Joaquín Caparrós, durante el Valladolid-Sevilla (Foto: EFE)
Joaquín Caparrós, durante el Valladolid-Sevilla (Foto: EFE)

Respeto

Lo importante flota encima de las intrascendencias y el fútbol se pone de lado de Caparrós
Por  11:02 h.

A Joaquín lo conocemos todos. Volcánico, intenso, de guiño permanente, de complicidad inmediata. Dice lo que quiere decir. No hay quien le parcele el camino. Es un río de vida que se desborda desde que en Utrera vio la luz hace 63 años. El Sevilla siempre ha estado presente. Él le ha dado sus mejores años y el club ha agradecido su entrega sin igual. Su lucha incansable en Nervión deja un hueco ahora a la pugna personal con la leucemia. Valiente, como no puede ser de otro modo, ha salido al paso para reconocerlo y frenar esos rumores que iban convirtiéndose en alud. En este partidos estamos todos, los que le tratamos y los que no, los béticos y los sevillistas, los que aman el fútbol y los que no quieren entenderlo. La corriente de solidaridad, como sucedió en ocasiones anteriores con Yeray, Berizzo y otros ejemplos, refleja que el respeto es uno de los valores que perduran entre los protagonistas del deporte. También los medios de comunicación, que han evitado la siempre lamentable tentación de confundir vida privada con especulación. Son muchos compañeros los que conocían esto y han callado para dejar que sea el protagonista el que marque los tiempos. La selva deja paso a la civilización en excepciones que merece la pena reflejar.

Lo importante siempre flota encima de esas intrascendencias que tanto protagonismo acaparan en el día a día. Rivales y oponentes que se unen en una causa. La humanidad y los valores por encima de esas confrontaciones en las que los participantes mismos saben que sus diferencias son insignificantes cuando se habla de la vida. Que el teatro de la interpretación de los antagonismos se queda en el escenario. Que el camino que recorremos fuera del mismo está por encima de lo que florece ante los focos. Por ello los sevillistas estarán orgullosos de ver cómo Joaquín afronta con entereza una enfermedad que ya es visible y que no le va a restar un ápice su fuerza para liderar a su equipo y el brillante reconocimiento de los demás. Incluido el Betis. Setién o Feddal, entre otros, le dieron ánimo a Caparrós seis días antes de verse las caras en el Sánchez-Pizjuán. Allí la historia será diferente pero el respeto siempre prima cuando se trata de cuestiones de verdad.

Recientemente vimos cómo Luis Enrique tuvo que abandonar la concentración de la selección española en Malta por un problema familiar que todo el mundo ha respetado si el afectado no quería desvelar. Caparrós ha tenido la fuerza de ser él mismo el que evite los rumores que ya crecían en exceso y se ponga por delante de su enfermedad. Pero una vez asumido esto hay que respetar con la misma exigencia su solicitud. No quiere hablar más de ello. Y seguro que no lo hará. La corriente de solidaridad es inevitable porque significa mucho y porque representa lo que tiene que suceder en una sociedad que se asienta en valores pero también lo será si guarda ahora comprensión y no hace un circo de lo que ha sucedido.

Joaquín Caparrós sigue siendo el mismo. Un entrenador de Primera que ha conseguido un nueve de doce en su regreso al banquillo del Sevilla y que ha de trabajar y ser juzgado como tal. Su enfermedad queda en el ámbito de la vida privada, donde tiene a sus amigos y familiares para afrontar una lucha que no necesita espectadores y sí personas que sepan valorarle expresándole el respeto que merece.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
RT @AFDLP: El asturiano Dani Martín ha firmado su contrato de cinco años con el #Betis https://t.co/ewag5ZigYt vía @AFDLP - 7 horas ago