Dabbur, con Israel
Dabbur, con Israel

Nicle, nacle y chonacle

En los tiempos en los que uno era niño, feliz e indocumentado, nos daba por jugar a las bolas y al trompo...
Por  10:00 h.

Durante el pasado parón liguero, tres internacionales sevillistas, cada uno con su selección, fueron goleadores y brillaron a la razonable altura que lo hacen los que aciertan con la portería. De los tres, curiosamente, solo se habla de uno, centro de los debates caseros del Pizjuán desde hace algunas semanas. Cholaron De Jong y Ocampos. Pero solo se habla de las asistencia y goles de Dabbur. Hay razones que pueden explicar esta monomanía. Los sevillistas no ven marcar los goles que necesitan sus ansias y sí se los ve marcar al hebreo lejos del equipo que lo fichó como el máximo goleador de la liga austriaca y de la fase de grupo de la Uefa. La situación no deja de ser chocante. Y seguramente tiene muy buena explicación. Ya lo han hecho Monchi y Lopetegui. Pero muchos sevillistas no se dan por vencidos ni convencidos. Y siguen pensando que en un equipo donde no sobran los goles hay uno que los marca cada vez que se viste de corto lejos de Nervión. Y quiere verlo jugar de una vez por todas.

En los tiempos en los que uno era niño, feliz e indocumentado, nos daba por jugar a las bolas y al trompo. También a la lima. Y al cielo voy. Eran juegos que creo que, como contemporáneos, practicaron alguna vez sevillones tan conocidos como Rafa Sierra, Manolón, Jaramago, Pipañez, Cesar Vizcaíno o Pedro Monago. No me atrevo a citar a mis admirados hermanos Yanes porque me da que son de otra quinta, de una leva más rezagada que los arriba citados. Pero quién sabe. Lo mismo también ellos jugaron alguna vez al nicle, nacle y chonacle. Un juego de bolas que se jugaba empujando a las del contrario hasta meterla en el hoyo de tierra y quedártela como trofeo. Fueron muy estimadas las de cristal. Las de china, las bolas de china, ni por asomo pudimos intuir que con el tiempo tuvieran el uso interno y estimulante que hoy le dan algunas señoras para que la gozadera sea más excitante y plena. Viene a cuento lo de nicle, nacle y
chonacle porque aquel juego de bolas lo ganaba en que la cholaba en el hoyo, el que las metía. Y ese arte, aunque no se lo hayamos visto en
directo, presuntamente se le imputa el joven Dabbur. El mismo que nunca saca Lopetegui al campo para que las chole en el Pizjuán.
Dios me libre, por ignorancia e impericia, decirle a todo un entrenador como el ex seleccionador nacional quién debe jugar o no en el equipo al que entrena a diario y conoce como el número de pie que calza. Pero cada vez que Dabbur juega y las mete, a más de uno se le tuerce el gesto y la parroquia se enciende. Si continua la racha, lo que no parece descabellado, no es descartable que Dabbur se convierta para Lopetegui en algo tan pesado como una suegra rencorosa. Una carga que irá aumentando si el chico sigue empeñado en dejar mal al que no lo pone ni lo convoca. Insisto en que no estoy en absoluto capacitado para decirle al entrenador quién debe o no jugar. Eso solo lo sabe él y lo cobra muy bien por saberlo.

También hay compañeros especializados que apuestan por hacer alineaciones todas las semanas. Con mayor o menor fortuna. Pero con la mejor de las intenciones y conocimientos futbolísticos. No obstante mi propuesta es mucho más modesta. Aunque no por eso más descabellada que algunas de las cosas que se dicen o se escriben. ¿No es posible gestionar mejor la chocante situación de un goleador que golea pero que no juega en Nervión ni a las bolas? ¿Es razonable que el que domina el arte del nicle, nacle y chonacle siga sentado engordando el culo mientras ve jugar por delante suya a los que no le dan al equipo los goles que necesita?

Si Lopetegui no gestiona mejor la ausencia permanente, por razones no explicadas del todo, de Dabbur, llegará el día en que se le vuelva contra él si la bolita sigue sin entrar. Eso de que el que paga siempre lleva razón nunca me lo creí. Pero en este caso me parece muy razonable que el que paga, anima y milita quiera ver a un goleador al que parece que lo amarraron al banco mientras el equipo echa en falta a uno que sepa dominar el arte del nicle, nacle y chonacle…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión