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Otra final más

"Debemos abandonar en el primer contenedor que veamos esa certeza tan poco recomendable de que somos mejor que el equipo de Vallecas"
Por  9:57 h.

Quedan quince puntos por jugar. Y ninguno es prescindible jugándonos en cada partido una final. Es lo que tiene tirar por la borda los colchones del invierno, que luego llegan las calendas primaverales, con el horizonte del final del campeonato rozándote los labios de las plegarias, y nos acordamos de las rentas que perdimos con tanto empeño. Vale. Eso pasó. Y ahora la película se llama ganar como sea. Y no conviene entretenernos con la calidad del que nos visita. Un rayo puede romperte la cabeza en el lugar menos pensando si vivimos bajo la intensidad de la tormenta clasificatoria de aspirar al cuarto puesto. Que ese y no otro es el objetivo. Por tanto, como consecuencia inmediata, debemos abandonar en el primer contenedor que veamos esa certeza tan poco recomendable de que somos mejor que el equipo de Vallecas. En absoluto semejante confianza puede ayudarnos en nada. Y lo más terapéutico consiste en darle al partido el carácter que tiene, el de otra de las finales que jugamos para buscar los colchones perdidos. Y ahorrarnos más sustos.

 

Los sustos vienen de gratis. Como los de Getafe, como el de Gonalons frente al Valencia o como los que nos regalarán, si no enseñamos los colmillos en las alturas, en Gerona, con un González al cuadrado que va a pitar lo que siempre pita cada vez que se disfraza de árbitro estando el Sevilla de por medio. Vengo diciendo desde hace un par de previas que el Sevilla se la juega no solo en sus enfrentamientos sobre la grama. También se nos espera en los laberintos del poder futbolístico español, donde se quiere ser generoso con el centenario valencianista, uno de los equipos que aspiran a la cuarta plaza que da derecho a la Champion. Esos partidos, amigos del mármol y la moqueta, hay que jugarlos a todo trapo, a la máxima presión posible, enseñando los dientes y no para que te digan qué buenos arreglos hacen en Vitaldent con el comedor…Ya saben a lo que me refiero. Juéguenlos con megáfonos o con sordinas. Pero juéguenlos a cara de perro. Y de la forma más sutil que conozcan, háganlo llegar a los que nunca fallan, a una afición que reclama liderazgo en las horas más inciertas. Y ya me interpretan lo que digo si eso. Pero la dificultad es máxima. Nos la jugamos arriba y abajo. En los despachos sedientos de horchatas valencianas y en los campos donde el equipo tiene que dar lo que siempre dieron con Caparrós: el doscientos por cien. Solo así podremos abrazar la cuarta plaza que nos vale como objetivo y dar la temporada por notable.

 

Lo demás es asistir a nuestro propio velatorio. Cosa que no le gusta a nadie. Y menos a las instituciones como la nuestra que se ha acostumbrado a vivir y a gozar de lo vivido. Por tanto, amigos palanganas, lo de hoy hay que tomárselo tan en serio como si el Rayo fuera la Juve y con esa determinación hay que salir desde la barriga del Pizjuán. No hay enemigos pequeños. Ni en Vallecas ni en Gerona. Hay que sumar, en esta semana de resaca de Mateus cabezones, de tres en tres y pasar el domingo con seis puntos más en la talega de los quince que quedan por jugar. Solo así nos olvidaremos de los jergones que perdimos camino de Soria y podremos dormir la siesta de mayo en colchón de mostachones de Utrera, un seguro contra las pesadillas estando Caparrós vigilando nuestros sueños…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión