Diego Talaverón
Diego Talaverón

Cariño en casa para que no prueben fuera

"Los Luis Alberto, Campaña, etc , ni siquiera gozaron de minutos en su momento para que los aficionados sevillistas apreciaran lo verdes que estaban"
Por  11:42 h.

NO logro poner fecha a la noticia que en su día se publicó en estas páginas de la decisión de Monchi de acometer una profunda remodelación de los protocolos que guían el funcionamiento y el aprovechamiento de la cantera sevillista. O lo mismo lo soñé, que el confinamiento, dicen los expertos, exacerba los sueños de tal manera que los vivimos como si fueran realidad. Recordaba ayer la intención del DD sevillista al leer que el Real Madrid y el Barcelona habían mandado a sus zapadores a la carretera de Utrera a por Talaverón, un delantero juvenil que llegó niño de Almería y se ha hecho hombre en Sevilla mientras cuenta los goles a pares.

Por Nervión siempre se ha hablado mucho de cantera, pero se ha aguantado muy poquito a sus frutos, una de las razones, junto al alza del listón deportivo producto de las «autoexigencias» del club, que hipoteca la presencia de canteranos en el primer equipo. Es ya un clásico en los últimos años la ausencia de oportunidades reales, más allá de minutos de la basura o de titularidades en compromisos de poco fuste.

Lo habitual es que se les deje ir sin apenas verlos visto: uno recuerda a Lauren, que acabó nada menos que en el Arsenal de Arsene Wenger; o a los Luis Alberto, Campaña, etc, que lo mismo con partidos tampoco hubieran dado la talla en ese momento, pero que ni siquiera gozaron de minutos para que los aficionados se convencieran de lo verde que estaban para formar parte de la plantilla.

Ahora, en los albores de la crisis económica a la que nos arroja el Covid-19, se empieza a hablar de la cantera como tabla de salvación de los clubes de fútbol. Acaso sea el momento de hacer una apuesta valiente que, más allá de las palabras, convenza a los jóvenes futbolistas, a sus familias y a sus representantes de que por el club no le faltarán oportunidades para demostrar su valía, algo básico para que descarten cambiar de aires o, al menos, admitan mantener los lazos contractuales por si se les quiere recuperar. Sólo así a «veteranos» como Pozo, Bryan, Mena, o a jóvenes tan prometedores como Carlos Álvarez, Juanlu o Pablo Pérez, les latirá fuerte el escudo.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla