Foto oficial del Sevilla 2019-20
Foto oficial del Sevilla 2019-20

We are Sevilla, we are the champions

La Sevilla romana de Itálica; la Sevilla almohade del Alcázar; la barroca del Salvador; la Sevilla americana del Archivo de Indias...
Por  10:12 h.

Hoy no hay previa. Hoy no hay arenga. Hoy no hay ni sangre en los ojos ni venas en el cuello clamando al cielo bendiciones para lo blanco. Hoy lo que hay es reconocimiento pleno y absoluto. A un trabajo hecho desde Sevilla, para Sevilla y por Sevilla. Hoy lo que toca es acordarse de esa gente que, entre sombras ajenas al escaparatismo mediático y a las luces de cañón de la fama, cosa que solo administran como ellos saben los manager y los futbolistas que escuchan a sus managers; hoy lo que toca, decía, es darle incienso y jabón del bueno a los tipos que se crujen el cerebro desde un ámbito tan sospechoso y poco dado a la ilustración como lo es el fútbol, pensando en Sevilla. Desde el corazón de Nervión se piensa en Sevilla más que en muchísimos despachos de la alta política local. Y se piensa como marca general, sin exclusiones, conscientes de que Sevilla es una identidad de infinitas posibilidades que ahora la lleva mi equipo en el escudo de su camiseta. Así que me perdonarais que no os de lo que os pide el cuerpo: sermón encendido y fuego en las palabras. Hoy Maximus imita a Virgilio. Porque hoy la única candela a la que me arrimo es a la que hace la institución poniendo a Sevilla en el mundo, en las letras de los luminosos de la fama.

We are Sevilla. Somos Sevilla. La Sevilla romana de Itálica. La Sevilla almohade del Alcázar. La barroca del Salvador. La Sevilla americana del Archivo de Indias. Qué metáfora más bella la de esa foto en plena exposición sobre el viaje epopéyico de Magallanes al Moluco con los cuatro capitanes blancos (castellano, americano, portugués y andaluz) delante del convoy que fue, con más huevos que rosarios y con más rosarios que conciencia, a darle la vuelta al mundo por mares desconocidos y tormentas cabreadas. Qué lujo para la entidad que sea el futbol de élite quien se acuerde de lo mejor que dio esta tierra. De lo que parió a lo largo de los siglos para asombrar al mundo: desde las coronas de los césares hispalenses de Itálica hasta los marineros más encastados que se fueron a buscar la isla de la Especiería pasara lo que pasara. Tenemos tanta historia que es un crimen no arrimarse a ella para llenar el depósito del chispeante combustible de la autoestima. Y el Sevilla es el primer club de España, desconozco si también del mundo, que lo hace para que en cualquier rincón, desde Constantinopla a Manila, desde Sevilla a Vancouver, nos conozcan.

Hay empresarios locales que trascienden nuestras fronteras. Hay intelectuales locales que llevan más allá del terruño los hallazgos de nuestra sensibilidad. Hay artistas que pasean en la llaga supurante de su sevillanía el amor a una ciudad tan bella que nunca te sacia. Todos ellos saben una cosa: que en el momento en que nos decidimos saltar nuestras fronteras, dejar atrás las murallas de la autocomplacencia y el mejormundismo del sevillita al uso, nos comemos lo que nos pongan por delante. No cabe en nuestra Sevilla hacer filosofía de la derrota. Ni caricias ante los que caen sin valor. Por eso encaramos retos inimaginables años tras año, cabotamos mares tenebrosos sin miedo al naufragio, afrontamos apuestas increíbles para quitarnos el hambre de triunfos, viajamos buscando horizontes donde cortarle la cabeza a la gloria para luego lucirla, triunfalmente como hicieron los persas con Craso, en el teatro universal de nuestra epopeya. Y cuando hacemos todo eso estamos haciendo Sevilla, la Sevilla que nos gusta, seduce y enamora. La Sevilla que se parece a la mejor de las Sevillas posibles: a la romana, a la almohade, a la americana y a la barroca.

Cuando nos vemos en el espejo de lo que fuimos y mandamos en la Historia estamos diciendo We are Sevilla. Por eso, a la gente de Nervión, a los que han convertido casa Sánchez en una multinacional que gestiona triunfos, ambiciones y retos epopéyicos, hay que reconocerles que nadie como ellos para ganarse el calor y la lealtad de una ciudad que ha encontrado, en blanco y rojo, su mejor embajador, su mejor valija diplomática. Y ahora, a por el Apoel de Nicosia, que sabiéndonos grandes vendrán a hacer su trabajo, que no es otro que empequeñecernos con la derrota. No saben que aquí valoramos a los valientes porque casi se parecen a nosotros. ¡¡¡¡We are Sevilla, we are the champions!!!

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión