Roque Mesa celebra el 1-0 en el Sevilla-Akhisar (EFE)
Roque Mesa celebra el 1-0 en el Sevilla-Akhisar (EFE)

Sevilla FC: solo nos vale ganar

Ganen y regresen a tiempo. Nos jugamos la segunda plaza antes del otro parón
Por  10:02 h.

Me da igual quién juegue y dónde juegue. Ese manual lo maneja nuestro entrenador de puro vicio. Lo que no voy a pasar por alto es que los que salgan al campo se confundan. Y crean que una eliminatoria en Turquía, contra un equipo sin presente, es como ir a por turrón a la Feria. Hoy solo nos vale ganar. Porque los compromisos que afrontamos tras el partido de Turquía vendrán con su mijita de mandanga. Así que hoy toca sacar la talega, llenarla de puntos y venirnos para casa con los deberes bien hechos. No hay más. O ganas o haces literatura de la decepción. Hay un compromiso que, siendo leve, lo puede agravar la propia responsabilidad del encuentro. Que los nervios de la responsabilidad te aten las piernas y cortocircuite la sala de máquinas. Esa no es una opción barajable. La única es ganar sí o sí. Pinchar en Turquía no es perder solo una etapa. Sería perder lo que ni siquiera me atrevo a escribir…

Con este panorama yo le metía guindilla hoy a los de colorao. A los nuestros. A los de Nervión. Guindilla con pólvora negra en el desayuno y que la tostá diera positivo en el control de las ambiciones. Que salieran del comedor regateando a los camareros y rematando de cabeza balones imaginarios. Que vean una sandía y se pongan a darle picaítas. Y que les dure el efecto hasta la hora de tomar el avión de vuelta. No es un partido para sonámbulos. Ni para desmotivados. Es un partido para olvidarnos de excusas, de lesionados, de parejas rotas por lesiones inoportunas. Estamos obligados a ganar. Y tenemos plantilla sobrada para ganar. Todo lo demás no vale. No sirve. No es cosa nuestra.

El grupo está más apretado que un zapato nuevo en Domingo de Ramos. Así que repartámonos la tarea y cada cual, en su puesto, haga lo que sabe hacer. Que no es otra cosa que equipo. Desde el principio de la temporada, mejor dicho, desde el mes de septiembre, la escuadra del Sevilla, suma tres bajas por partido. Parece que en vez de jugar al fútbol estamos en Alepo. Pero esa fatalidad, hasta el día de hoy, se ha solventado con la palabra mágica que es puro oro en el fútbol: equipo. Se cae uno y sale otro. Y el batallón no desfila con el paso cambiado. Si eres capaz de hacer un equipo, de conjuntarlo, de ahormarlo, de que todos sepan lo que tienen que hacer y lo hacen, las sorpresas no tienen que ser desagradables.

Deseo que si uno que yo me sé falla ante la puerta no sea ría, sino que se cague en sus santísimos finados. Y no pare de empujar y de intentarlo hasta que el gol sume en su cuenta. Y entonces que se ría como si estuviera bajo los efectos del chiste de los garbanzos de Gandía. Sé que no es el delantero de referencia que se pretendía. Como tampoco lo es el que lo acompaña arriba, para darle color a nuestra delantera. Pero lo mismo si se le acompaña en algunas de sus eléctricas arrancadas, se pesca algo en el río de sus centros al área turca. Equipo es el argumento máximo cuando una escuadra está tocada en su equipo ideal por los imponderables. Yo espero ver esta tarde noche ante el Akhisar a un equipo que lleva compitiendo desde julio, cumpliendo etapas y dejando callados a los que confunden la exigencia con la desmesura, creyéndose que todo el monte de Nervión es el orégano de Mestalla. Ganen y regresen a tiempo. Nos jugamos la segunda plaza antes del otro parón. Para que sigan largando los protestantes…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión