Once inicial del Sevilla FC en el Camp Nou (Reuters)
Once inicial del Sevilla FC en el Camp Nou (Reuters)

Sevilla FC: las gorras son para el verano

Yo no me fío ni de los toritos de fieltro, de esos que se ponían en lo alto del televisor junto con la gitana
Por  10:34 h.

Cuando los Cazones palanganas enharinan el adobo de su ingenio para echarlo en el freidor radiofónico de la emisora del SFC, se oyen cosas que te alegran el día para siempre. Me acuerdo ahora de una alusiva al equipo turco con el que hoy nos jugamos los puntos en el Pizjuán y que para uno de los Cazones es un equipo con nombre de planeta chabolista. ¿Planeta chabolista? Eso dijo. El equipo turco tiene nombre de planeta chabolista, como si fuera del Vacie del borde exterior de la galaxia, donde iba el bueno solo para echarle gasolina al cohete. Todo esto lo dijo el Cazón del tirón, con una gracia fresca y pidiendo a gritos un treding topic del humor, pero adelantando algo que les quiero referir en mi previa de hoy. Yo no me fío ni de los toritos de fieltro, de esos que se ponían en lo alto del televisor junto con la gitana, antes de que el plasma los convirtiera en objetos tan inservibles que solo valen para ver televisión. Ni de esos toros me fío. La sorpresa suele saltar donde menos cabe. Y este equipo turco que nos llega hoy viene en ambulancia, con más tubos en la boca que un cuarto de baño a medio alicatar y con toda la pinta de haber pasado por la embajada de Arabia Saudí en Turquía…

Han perdido hasta la dirección del estadio. Y van de cráneo y cuesta abajo en su liga profesional. Son, como apuntaban los Cazones, un equipo procedente de un planeta chabolista. Pero yo insisto en no fiarme de nada. Por aquí han pasado equipos en fase de momificación que han resucitado sobre la grama de Nervión para hacernos fieles creyentes del mito del eterno retorno. A nadie se le escapa la vocación misionera de mi Sevilla, capaz de salvar el alma de los condenados a costa de su propio sacrificio.

Es el llamado efecto aspirina. Ese que siempre lo suministra la farmacia de Nervión cuando un equipo no gana ni al parchís y lo hace justo cuando nos enfrentamos a ellos, en casa o en la suya. Así que me van a perdonar. Y yo saldría hoy al campo como si enfrente tuviera al Chelsea, al PSG o a la Juve. No entro ni salgo en que es una ocasión indeclinable para que Machín pruebe a los que tenga que probar. El entrenador siempre sabe muchísimo más que cualquiera de los que nos creemos que lo sabemos todo sobre fútbol. Pero yo sigo viendo al torito de fieltro embistiendo a la femoral de la noche para ponerle a la luna toda la cara de Lopetegui cada vez que saca a Mariano…

Llevamos toda la semana haciendo cábalas sobre cuántas rotaciones hará el míster. Que si es la hora de Muriel, de Promes, de Vidal, de Nolito…Posiblemente no haya, en próximas citas, una oportunidad como la de hoy para hacer esas rotaciones. Los legionarios de la primera línea tienen que descansar. Para que las fibras no revienten y las lesiones no se encanallen con los nuestros. Pero yo sigo empeñando en que si es la hora de Muriel, de Promes, de Vidal o de Nolito más hora aún es que sumemos los puntos en juego y tengamos la talega con los números que se escaparon en Rusia. Lo de ganar con la camiseta, el escudo y el ambiente está bien. Nos viene bien. Pero con la gorra solo gana Spielberg, que no se la quita desde que rodó ET. Salgamos al campo como si nos persiguiera la Agencia Tributaria. Marquemos pronto y cuanto más goles, mejor. Y después rotemos más que la tierra alrededor del sol. Un equipo con nombre de cerveza chabolera, como apuntarían los Cazones, estuvo a punto de mandar al jardín al equipo de Florentino el pasado lunes. No hay torito de fieltro ni enemigo pequeño. Salgamos al campo, con el pie derecho, dando el saltito para no pisar con el bajío y ojalá nos comamos una bandeja de delicias turcas esta noche. Y la gorra se la dejamos al portero del Ritz…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión