Lance del duelo entre el Sevilla y el Leganés (Manu Gómez)
Lance del duelo entre el Sevilla y el Leganés (Manu Gómez)

Evidencias

Al Sevilla le están saltando las costuras en esta recta definitiva
Por  9:57 h.

El final de temporada deja emoción o languidez. Tensión o indiferencia. Es una foto de quien quiere y quien no. También de quien no puede siquiera. En ocasiones es la prueba del algodón del compromiso. En otras, la de la capacidad en situaciones de exigencia. Una prueba de estrés. Al Sevilla le están saltando las costuras en esta recta definitiva. Se queda en el plato con lo de siempre. Que no es poco. Come todas las temporadas. Menú de Europa. Pero eso no basta. La Liga de Campeones es la meta y se empeña en bajarse de ese tren. Perder con el Valencia, Getafe, Girona y ser humillado por el Leganés evidencian que no se le puede dar como favorito para esta lid. Competir de nuevo por el continente no es ya ni consuelo. En perspectiva sí hay que valorarlo por la regularidad de una entidad asentada. Pero cada mayo o junio lo que viene a juzgarse es lo más inmediato y ahí… Ay.

Una planificación con lagunas que invita ahora a pensar en una revolución en la plantilla. Obvio que Monchi tiene las manos libres para amasar el Sevilla que ha creado en su cabeza. Pero más volaría su ingenio con el combustible de los millones de la Liga de Campeones. Y, por ahora, está difícil que sea así. Una reforma integral de vestuario es necesaria para afrontar con nuevos bríos los mismos objetivos. Refrescarse para consolidar nuevos puntales y diluir las apuestas de los diseñadores de equipo más recientes, aunque algunas dejan ronchas. Al Sevilla le ha faltado mucho de todo en el armario de esta campaña. Ha tenido que sobreexplotar a los buenos para esconder los defectos de los que no lo son tanto. Y ahí han ido perdiendo aire, frescura y fútbol.

Caparrós es el principal nombre propio de la campaña. Por supuesto. Machín era su hombre. El que puso líder al equipo en otoño pero también el que no encontró el respaldo necesario de su director deportivo. No, no es la mejor plantilla de LaLiga. Y en sus manos, tampoco. Su efecto vino bien por cuestión lógica. Aplicó lo que hacía falta en ese momento pero sostenerlo es lo que conduce a la virtud. Ahí no ha estado a nivel Champions. Perder en Montilivi es una puñalada pero el 0-3 ante el Leganés es digno del abandono de la grada que se comprobó en Nervión el pasado viernes.

Todo esto resuelve dudas y abre horizontes nuevos. Sólo dos jornadas para que cada uno acaben en el sitio que le corresponde. Porque 38 jornadas pocas veces engañan. El Sevilla, sí, volverá a Europa. Un aplauso. Estabilidad, fortaleza, fiabilidad. Pero este Sevilla iba a por más. El aprobado no le bastaba. Fue líder en un momento en el que hasta los más atrevidos decían que era año para aprovechar lo mal que estaban algunos de los llamados grandes. Al final están todos ahí arriba. Y el Sevilla no lo ha aprovechado. De insensatos sería obligarle a haber mantenido el pulso por el campeonato, pero no tanto exigirle haber vivido en la zona Champions más tiempo del que ha estado. Y, sobre todo, no perderla en favor del Getafe, con un presupuesto muy inferior, y del Valencia, que llevaba varias vueltas de desventaja cuando los motores ya estaban más que calientes en la carrera de LaLiga. Dos jornadas para aumentar o mitigar las evidencias. Para poner a cada cual en su sitio. Para ver con qué sabor de boca se va el sevillista después de una temporada extraña y desbocada.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
RT @lukestegemann: The trial of Catalan separatists in Spain’s Supreme Court was conducted over months, with hundreds of highly detailed wi… - 2 horas ago