Lopetegui protesta ante Hernández Hernández durante el Atlético-Sevilla (Foto: EP).
Lopetegui protesta ante Hernández Hernández durante el Atlético-Sevilla (Foto: EP).

Todo es mano

No puede ser es que ya salga más a cuenta buscar en el área el brazo de un oponente que tirar a puerta
Por  9:41 h.

El fútbol ha cambiado. Uno no sabe si para mejor o para peor. No digo el fútbol que se practica en la calle o en las escuelas. Sino el megaprofesionalizado que se ve por televisión y se disfruta en los estadios de gran capacidad. El VAR, una herramienta fantástica, no es la culpable. Quienes la utilizan erróneamente, sí. Juzgar es lo más complicado del mundo. Pocos valoran la imparcialidad porque casi ninguno mira de manera objetiva. Todos andan con su subjetividad a cuestas que provoca miopías o astigmatismos de diferente grado en función de esa pasión que mueve tanto en el balompié. Pero lo que no puede ser es que ya salga más a cuenta buscar en el área el brazo de un oponente que tirar a puerta. Ya todo es mano. Da igual si es voluntaria, sin querer, accidental… Cuando entra la cámara lenta y la lupa buscando si hay mano todo se relativiza. El fútbol pierde gran parte de su esencia, que no está en el fallo, sino en la naturalidad de quien salta, se lanza, compite, busca el esférico. No tiene sentido que se pite penalti en la acción de Escudero ante el Osasuna, ni en la de Le Normand frente al Barcelona. No. El juez también tiene que poner de su parte para interpretar, por eso no todo puede ser mano.

 
Porque Lopetegui tiene razón cuando dice que el VAR sólo debe entrar cuando algo esa blanco o negro. Si una acción tiene que ser revisada durante cinco minutos es que no está tan clara, es que hay más dudas de las necesarias. El fútbol es un deporte de contacto. Cuando la lupa de aumento va buscando un roce para justificar un penalti no está actuando con naturalidad. No todo es falta. Hay que valorar la velocidad, la intención. En definitiva, saber cómo se juega al fútbol para tomar una decisión. Por eso es importante que los árbitros, que saben perfectamente hacer esto porque se han criado en el balompié, tengan su espacio para juzgar y no caer en la dictadura de que cualquier nimiedad sea pena máxima porque una norma dice que para no enfadar a nadie hay que ir por la calle de en medio.

 
La queja de Lopetegui, acompañada de otra un poco más abrupta de Banega, incide en la ruptura del ritmo de juego. Ahí también tiene que ganar flexibilidad esta herramienta. No estamos ante un deporte que se pueda permitir el tempo del fútbol americano o el béisbol. El dinamismo es fundamental. Más que eso. Ha de servir el VAR para evitar que los minutos en los que está la pelota en movimiento sigan reduciéndose, que se juegue más, que es lo que quiere el espectador. Los alargues de cinco, seis u ocho minutos desvirtúan también, porque generan nuevas polémicas y casi nunca se emplean con justicia porque al final los segundos se escapan por el mismo desagüe.

 
Lo que está claro es que estos puntos que se escapan por la compuerta de los oscilantes criterios no vuelven y que condicionan de manera muy relevante una competición que marcha entretenida jornada sí y jornada también con las deliberaciones ante la pantalla. Haría bien el Comité Técnico de Árbitros en devolver la naturalidad del valor de la interpretación del colegiado. El VAR siempre será indiscutible en los fuera de juego, si se trazan bien, y en si un balón ha entrado en la portería o no. En el resto, hay que fiarse de los árbitros y mejor que las normas les ayuden y no abran puertas a un campo en el que se quedan solos ante el peligro del descrédito.

Mateo González

Mateo González

Redactor Jefe de Sección de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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