Imagen del Wanda Metropolitano el día de su inauguración (Foto: Ignacio Gil).
Imagen del Wanda Metropolitano el día de su inauguración (Foto: Ignacio Gil).

Principio de Improbabilidad

"Que nuestro SFC gane o puntúe en el Wanda no deja de ser un maravilloso ejemplo de que ese principio existe"
Por  10:04 h.

En febrero de 2014, el estadístico David J. Hand, publicó un libro que tituló “Principio de Improbabilidad”, donde desarrollaba su intuición demostrada después, matemáticamente, de que los “milagros” o “eventos extraordinarios” deberían ocurrir frecuentemente. Que nuestro SFC gane o puntúe en el Wanda no deja de ser un maravilloso ejemplo de que ese principio existe, que no es una argucia de la inteligencia de un estadístico capaz de jugar con las ecuaciones matemáticas como un vendedor de biblias con las citas del Levítico. De hecho os puedo recordar que cosas que parecerían absolutamente improbables se consuman al calor de este principio. Y os avanzo varios ejemplos: encontrarte con un amigo trianero, costalero de la Esperanza, al que nos veías desde hacía tres siglos. Y, sin venir a cuento, compartes con él, en plena plaza de la catedral de La Habana, un refrescante mojito que levanta de la tumba a Hemingway. O el idilio que algunos tienen con la diosa Fortuna, siempre tan antojadiza, clavando los ojos en los números que juegas en la lotería y haciendo que la ganes varias veces. Tampoco deja de ser improbable que, justo al lado de tu asiento en el avión, viaje contigo hacia un destino oriental, una ex pareja con la que los papeles de la separación no se cerraron, precisamente, con una sonrisa. Y, para no abrumarnos con más ejemplos reales, ahí os dejó como en España y en Andalucía, dos políticos sin números que los avalaran como indiscutibles, lograron llegar a lo más alto del poder en sus distintas divisiones.

El principio de Improbabilidad existe y el señor J. Hand, además, sostiene que este tipo de “milagros” guardan un promedio aproximado de un mes para hacerse reales. O sea, este estadístico al que le estoy cogiendo un cariño de escudo, bandera y gol, nos ilusiona con la improbable posibilidad de que salgamos del Wanda cantado como los chicos del Liverpool la noche del pasado martes. Por cierto ese equipo que era para la envida más verde un deshecho de tientas con un entrenador que no tenía ni idea de la teoría de la posesión… La lógica, que es el arma más afilada con la que defiende su reinado el pensamiento racional, se empeña en demostrarnos que ir hasta la caja china de los colchoneros para hacer algo importante, no tiene otra explicación que la enajenación mental transitoria. Nuestro equipo, el mismo equipo que no le ha ganado a la zurrapa liguera donde tantos puntos hemos tirado, no anima a abrazarnos a estas conclusiones del señor David Hand. Pero no debemos olvidar un dato que es objetivo e incontrovertible en el largo y, a veces, tortuoso camino, al que nuestro equipo nos tiene acostumbrado.

Y ese dato seguro que tú, palangana, lo reconoces. Es el dato que alumbra la oscuridad de nuestras citas más adversas, cuando todo está en contra, cuando todo apunta a tragedia, cuando todo te lleva al victimario. Y es entonces cuando la víctima se convierte en verdugo y el equipo recobra su pasado pirata y es capaz de hundir la poderosa nave china tras un abordaje inolvidable. Es el futbol. Con sus leyes propias y, tan impropias, igualmente, como nombrar a un árbitro vasco para el partido contra el Bilbao, que quiere rebañar en el marmitako clasificatorio de la UEFA. Deseo que el señor David Hand lleve toda la razón con su principio de Improbabilidad. Y sobre todo que sea muy real lo que sus ecuaciones matemáticas concluyen sobre los promedios de repetición de los “milagros”. Estamos plenamente inmersos de ese ciclo mensual que nos advierte que ya nos toca. Que el principio de Improbabilidad nos bendiga.

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión