mudo-vazquez-realmadrid-sevilla

Sevilla FC: Mañana o nunca

Los que mañana salgan al Bernabéu sin espíritu en el pecho y con el corazón vacío de bronca serán los autores materiales de ese crimen futbolístico que nos imputan las grandes citas
Por  10:17 h.

Los números, las estadísticas, hablan sin mentir, salvo que luego las utilicemos, retorciéndolas, para arrimar las ascuas a las sardinas que nos queramos comer. Pero sin intenciones aviesas, un número es un número, algo matemáticamente objetivo, que te indica si hace frío, calor, hambre o hartazgo. Las estadísticas dicen que nuestro equipo del alma, el Sevilla Fútbol Club, cada vez que juega de visitante en uno de los grandes anfiteatros españoles, queda como Cagancho en Almagro. Sale humillado, caneado y cosechando goleadas de primer tercio de partido de balonmano. Un horror. Ir a Barcelona al campo de los del lazo amarillo o a Madrid al circo de Florentino suele ser absolutamente perjudicial para nuestra salud deportiva y emocional. Sobre ambos campos nos han puesto a comer hierba sin tan siquiera haber podido usar el tenedor del honor, burreándonos con decepcionantes derrotas que pringan nuestro memorial. En ese archivo ominoso de nuestra historia reciente solo encontramos eso: decepciones, humillaciones, frustraciones y una mala leche que alimenta el rencor durante meses.

Mañana jugamos en el anfiteatro de la capital. En el chachi. El que tiene un palco donde se firman acuerdos políticos de alcance y es a los grandes negocios lo que la Trilateral al capitalismo. El Bernabéu no es ni el wanda ni Ipurua. Es el Coliseo del fútbol nacional y europeo donde si no peleas y te juegas la vida y el honor sin importarte la sangre derramada, la victoria ni la hueles. Y saldremos, nuevamente, como fracasados. Cumpliendo una vez más las estadísticas vergonzosas que nos llenan de estiércol las páginas de ese capítulo deshonroso de nuestra historia. El que salte mañana con el corazón encogido a ese césped no sirve.

El que se vista de corto pensando antes como cordero que como lobo que se dedique a la manicura. El que mañana abra la taquilla que le corresponda y no se encomiende a Némesis, la patrona de los gladiadores, para despreciar la vida y entregarse a la gloria, mejor que se quede haciendo merengues en el Bernabéu para pastelear con la indignidad. Los que mañana salgan sin espíritu en el pecho y con el corazón vacío de bronca serán los autores materiales de ese crimen futbolístico que nos imputan las grandes citas. A ese anfiteatro se sale como yonquis y gitanos, a representar de la manera más realista la imagen que de nosotros tienen y temen. La imagen de unas fieras que llegan sin complejos a comerse al oso madrileño.

Olvídense del VAR y de Mateu Rosé. Olvídense de las complicidades orgánicas del futbol hispano. Olvídense de buscar una justificación previa para una derrota anunciada en los pechos sin sangre. Olvidemos los números y las estadísticas para, de una vez por todas, cambiar su signo y ponerlos de nuestra parte. En el Bernabéu, ahora por cristianizar, con un equipo encastillado y con evidentes signos de amortización en figuras que solo lo fueron en las páginas de la prensa deportiva capitalina, se puede firmar un gran día. A base de síndromes de abstinencia de victorias anheladas y rompiéndote la boca contra los imponderables, como si la boca fuera la camisa por bulerías de Camarón. Yonquis y gitanos. Así nos temen. Así nos tienen que ver. Así, muchachos, hay que salir al Bernabéu. Al abordaje de un encuentro que no puede sumar otra muesca más en las estadísticas vergonzantes de las salidas a las grandes citas. Tenemos otra oportunidad de regenerar esa maldita condición de perdedores en plazas de tronío. Dejen el pie de algodón para las geishas. Allí solo ganan los gladiadores que aspiran a la gloria sin temer la sangre arbitralmente envenenada. Vamos a escribir nuestra historia. No la de Winnie the Pooh. Palanganas, mañana o nunca…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión