Nolito celebra su gol a la Real Sociedad
Nolito celebra su gol a la Real Sociedad

La semana

El Sevilla ha saboreado todos los estados de ánimo en siete días pero lo importante es que los concluye con la sonrisa de la victoria
Por  10:05 h.

Decía Lopetegui con criterio que no convenía hacer 38 análisis durante la temporada, que cada partido sí tenía su historia pero eso no suponía elevar conclusiones a definitivo de 90 en 90 minutos. Obvio que se trata del escaparate de lo que se trabaja pero también que las circunstancias cambian, los rivales también influyen y hay dinámicas que hay que entender como propias en este complejo mundo del fútbol. Y la razón la obtiene por todo lo que ha sucedido esta semana sobre el Sevilla, un equipo que ha saboreado todos los estados de ánimo en siete días pero lo importante es que los concluye con la sonrisa de la victoria.

Con el dolor de cabeza por la derrota ante el Madrid que elevó a dudas muchas de las preguntas que nacían por la capacidad de los delanteros apareció un analgésico bien buscado y merecido como fue la elección del Sánchez-Pizjuán como sede de la final de la Liga Europa de 2021. Un fiel reflejo del peso del club a nivel continental y su ambición de cara a hacer de Nervión un hogar para grandes eventos. Un éxito de José Castro y su consejo de administración y un premio para la ciudad de Sevilla, que volverá a ser foco de atención internacional. Y un momento genial para homenajear de nuevo a José Antonio Reyes, inolvidable ya en la memoria colectiva.Esa final no da puntos hoy pero sí engrandece al club para siempre y provoca un orgullo que mueve montañas, además de marcar un destino con el que encontrarse en algo más de año y medio.

Sin embargo, la prioridad se imponía porque la competición no se detiene y tocaba jornada intersemanal en LaLiga. La visita a Éibar tenía que probar la capacidad de reacción de los de Lopetegui y la puesta en escena fue sobresaliente. Un 0-2 en la primera mitad que pudo ser un escándalo por el insultante dominio, por una superioridad indiscutible que se encontró con un hundimiento igualmente sideral. Pasó de volar muy alto y eliminar de un plumazo las incertidumbres a multiplicarlas con una segunda mitad horrorosa en la que quedaron muy mal hombres como Koundé, Vaclik o Diego Carlos, con errores groseros en los tres goles que supusieron la remontada del bloque vasco. Ese 3-2 iba a doler mucho, muchísimo, para un equipo que se frotaba las manos con lo hecho y que se diluyó asistiendo como atónito espectador al empuje local. En ese contexto de decepción con el equipo arrancaba el duelo de anoche frente a la Real Sociedad.

¿Qué Sevilla se iba a ver? Pues a las primeras de cambio falló Reguilón y Oyarzabal puso el 0-1. Pero fue un espejismo. Si ya lo de Ipurúa debió inyectar rabia a los jugadores de Lopetegui esa desventaja les soltó la adrenalina y provocó que sus colmillos se afilaran. Qué presión, qué intensidad, qué capacidad para robar arriba, qué deseo de atacar con todo… Reguilón se rehízo para ser un estilete gemelo a Jesús Navas en la otra banda. Y Banega y Óliver como metrónomos y con el mono de faena le dieron a su equipo el equilibrio que necesitaba para superar a una Real que con credenciales tras su racha. Ocampos confirma que es lo más parecido que había en el mercado al buen Vitolo y todo ese cóctel explotó en el fulgurante arranque de la segunda mitad y en una extraordinaria capacidad para cerrar las líneas ante el talento visitante. Eso sí, sufrió algo al final pero también su ventaja debió ser mayor en esos minutos. En todo caso, la semana la cerró con triunfo y devolviendo las cosas a su serena normalidad.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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