El presidente del Getafe, Ángel Torres, posa en el Coliseum Alfonso Pérez
El presidente del Getafe, Ángel Torres, posa en el Coliseum Alfonso Pérez

El ERTE, un derecho, no un atajo insolidario

¿Qué luego los clubes hacen fichajes millonarios? Pues sí, igual que Iberia o Mercedes Benz comprarán aviones nuevos o robots de última generación
Por  10:16 h.

La búsqueda de amparo de un ERTE de cinco clubes españoles de fútbol de Primera –seis, si al final el Valencia también se apunta- ha despertado un debate sobre la idoneidad, e incluso la ética, de que las sociedades anónimas deportivas se acojan a tal medida. Coincidiendo en el tiempo con la aceptación por parte de la Junta de Andalucía del ERTE solicitado por el Sevilla, Ángel Torres, presidente del Getafe, declaraba días atrás: “No entiendo que haya clubes que recurran al ERTE. ¿Cómo van a justificar luego sus fichajes?”.

Ese ataque de “integridad” del buen presidente getafeño se compadece poco con el gañoteo que practica su club, que no sólo juega en un estadio que no es de su propiedad, sino que se ha venido negando a asumir los gastos de mantenimiento, de tal forma que la alcaldesa de la localidad, Susana Hernández, trata de arrancarle desde hace meses un acuerdo para que al menos pague las alcayatas que clava en las paredes del coliseo Alfonso Pérez Muñoz. Las últimas obras han costado 700.000 euros y la regidora se quejaba amargamente de que con ese dinero haría virguerías en varias instalaciones deportivas modestas del municipio.

Los clubes se han acogido al ERTE porque pueden hacerlo legalmente. Si pagan sus impuestos, se rigen por las mismas obligaciones que otras empresas y velan por los intereses de sus trabajadores, también tienen derecho a acogerse a las modalidades de ayuda que les procura la Ley. ¿Qué luego hacen fichajes millonarios? Pues sí, igual que Iberia o Mercedes Benz, por ejemplo, ambas acogidas a la misma medida, comprarán aviones nuevos o robots de última generación. Y hablamos de los ERTE como se podía hablar de los Concursos de Acreedores, que salvaron y salvan clubes en la bancarrota más absoluta recortándoles deudas que otros sí pagaron o recalificaciones de terrenos que aliviaron el presente y el futuro de más de una empresa. ¿Qué más da balones en lugar de tanques de cerveza o de refresco rodando por ellos?

En cualquier caso, si se quiere un estatus especial para los clubes deportivos, abórdese un cambio legislativo. Total, sólo se enfrentarían a un mundo que mueve el 1,3 por ciento del PIB español. Suerte.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla