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Todo es posible

Hay momentos en el que el equipo parece que ya juega de memoria, que los automatismos son una aplicación telemática
Por  10:09 h.

En Rusia todo es posible. Al menos, durante algún tiempo, todo fue posible. Se desmoronaba el supuestamente solidísimo sistema soviético y, en aquella transición a la democracia liderada por Gorbachov, pasaban cosas inenarrables. En un magnífico reportaje en Netflix sobre las conexiones entre las mafias colombiana, miamera y rusa hay un momento estelar, de guión cinematográfico de los de plata o plomo, que nos lo cuenta uno de los implicados en todo lo que se podía traficar en aquellos momentos. Están hablando por teléfono los dos mafiosos cerrando acuerdos y le dice el colombiano al ruso:

-¿Tenéis submarinos? Y sin dudarlo un momento, como el que le hubiera preguntado si tienes pipas Churruca o pictolines, va y le responde con absoluta normalidad:

-¿Cómo lo quieres, con misiles o sin misiles…?

Claro que tenían submarinos. Y posiblemente uranio a granel. Los narcos colombianos, en un negocio redondo, se quedaron con casi todo el parque móvil motorista de la policía soviética, a cambio de una macana. Todo era posible en Rusia. Hasta eso mismo, hasta pedir un submarino para evitar los controles antidroga de los operativos policiales, con o sin misiles. Con misiles, exigencias del mercado, el submarino costaba más dinero…

El Sevilla se va a enfrentar hoy a una escuadra soviética que echa su aliento sobre el cogote al Zenit, primero en su Liga, y que pondrá todo su empeño en demostrarnos que, al menos en el fútbol, todo sigue siendo posible en Rusia. Entiéndaseme bien. No estoy señalando con el dedo a nada ni a nadie por prácticas venenosas. Solo digo que un equipo como el Krasnodar, que recién goleó a todo un clásico de la liga rusa, el Dínamo, puede acabar con el ciclo de euforia del Sevilla. Estos ciclos son muy de la casa. O bien pegamos demarrages hacia la cima o bajamos la cuesta a tumba abierta y sin frenos. Son esos ciclos que, cuando menos lo esperamos, se paran en seco. Como en seco hemos parado el ciclo del bajío que empezó con el equipo de los vecinos y se nos atragantó con el Getafe. Se lo comentaba el otro día a un tipo muy sevillista, hermano de la Estrella, bombonero absoluto, delicioso en la charla y el postcafé, para coincidir ambos que en Rusia se nos puede pinchar el balón.

Entra dentro de lo posible, de lo más absolutamente normal. Pero no descarten nada estando este equipo por en medio. No descarten ninguna oreja y vuelta al ruedo tal y como el Sevilla torea sus compromisos y cree ahora mismo en el brillo de sus alamares. Está tan lanzado que incluso cojo es capaz de clasificarse para una final de cien en los Juegos Olímpicos. También venimos de hacer unos números absolutamente históricos, de darle sombra en los ojos al equipo del Real Madrid y de tener en la cima de los goleadores de la Liga a un portugués al que ahora se idolatra y, hace tan solo un par de semanas, algunos lo querían cambiar por Portu. Somos así de chulos… Aunque en Rusia todo es posible yo me apunto a seguir con la racha, embalados hacía nuestro objetivos y sintiéndonos muy a gusto en esa competición que es tan nuestra. Tenemos más bajas que los rusos en Afganistán. Pero casi superada la crisis hospitalaria, que por poco nos hermana con Mapfre, asumido el libreto táctico y estratégico de Machín, hay momentos en el que el equipo parece que ya juega de memoria, que los automatismos son una aplicación telemática y que estamos mucho más cerca de ser un equipo que la banda que tanto nos preocupaba cuando cogimos la cuesta abajo. Yo si tuviera que apostar lo haría fijo a los de Nervión. Estos son capaces de traerse de Rusia el submarino con misiles que querían los colombianos…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión