monchi

Al nuevo entrenador lo trae el león de Tanzania

Monchi ya no tiene que dar una vuelta de tuerca más, como con Sampaoli; ahora necesita retirar la pasada de rosca para darle de nuevo firmeza al andamiaje
Por  17:06 h.

Se fue el Sevilla a Tanzania a anunciar que Joaquín Caparrós no seguirá la próxima temporada como entrenador. Rodeado de sus congéneres, el león de San Fernando dio el primer zarpazo de la nueva era. De tan extraña ubicación para emitir el comunicado, en pleno safari futbolístico por África, se colige la inmediata revelación del nombre del nuevo técnico. Nada más bajar de las escalerillas del avión el fin de semana debe conocerse. De otra forma no se entiende haberse ido tan lejos, teniendo tan cerquita el Castillo de las Guardas, para hacer público que el utrerano seguirá en su casa, pero no de bombero.

Debo confesar que me intriga el nombre del técnico elegido. El último de la anterior etapa de Monchi fue el argentino Jorge Sampaoli, un perfil en las antípodas del de Unai Emery, su antecesor. Su nombramiento fue justificado por la necesidad de dar una vuelta de tuerca más a lo que, según el director deportivo, ya había llegado casi al límite de su resistencia, esto es, clasificaciones para la Champions, títulos de la Europe League y finales/trofeos de Copa. Aquel volantazo, a la temporada siguiente ligeramente corregido con la contratación de Eduardo Berizzo, y la consiguiente merma en la calidad y potencial de la plantilla, han llevado a la actual situación. A nadie se le escapa la necesidad de llevar otra revolución en el plantel.

Ya no hay tuerca que apretar. En todo caso, una tuerca pasada de rosca a retirar para dar de nuevo firmeza al andamiaje. No es campo ese en el que se haya movido mal Monchi a lo largo de su trayectoria, pero para que tenga éxito necesitará acertar con el caudillo de la banda. Si se le preguntara a la afición, esta se decantaría por “otro” Emery, con la misma jartibilidad en el trabajo, con el mismo ojo en la elección de los mimbres, con la misma flor en salva sea la parte. No es cuestión de hacer un casting de traseros, aunque lo mismo de habérsele visto a Pablo Machín no se le hubiera fichado.

En la temporada aún inacabada, tanto en LaLiga como en Europa, el fútbol basado en la potencia física le ha ganado la partida a un tiki-taka en regresión. ¿En Tanzania, también?

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla