José Castro, Munir y Joaquín Caparrós, en la presentación del futbolista (J. J. Úbeda)
José Castro, Munir y Joaquín Caparrós, en la presentación del futbolista (J. J. Úbeda)

El Betis pensó en el futuro; el Sevilla, en el presente

Los dos necesitaban un delantero centro: los nervionenses lo firmaron sin incorporarlo ahora, los heliopolitanos lo tantearon, pero sólo eso
Por  12:05 h.

Había una coincidencia general entre las aficiones, técnicos y críticos en que tanto al Sevilla como al Betis le vendría de perlas la firma de un delantero centro casi de alba del siglo XX, más o menos de cuando nuestros clubes bifurcaron sus destinos; esto es, alto, fuerte, potente, ducho en el arte de jugar de espaldas a la puerta rival para aguantar el balón y cintura con 3×1 de sobra para darse rápido la vuelta y encarar el remate a gol.

Pues se cerró el mercado de invierno y no vinieron. Los nervionenses lo firmaron, pero no lo han podido incorporar ahora; los heliopolitanos lo tantearon, pero se quedaron en eso.

A Serra Ferrer, gran muñidor del Betis actual, le están zurrando flojo, fuerte y regular por priorizar el futuro en lugar del presente, cuando el equipo se mantiene vivo y zumbón en tres competiciones. Habrá que reconocerle al mallorquín poco apego al populismo y sangre fría para ir cimentando el proyecto que empezó la temporada pasada. Lo fácil hubiese sido gastarse un pastón en un Batshuayi cualquiera (recuerden los casos de Baptistao, Leandro Damiao o Pabón) y desaprovechar las oportunidades de mercado que se le ofrecían para incorporar dos chicos con una enorme proyección, Lainez y Emerson. Su error ha sido no mantener en el plantel a Sanabria, porque lo de Jesé no pasa de ser un guiño al refranero: a jugador regalado no le mires las estadísticas. Setién se ve forzado a contar con un buen futbolista, Sergio León. No lo había en almoneda mejor que él.

“Aquí y ahora” ha sido el lema de Joaquín Caparrós para reforzar el plantel de Pablo Machín. Un futbolista por línea y otro, Dabbur, de seguimos para bingo. Lo más notorio es lo que ha cambiado en su forma de trabajar la dirección deportiva. La plaga de lesiones exigía rapidez y acierto. Fue abrirse el mercado y ejecutarse los fichajes, con un Munir atado desde hace meses aprovechando que salía gratis total, un Wöber visto y revisto y un ariete israelí por el que suspiraba la Premier. Sólo el croata Rog le ha hecho sudar. Si ha firmado bien o mal lo comprobaremos las próximas semanas, pero se ha dado una imagen mucho más profesional.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla