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Sevilla FC: Dos en uno

Según entiendo, el partido del domingo es solo para hombres en el campo y para diplomacia en los despachos
Por  12:46 h.

Desde hace varias semanas vengo subrayando, sin más intención que la de estar alertas, que el Valencia está en plena celebración de su centenario y que las jerarquías del fútbol son muy complacientes con estas efemérides. No trato de decir con esto que, en el capítulo de favores directos, vaya a gozar de la misma ventaja con la que se tratan a otros equipos casi nobiliarios. Pero si mantengo, sin que se mueva un varal, que si la ocasión se presenta, el empujoncito hacia arriba lo tiene asegurado. Bien sobre la grama a costa de Gonalons, bien en la sala Cyborg arbitral con decisiones más o menos terapéuticas.

El otro día, el doctor y buen amigo, Manuel González, lo decía en un tuit con la fineza que acostumbra y la guasa que distribuye: “Estando en Semana Santa digo que no es apropiada, idónea, oportuna, la designación de dos árbitros valencianos para el partido Getafe- Sevilla. No me fío, no me creo nada”. Yo tampoco, estimado Manolo. Yo tampoco. Y vengo alertando sobre el asunto desde hace un mes. Desde que la cuarta plaza se ha hecho sevillista y la amenaza más directa para deslocalizarla es la valenciana. Sin descartar otras irresistibles ascensiones como es la del Bilbao.

Pero ahora estamos con el Valencia, con su centenario, con su buen juego y equipo mejor armado, con la vitalidad futbolística suficiente que lo mantienen desafiante en tres competiciones y corriendo la simpatía por los despachos que, en un año tan señaladito, los murciélagos comerán algo más que mosquitos, quizás el bocado primoroso de un puesto Champion. Así que atentos al domingo. Que quizás no sea solo el berroqueño Getafe, ese equipo de legionarios que tiene por centurión a un honradísimo Bordalás, el equipo a batir. Sobre el campo la gente de Caparrós no sólo va a tener que hacer una generosa distribución de materia testicular. Que vayan perdiendo nuestros jugadores la ilusión de regresar de la batalla nuevos y enteros. De allí se saldrá como de las más cruentas citas bélicas. Con la medalla en la mano, la plegaria en la boca y la bolsa escrotal descosida y perdiendo masa. Pero además de esa pelea, que es la que se espera que el equipo de Caparrós nunca rehúya y siga con su máxima de crecerse ante el castigo, casta y coraje como divisa, queda por ganar en la sala Cyborg. O por lo menos no perder en un VAR que tan desquiciado se ha mostrado con sus decisiones desafortunadas para nuestros intereses. Son dos partidos en uno. Eso será Getafe el domingo.

Dos peleas. Dos combates. Dos frentes abiertos para jugarse la cuarta plaza. Ese ascensor donde quieren entrar cuatro y solo cabe uno. Ganar en Getafe supondría para nosotros lo que no tengo que explicaros. Pero esas dos horchatas arbitrales que denunciaba el doctor Manuel González en su tuit no inspiran ni credibilidad ni confianza. Sospechas que comparto desde hace tiempo. Lo que no seamos capaces de ganar con margen suficiente en el campo lo perderíamos en la corriente de simpatía centenaria que sopla a favor de parte valencianista. Por eso, según entiendo, el partido del domingo es solo para hombres en el campo y para diplomacia en los despachos. Un doble choque que exige lo mejor que nuestra entidad pueda dar en la grama y en la moqueta… para evitar que el futbol, sea fútbol y se aleje de la farsa.

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión