José Castro y el consejo de administración, en la junta de accionistas 2018 del Sevilla (EFE)
José Castro y el consejo de administración, en la junta de accionistas 2018 del Sevilla (EFE)

Vendo, vendes, vendemos…

El sevillismo se merece una explicación, nada de medias verdades
Por  11:02 h.

El Sevilla vive un momento deportivo magnífico. Encaramado a la parte alta de la tabla, los de Nervión afrontan los últimos días del 2018 con la idea de vencer al Leganés para así poner el broche a un año en el que también siguen con vida en la Copa del Rey y la Liga Europa. Pero a pesar de todos estos aspectos positivos, el ambiente está enrarecido. Y mucho. La posible venta del club ha enturbiado todo en las últimas semanas. En la junta de accionistas no quedó nada claro, a lo que hay que unirle que cada vez son más las datos que aparecen en torno a que las personas con más títulos están preparando todo para dejar finiquitada la entrada, de forma mayoritaria, de capital extranjero o externo. Y es aquí en donde hay que tratar el asunto desde dos puntos de vista.

El primero, como es lógico, diciendo que es lícito que todos los accionistas vendan sus acciones cuando lo crean oportuno. Y más, cuando se está hablando de unas cantidades astronómicas. Nadie le puede decir a quien ha invertido su patrimonio en acciones que ahora no las puede vender porque eso va en contra de un sentimiento. De hecho, hay un dato totalmente demoledor para acallar a esa vertiente: si los Castro, Del Nido, Alés, Guijarro, Carrión y compañía pueden vender es porque antes los pequeños accionistas les han ido vendiendo sus títulos a ellos. Así de simple.

E, igual que hay que entender a los ven solucionadas sus necesidades vendiendo una, cinco o diez acciones a dos mil euros, también hay que comprender a los que se pueden hacer millonarios vendiendo paquetes mayoritarios por valor de varias decenas de millones de euros. Es más, usted, yo y el 99 por ciento de las personas a las que se les preguntase así lo haríamos.

Hasta aquí, todos de acuerdo. Ni un reproche a los que mandan -y han mandado, que la familia Del Nido también está detrás-. El problema aparece en las formas. El sevillismo se merece una explicación, nada de medias verdades. Ni una declaración en caliente que luego, encima, sea matizada. El aficionado, que sí ve todo esto como un sentimiento, necesita saber qué está pasando realmente. Sin dobleces. Sea más o menos dura la respuesta. El consejo, con José Castro a la cabeza, desaprovechó la ocasión y ahora el malestar es mayúsculo. Está a tiempo de, al menos, intentar arreglarlo.

Ramón Román

Ramón Román

Redactor Jefe de Deportes en ABC de Sevilla
Ramón Román
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