Pablo Machín confía en que sus jugadores lo den todo ante el Huesca
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Sevilla FC: Dudar es progresar

El mar de dudas del sevillismo es una jungla voraz pero fructífera y es tan necesaria como el tiempo que necesitamos para despejarlas
Por  9:50 h.

La frase no es mía. Es de un tipo que dio con la selección natural y no me refiero a la de Luis Enrique. La frase es de aquel científico inglés que nos descubrió que solo las especies que se adaptan al medio, prosperan. La frase en sí misma es así: sin dudas no hay progreso. Parte de la afición del Sevilla FC está nadando en un mar de dudas que no lo atraviesa el propio Beagle desde donde Darwin endemonió a media comunidad científica, quizás la más ortodoxa, sobre el origen ancestral del hombre. Nuestros primeros padres fueron monos. O mejor dicho: hay varias ramas de humanoides que tuvieron su antecesor en monos de diferentes especies. Los que no dudaron de sus principios más o menos bíblicos quedaron atrás como científicos. El mar de dudas del sevillismo es una jungla voraz pero fructífera y es tan necesaria como el tiempo que necesitamos para despejarlas, para que las descartemos o las convirtamos en certezas. Pero hace falta tiempo. Dudar sin investigar es meterle fuego a la casa. O partir de absolutos imaginarios para alcanzar las más altas cimas de la especulación fútil.

Las dudas vienen ahora como han venido siempre a principios de temporada. ¿Recordáis un arranque liguero en los últimos años donde no hubiera zozobra? ¿Cuándo las certezas se impusieran a las dudas? ¿No quedamos en que Monchi le daba boleta a once jugadores y venían otros once para que Emery, tan criticado y denostado incluso bañado en plata, los soldara en tres meses para convertirlos en triunfadores en el mes de mayo? Id a las hemerotecas. Repasad. Leed. Y haced cábalas. Las dudas son connaturales a este cuerpo social llamado sevillismo. Que, posiblemente, gracias a esas dudas, ha llevado al equipo y a la institución a donde lo ha hecho. Pero hace falta tiempo. Al menos de aquí a diciembre. Dejemos que el soldador de la plantilla haga del equipo un trofeo de Marmolejo. Tiempo. Solo necesitamos tiempo. Para despejar las dudas. Para que volvamos a decir lo que tantos y tantos dijeron antes de comenzar a arrancar esto: que Machín era el mejor fichaje de la temporada. ¿Ya no lo es? ¿Ya es un Montella de la vida? ¿No le vamos a conceder el tiempo necesario y racional que te exige formar y ahormar un equipo? Tiempo. Ya no se pide ni aliento, ni pasión. Que yo, por supuesto, lo seguiré derrochando con los míos. Ahora, lo mínimo que se pide es eso, tiempo. El justo y el necesario que necesita cualquier cosa que se emprenda.

Yo no tengo cohones de decir a estas alturas del curso que esta plantilla es peor que la pasada. O que vamos cuesta abajo desde que se fueran Bacca y Rakitic. Lo que si es verdad es que como aquella plantilla de Palop, Alves, Poulsen, Kanouté, Luisfa y Navas no hemos vuelto a tener ninguna. Pero es que aquella platilla es irrepetible. Y sonaron las campanas a su hora para que toda la música fuera de fiesta. Las otras sí estuvieron un escalón o dos por debajo de la fundacional de la era plateresca. Pero alcanzaron objetivos. Y ahí está el museo del Sevilla para quien quiera comprobarlo. No es malo dudar. Pero hagámoslo con datos en las manos. Y todavía no hay datos suficientes como para cargarse a Machín, endiñarle con el balón gástrico a Gnagnon sin saber su peso y crucificar a Arana. Aún no tenemos esos datos. Cuando los tengamos, sin dudar, se dice, se denuncia y no pasa nada. Porque así nos hemos movido, a base de exigencia y criterio. Esta tarde, con la fresquita por las que hilan, entramos en la fase grupal que nos ha hecho empezar la temporada mucho antes que nadie. Y se ha conseguido la clasificación para jugar esta noche contra el Lieja. Si el calor no infarta a los belgas o a los foráneos que juegan en nuestra escuadra, yo estoy dispuesto a creer que el tiempo en Nervión es cíclico y que, como en otras temporadas, empezamos con dudas para luego creer que los Reyes Magos son de Nervión. Lo que no es normal es que, con cuatro partidos jugados, hagamos de un padrastro en la uña una gangrena hasta el codo. No es normal…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión