida y su futuro sin futuro. Es posible que nuestra reciente historia haya producido periodos de glaciación entre los que nos vieron siempre en el infierno como nuestro destino ideal. A esos los hemos dejado helados durante una década donde los antiácidos subieron en las ventas farmacéuticas por culpa de los estómagos que revolvía nuestra empecinada querencia platera. El Sevilla se enfrenta esta noche al Apoel de Nicosia con la ilusión de seguir batiendo récords y dejar claro que hay cambios climáticos la mar de positivos…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión