De Jong se lamenta tras una ocasión fallada durante el Barcelona-Sevilla (Foto: EFE).
De Jong se lamenta tras una ocasión fallada durante el Barcelona-Sevilla (Foto: EFE).

De Jong y lo que no es De Jong

El debate se centrará en la impericia del delantero holandés pero un 4-0 muestra muchas más debilidades que esa
Por  10:22 h.

El análisis simple enfocará todo lo que sucedió en el Camp Nou en la falta de puntería de De Jong. Un 4-0 va más allá de eso. Obvio que el holandés no está demostrando ser el delantero que necesita el Sevilla. Quizás sea uno de los mayores problemas en una buena planificación. El acierto con el nueve que buscaba Lopetegui. El jugador de referencia, el que tiene que hacer bueno el trabajo de un grupo competente y competitivo. De Jong demostró en Holanda que podía marcar de todos los colores. Pero la Eredivisie no es LaLiga. Por supuesto que no. Eso lo sabía Monchi antes de apostar por él. Ahora todo el peso caerá en el internacional oranje, que no es mal delantero porque siempre aparece en cada jugada pero… El fútbol es así y su falta de acierto emborronó un muy buen inicio de los de Lopetegui en el Camp Nou. A la hoguera metafórica y a buscar otra solución.

Sin embargo, habrá quien se acuerde de Ben Yedder y de la difícil explicación de su marcha. Quizás fuera para no tener dependencia en un jugador en concreto y utilizar el ingreso por su venta para fichar a más elementos compensados del plantel pero bendita sea la necesidad de acostarse en la aportación de un futbolista de ese nivel, asentado y con goles por castigo en sus botas. Ahora sigue haciéndolos en Francia. Será agua pasada que no mueve molino pero la decisión de dejar marchar a la solución siempre quedará como asterisco en cualquier valoración sobre De Jong y lo que se mueva en el ataque sevillista, al menos, esta campaña.

De Jong será, por méritos propios, el nombre propio de la derrota en Barcelona pero un 4-0 alberga otros fallos mayores que los del delantero que se encontró con Ter Stegen, picó su cabezazo y cruzó en exceso. Que el equipo de Valverde anotar tres goles en un santiamén va más allá de De Jong. Esa congelación defensiva en un tramo tan delicado sacó del partido a un Sevilla que apuntaba a hacer algo grande y que salió no sólo derrotado sino humillado por un marcador abultadísimo. El sevillismo esperaba, al menos, decencia en su equipo para que no se repitieran historias pasadas y se encontró con un consuelo que no es tal en forma de merecimiento provisional y goleada final. Y sigue preguntándose por la aportación de otros futbolistas que aparecen pocas veces o directamente desaparecen de la rotación.

Ahí hay otro análisis, que es la debilidad mostrada ante un rival cualificado de LaLiga. El Madrid no le hizo tanto daño al Sevilla pero dejó claro que podía maniatarle en rodeo ajeno. Ahora el Barcelona fue un rodillo cuando quiso. O cuando pudo. El lamento de Ocampos, Banega u Óliver por ver que sus jugadas no tenían el premio del gol quedará en el poso amargo del partido. Pero al final esos detalles y la falta de temple cuando aprieta el duro oponente deciden en choques de este calibre y marcan el destino para poder pelear en la zona más alta del campeonato. La segunda prueba de estrés tampoco fue superada y eso está en el debe del grupo de Lopetegui, que parece hecho para pelear más seriamente con los grandes proyectos del campeonato.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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