Sergi Gómez, Carriço y Mercado, sobre el césped del Sánchez-Pizjuán en el Sevilla-Real Sociedad (J. M. Serrano)
Sergi Gómez, Carriço y Mercado, sobre el césped del Sánchez-Pizjuán en el Sevilla-Real Sociedad (J. M. Serrano)

Que no sea el clásico espejismo del Sánchez-Pizjuán

La fórmula ya está clara: mucha intensidad, todavía más verticalidad y eficacia
Por  11:07 h.

Pocos peros se le pueden poner al Sevilla ayer. Si acaso que, cuando se adelantó por primera vez, volvió a ser frágil atrás para meter en el partido a la Real Sociedad. Pero el encuentro contra los vascos no era ni mucho menos fácil. No sólo por el nivel del rival, que lo tiene aunque juegue sin esa presión por meterse en Europa, sino por la racha de los de Nervión y por la situación por la que pasa Pablo Machín.

La caída libre del equipo en LaLiga, unida al traspié europeo del jueves pasado contra el Slavia de Praga, había dejado en el alambre al técnico. El soriano, de hecho, no escondía en la previa del duelo que sabía cómo era el mundo del fútbol. Es más, en el club ya se filtraba que Joaquín Caparrós podía ser la solución de emergencia en caso de tener que llevar a cabo la destitución. Pero esta, al menos de momento, tendrá que esperar. Y por méritos propios de todos. De jugadores y de Machín, quienes llevaron a cabo una segunda parte para enmarcar.

Ahora lo que hace falta es que lo de ayer tenga continuidad. Que no sea el ya clásico espejismo del Ramón Sánchez-Pizjuán. El Sevilla es fuerte en Nervión. Eso lo sabe todo el mundo. Y, quitando algún que otro traspié aislado, en casa suele dar la cara. El problema aparece cuando le toca viajar. Ahí se le ha escapado, por el momento, la cuarta plaza. Ahí ha visto cómo peligra hasta la sexta. Y ahí, concretamente yendo a Praga, tendrá que dar la cara buena si no quiere despedirse de su competición fetiche antes de tiempo y ante un rival bastante inferior.

La fórmula ya está clara. Es la de ayer. Mucha intensidad, todavía más verticalidad y eficacia. Gol tiene el Sevilla, sólo hace falta ver a Ben Yedder y Pablo Sarabia, por lo que es necesario que lo del duelo contra la Real se convierta en algo habitual. Porque si no los problemas seguirán ahí. Y no sólo eso, sino que puede llegar uno nuevo si hay debacle en la Liga Europa contra el Slavia de Praga. Pablo Machín ha salvado el primer «match ball», pero eso no significa que los focos se vayan a alejar de él. En Nervión tienen claro que las victorias tienen que llegar en plural, no a cuentagotas y sólo en casa, o terminarán dándole un giro al banquillo nervionense. Eso sí, lo de ayer da para pensar en positivo.

Ramón Román

Ramón Román

Redactor Jefe de Deportes en ABC de Sevilla
Ramón Román
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