Kjaer pelea un balón con Ángel en el Getafe-Sevilla (AFP)
Kjaer pelea un balón con Ángel en el Getafe-Sevilla (AFP)

Sevilla FC: Objetivos

Mateu tomó un protagonismo que siempre busca y sirve de árbol que tapa el bosque de otros errores
Por  10:17 h.

El fútbol es tremendamente subjetivo. Por eso los debates se multiplican. Dos en asientos contiguos pocas veces ven el mismo partido. Se eternizan los análisis. Todo bien. Todo mal. Algo regular. Mateu Lahoz se puso de espectador con el monitor del VAR, porque en directo no dio ni una, y tomó decisiones. En el Sevilla no están nada contentos. Ya torcían el gesto por verse por enésima vez con este colegiado, valenciano para más suspicacias. Sus errores de apreciación fueron gruesos pero las repeticiones los corrigieron porque el vuelo con brazos en el aire de Vázquez y Escudero es impropio de futbolistas de esa talla y veteranía. Torpeza en plural. Lo que no hace el VAR es evitar el goteo de tarjetas o faltas. Y ahí tiene campo abierto un árbitro que tuvo el protagonismo que pretende. Pocos trencillas son tan populares. Los jueces no pueden acaparar los focos. Le gusta aparecer y eso no hace bien al juego. Pasar desapercibido es la mejor noticia para un colegiado cuando hace el triple pitido. Que no haya paz en el debate un día después también responde a otras cuestiones pero lo cierto es que la lupa estaba sobre Mateu y un flaco favor le hizo a su categoría como juez imparcial y objetivo, porque el criterio oscilante es la peor tarjeta de presentación que puede dejar alguien que está en su posición.

Se lleva Mateu los titulares mientras el Sevilla teme por sus objetivos. En esta racha tan positiva de Caparrós ha perdido ante sus dos rivales directos por la cuarta plaza. Ese es el bosque que Mateu no deja ver. Getafe y Valencia superaron al Sevilla en días en los que los puntos valían doble para sumar e impedir que otro lo haga al mismo tiempo. Más la diferencia particular de goles. Y no es asunto nuevo, porque el comportamiento sevillista ante los oponentes de la zona alta sigue sin ser el esperado. Una de las cuestiones que se echan de menos en un bloque que aspira a lo que aspira manejando lo que maneja.

El Sevilla ha ido modificando sus objetivos durante la temporada para acabar con el mismo: entrar en puestos de la Liga de Campeones. Voló y soñó con un imposible a día de hoy. Y se ha ido conformando con bajar peldaños hasta ver en la cuarta plaza un tesoro, que lo es. Ha sido rival directo de todos los de arriba y ahora pleitea con dos que vienen desde atrás. El efecto Caparrós ha dinamizado a un equipo que necesitaba esa inyección de vitaminas pero que en Getafe fue desconectado. Cierto es que Mateu Lahoz desquicia a cualquiera con su criterio que da la sensación de estar improvisado pero no es de recibo que un equipo que tiene en el blasón que nunca se rinde baje los brazos, por lo menos algunos de sus elementos, como lo hizo en el Alfonso Pérez.

El Sevilla tiene mucho por lo que luchar en estas últimas jornadas. Prácticamente tiene garantizada la sexta plaza y olvidar el infierno del rodeo para entrar en la fase de grupos de la Liga Europa pero con la miel en los labios de la Liga de Campeones ahí es donde debe dirigir su proa sin discusiones. La exigencia de un club con tal presupuesto y plantilla no acepta otra meta. Y el debate con Mateu en el ojo del huracán puede servir de trampantojo durante unos días para obviar lo que verdaderamente importa pero la verdad volverá el jueves ante el Rayo.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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