Ocampos, en un lance del Sevilla-Athletic (Manu Gómez)
Ocampos, en un lance del Sevilla-Athletic (Manu Gómez)

El que no pierde acude donde nunca gana

El Sevilla ha perdido en sus últimos nueve partidos en Bilbao (el nuevo San Mamés es el colmo del gafe para él) y eso da bastante grima decirlo
Por  9:49 h.

Se había dado el segundo caso de coronavirus en España, el periodismo estaba de luto con la muerte del gran David Gistau y en el norte las olas del mar se elevaban a los 6 metros. Era el 9 de febrero de este año, hace cuatro meses justos hoy. Y desde entonces el Sevilla no pierde un partido, once consecutivos sumando. El confinamiento hibernó su marcha y con el deshielo primaveral y luego las primeras lenguas de fuego del estío ha continuado igual hasta asegurar un año más su presencia en Europa y tener muy a la mano hacerlo hollando con sus pies el mullido césped de la Champions. Y eso en un año que bien podía haber sido de transición por la profundísima transformación que ha sufrido la plantilla.

Nada de eso hubiese sido posible sin la solidez defensiva exhibida por los de Julen Lopetegui. El quinto mejor equipo zaguero de la Liga, el cuarto más serio fuera de casa, de los pocos que cuenta nada menos que con 14 jornadas con su puerta a cero y su autoestima a mil. Por eso cuesta entender los problemas que tiene el grupo en los finales de los partidos con marcadores apretados. Goles en contra en los minutos postreros cuando el rival ataca a la desesperada y se suceden las ocasiones ante su puerta, mientras el equipo se sume en una desorganización suicida atrás. Para la próxima temporada ya tiene algo que solucionar con necesidad perentoria el técnico donostiarra. Frente al Éibar salió cara, pero ha habido cruces suficientes como para inaugurar un camposanto de puntos en la actual.

Hoy, en Bilbao, apenas 72 horas de jugar contra los eibarreses y sólo 72 horas antes de recibir al Mallorca, los nervionenses tienen la oportunidad de cerrar su billete europeo, dejar apalabrada la plaza en la que viajará y hacer otra muesca más en la culata de su inexpugnabilidad. No sólo eso, sino que en lo accesorio, también encontrará alicientes. Ha perdido en sus últimos nueve partidos en Bilbao (el nuevo San Mamés se ha convertido en el colmo de lo inabordable para él) y eso da bastante grima decirlo, tanto en español como en vascuence. Azken bederatzi partideta galdu du Bilbon. ¿A que sí?

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla